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Mamá en 3 y 2: Somos Sub-campeones mundialistas, hijo mío

Publicado en Columnistas Gabriela Marcano | 11 junio, 2017 4:31 pm

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Por Gaby Marcano.– El reloj marcaba las 10 de la mañana (Hora Irlanda), faltaba sólo una hora para el pitazo inicial del juego que paralizaba a todo un país entero. Sí, aunque aún parezca un sueño, era real: Venezuela disputaba la final de un mundial de fútbol Sub20, ante Inglaterra. 90 minutos que ningún venezolano se debía perder.

 

 

Como todas las mañanas, Santiago (mi hijo de mes y medio de nacido), levantaba a mami con una sonrisa de buenos días, y un bochinche eterno con ganas de salir de la cama, y así lo hicimos -a pesar del cansancio y la flojera de mami-, tocaba levantarse. Es parte de nuestras rutinas mañaneras, cambiar el pañal, la ropa y lavarse la carita para activarse y salir del cuarto.

 

 

Después de nuestro ritual, el reto era encontrar un buen link donde pudiésemos ver el juego completo y por supuesto ¡Sin perderse el himno nacional! Debía aprovechar los minutos de tranquilidad de Santiago para agilizar ese proceso, en otro momento desayunaría, primero lo primero.

 

 

Luego de un largo camino entre las redes y sus links, encontré el de Directv Sports con la narración del venezolano Federico Rojas, era el perfecto para disfrutar el juego como Dios manda, hasta ahí todo iba perfecto, Santiago demandaba su primera comida del día justo después que logré prepararme un pan. Así que, mientras con un brazo sostenía al niño para amamantarlo, con el otro intentaba darle algunos mordiscos a mi desayuno.

 

 

Con el “Gloria al Bravo Pueblo”, brotaron algunas lágrimas de emoción que se combinaron con la piel de gallina habitual, “Orgullo patriótico” le llaman. Después del pitazo inicial Santiago se logró dormir y yo pude terminar de hacer unas cosas mientras contemplaba el juego. Con la caída del primer gol inglés, mi reacción fue tal que se me despertó el muchachito y con él terminé de ver el primer tiempo.

 

 

Ya para la segunda mitad, Santiago volvió a comer y se puso inquieto, tanto o más que su mamá al ver cada intento fallido de Venezuela por anotar el empate: cada poste, un penal fallido y esos tiros a puertas desviados, hicieron que por primera vez mi hijo viera a su madre fuera de foco, un poco ansiosa y desesperada por alguna razón que por ahora él no entendería.

 

 

Pitazo final, ya no se podía hacer más, muchas emociones encontradas: Rabia, impotencia y tristeza por una gloria que no se alcanzó; por otro lado, felicidad y orgullo total por la hazaña histórica lograda por estos niños que dejaron el nombre de Venezuela, entre los mejores del mundo.

 

 

Gracias muchachos, por esta sensación que nos dejaron, por invitar a todo un país -tan golpeado anímicamente- a cumplir un sueño, y a aumentar la ambición de hacer real otro: el de llegar al mundial de mayores. Por todo eso y más, puedo decirle a mi bebé ¡Somos subcampeones mundialistas, hijo mío!

 

 

Con esa gran emoción escribo estas líneas, las cuales espero que algún día mi hijo pueda leer e imaginar cómo su mami compartía su tiempo entre su pasión periodística deportiva y su nueva profesión de ser mamá primeriza.

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@TRIANGULOD

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