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La negociación colectiva en el Deporte Profesional Estadounidense

Publicado en Ocio Otros | 4 abril, 2017 12:38 am

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Jesus Vasquez.- Los Convenios fijan un punto de encuentro entre dos modelos, por un lado, el preferido por las empresas, en el que las restricciones de mercado son rigurosas, anulando el contraste en el mercado de los jugadores y la competencia por sus servicios; la decisión final sobre las transferencias corresponde a los propios equipos, los cuales ingresan directamente las compensaciones minorando los niveles salariales de los jugadores; por otro lado, el promovido por los jugadores, en el que la libertad de contratación sin restricciones permite trabajar para la entidad que más valore su prestación en un mercado libre, y aproxima la masa salarial de los deportistas a su participación en la generación de ingresos, si bien, en ausencia de mecanismos correctores de redistribución entre estos, el mercado libre provoca el perverso efecto de concentrar las rentas en las “superestrellas” .

 

 

Ahora bien, en el conjunto de las Ligas (salvo en la NFL) existen tres líneas de tendencia en todas las etapas históricas, en las que la negociación colectiva no ha actuado con acierto, o al menos, no ha sabido reconducir suficientemente el aumento del desequilibrio competitivo; el carácter inflacionario del sistema en lo que hace al mercado de deportistas, situando la rentabilidad de las franquicias de pequeños mercados en niveles bajos o deficitarios, y la división salarial, cada vez más acentuada.

 

 

A la hora de explicar estos déficits cabe apuntar que el verdadero problema estructural del mercado proviene del gran diferencial económico existente entre equipos poderosos y débiles.

 

 

Asimismo, esta diferencia obliga a los equipos pequeños a optar entre concurrir en un mercado de trabajo que fija cifras por encima de sus posibilidades, con el riesgo económico que ello supone, o eludir esa guerra de un mercado que manejan los poderosos, alejando cualquier expectativa de alinear un equipo competitivo y lograr el éxito deportivo, de lo cual también se resentirá en sus ingresos, en su estabilidad económica y contradice su propia existencia como equipo deportivo.

 

 

En el caso del béisbol la MLB pasó por una grave situación económica, con deudas acumuladas de más de 2000 millones de dólares en el período 1995-1999. Precisamente en este período, en contraste con estas cifras, las grandes franquicias de la MLB como los Yankees de New York, Cleveland o Colorado declararon beneficios de más de 100 millones de dólares.

 

 

Es la segmentación económica entre Clubes, y no el hecho de la liberalización del mercado (como pretendieron los propietarios durante años), la que acarrea un desequilibrio creciente en el aspecto deportivo con consecuencias negativas para el desarrollo del deporte profesional, si bien es evidente que en un mercado segmentado la liberalización del mercado es un factor que no hace sino ahondar en los desequilibrios deportivos y económicos. En todo caso, los datos apuntan a que por encima del carácter más o menos liberalizado del mercado laboral es en las competiciones con un mayor desequilibrio financiero donde se produce la acumulación más acentuada de deportistas en los equipos financieramente grandes. Estos adquieren más talentos deportivos, ganan más campeonatos y la relación entre nóminas o inversión salarial y victorias es superior. Y al contrario, es en aquella Liga, la NFL, en la que las medidas de reparto económico son más profundas y los límites de gasto más estrictos, donde el equilibrio competitivo es superior.

 

 

El desequilibrio financiero de las Ligas deportivas profesionales proviene sobre todo de la ausencia de criterios suficientemente solidarios en el reparto de los ingresos de retransmisiones televisivas y taquilla, cada vez más importantes, salvo en el caso de la NFL, donde los efectos de la generosa socialización de ingresos redundan en beneficio del conjunto de la industria.

 

 

En la NFL los ingresos por taquilla de cada partido son distribuidos al 60%-40% entre equipo propietario y visitante, mientras que en la MLB el reparto, es inexistente, fue exiguo desde 1950 hasta 1996, pese a la tradición anterior de reparto igualitario, y ni en la NBA ni en la NHL se reparten los ingresos por taquilla.

 

 

Si bien es cierto que la naturaleza incontrolable del deporte ofrece situaciones excepcionales a los jugadores sin gran cotización y accesibles en el mercado para equipos pequeños donde puedan realizar progresiones inesperadas en su carrera deportiva, o que el trabajo colectivo supla la concentración de talentos de otros equipos, entre otros aspectos.

Pero lo que es una tendencia de largo plazo o en secuencias históricas amplias, los equipos como mayores recursos económicos finalmente alcanzan un mayor porcentaje de éxito deportivo, y, a la inversa, sin recursos económicos importantes hay escasas posibilidades de éxito deportivo. El caso paradigmático puede ser el de los Florida Marlins que después de ganar la Liga de la MLB en 1997 invirtiendo 54 millones de dólares en salarios, redujeron su nómina a 10 millones porque traspasaron a sus mejores jugadores al no poder aguantar la presión salarial del mercado y fueron el peor equipo de la Liga.

 

 

En este contexto, diversos expertos han planteado la posibilidad de que las transferencias otorguen estabilidad financiera a los Clubes menos poderosos, sin embargo, en una industria que genera enormes ingresos y beneficios empresariales, una redistribución más adecuada y solidaria de beneficios entre los propios empresarios, pudiese originar mas competitividad en el juego.

 

 

Frente a este modelo se ha reivindicado en la doctrina estadounidense que, debe profundizarse en la creación de un paradigma aún más equilibrado en lo deportivo, capaz de producir un espectáculo más exitoso como negocio y ese proceso debe llevarse a cabo desde la negociación colectiva, porque todos los elementos de reordenación de la estructura económica afectan finalmente en especial a las condiciones salariales. En definitiva, ese equilibrio pasa por la homogeneidad entre franquicias, a cuyo efecto en algunos casos se ha propuesto la partición de los grandes mercados, abriéndolos a nuevas empresas para que se redimensione el potencial de los poderosos, y según otras opiniones se propone la profundización en los instrumentos de reparto de ingresos.

 

 

Es obvio, por tanto, que el papel de la negociación colectiva seguirá siendo central en el marco de las Ligas deportivas de EE.UU.

 

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@TRIANGULOD

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