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La Vinotinto sub 20, el oxígeno de un país que agoniza

Publicado en Columnistas Mariann García | 9 junio, 2017 12:19 pm

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Mariann Garcia.- Tiiiiic, tiiiic… Es el sonido de un paciente en terapia intensiva. Los seres que lo aman lloran en la sala de espera y otros rezan desde sus casas deseando estar ahí para salvarle la vida. Los médicos se mueven de un lugar a otro. “Goooooool” se escucha al fondo. “Es un milagro, está respondiendo y en su rostro se dibuja una sonrisa”.

 

El paciente es Venezuela. Agoniza a diario. Los familiares somos todos los venezolanos que estando allá o fuera del país rezamos por su mejoría. Esa señal de vida es gracias a las victorias que han logrado los jóvenes de la Vinotinto. Un bálsamo que le da respiro y dibuja sonrisas que alivian su alma.

 

Este miércoles 7 de junio volvió a caer en coma. Despidió a otro de sus hijos. Ya lleva más de 60 gracias a la represión desmedida que se vive en sus calles llenas de bombas, piedras y perdigones. Su corazón estaba roto al igual que el de todos nosotros al ver cómo Neomar Lander se convirtió en otra víctima de esta guerra que lleva casi tres meses. Él tenía 17 años de edad. Apenas comenzaba a vivir, pero salió a luchar por un mejor futuro.

 

Dicen que siempre habrá un nuevo amanecer y a eso me aferré después de ver un video en el que toda la selección nacional decía “gracias”. Por un instante se me borraron las lágrimas y volví a soñar.

 

La madrugada de este jueves 8 comenzó como la de hace una semana: todos pendientes del televisor, computadora o teléfono. No importaba el medio, lo vital era que nos permitiera estar ahí para alentar a los nuestros. “Que sufridera” escribí en Twitter. El duelo ante Uruguay estuvo duro. Sin embargo, nunca perdí la fe. El rival nos hizo un gol gracias a un penal, pero en el noventa apareció Samuel Sosa como todo un guerrero para decir esto no ha terminado.

 

El partido se fue a prórroga, ninguna de las dos selecciones marcó y hubo que ir a la tanda de penales. Era yo frente a un televisor rezando todo lo que me sé. Estoy segura que así estaba más de uno en su casa.

 

En cada cobro se me salían las lágrimas. Ni hablar cuando Wuilker Faríñez le paró el penal a La Cruz. Los gritos se escucharon en todo el mundo, porque sé que mi grito fue el mismo de millones de venezolanos que esta vez llorábamos de felicidad.

 

Los dirigidos por Rafael Dudamel nos dieron una lección: jamás hay que bajar los brazos.

 

En esta ocasión la mañana del paciente comenzó con un suspiro, tomó oxígeno y volvió a reír. Es una madre que ayer despidió a un hijo, pero que hoy otros le dicen “es por ti”.

 

La progenitora sigue en su cama luchando entre la vida y la muerte, pero en su corazón sabe que el domingo sus niños saldrán a darlo todo por ser los campeones mundiales sub 20. ¡El sueño continúa y a pesar de su dolor, ella les echa la bendición!

 

No nos olvidamos de quienes han caído. Ellos son unos guerreros, pero estos chamos también. Su motivación es ese pueblo que sale a marchar y con mucho sacrificio han llegado a donde están.

 

Hoy y siempre les diré gracias por ser una alegría para la tierra que me vio nacer. Son un orgullo y su hazaña jamás la vamos a borrar de nuestras memorias

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@TRIANGULOD

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