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Ácido láctico, ¿cómo se come eso?

Publicado en nutricion Salud | 26 octubre, 2017 2:23 pm

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Yarelys Balza y Gloria Cáceres.- Pégate al fitness es un sitio web creado por una venezolana (Yarelys Balza) y una nicaragüense (Gloria Cáceres), nutricionistas deportivas certificadas. Está dedicado a brindar herramientas para un estilo de vida más saludable, a partir de rutinas de entrenamiento, recetas y artículos de crecimiento personal porque, para nosotras, la palabra “fitness” va más allá de lo físico, se trata de cuerpo y mente conectados para mostrar lo mejor de nosotros mismos.

 

Este artículo parte de una historia personal. “Conocimiento es poder”, pero en algunos casos, inconscientemente o de alguna manera consciente, cometemos algunos errores porque una cosa es la teoría y la otra es la práctica. A veces creemos que por tener tanto tiempo realizando una actividad no podemos cometer fallas, pero sí, puede suceder.

 

Sabemos muy bien que no debemos entrenar un músculo sino después de 48 horas para no sobre ejercitarlo, pero, como dijimos, todos podemos cometer errores. Un día, una de nosotras sobre trabajó la parte inferior de su cuerpo (entre ejercicios en el gimnasio y clases de yoga) y al día siguiente no podía estirar sus piernas.

 

No solo le dio un dolor común de post entreno, sino también una contracción muscular, lo que hizo que estuviera tres días sin entrenar y, en términos de importancia, sin poder pisar completamente ni estirar la pierna.

 

Cuando le preguntó a su coach, le contestó “tranquila, es sólo el ácido láctico que hace que el músculo esté contraído”. Sí, hemos leído sobre eso, pero no comprendimos cómo le paralizó la pierna de esa manera.

 

La explicación:

 

De acuerdo con el sitio web Vitónica, dedicado al deporte y la actividad física, el ácido láctico proviene de la descomposición de la glucosa cuando no hay presencia de oxígeno (metabolismo glucolítico), es decir, en ejercicios como levantar pesas o correr a velocidad elevada, en los que hay mucha intensidad y poca duración. En condiciones normales y cuando estamos entrenando, ese ácido láctico se reutiliza y no hay mayor problema.

 

Pero cuando seguimos con intensidad un ejercicio, el ácido láctico comenzará a acumularse al no darle tiempo al organismo a retirarlo. Esto provoca la acidificación de fibras musculares que tiene dos consecuencias importantes:

 

– Se inhiben las enzimas encargadas de romper la molécula de glucosa para obtener energía y, como sabemos, si no hay energía, no hay movimiento.

 

– Se impide que el calcio se una a las fibras musculares y como consecuencia se dé la contracción.

 

Por lo tanto, cuando hay mucho ácido láctico en el cuerpo, no tenemos energía o capacidad para contraer los músculos, esto no es otra cosa que fatiga y lo mejor que podemos hacer es parar el ejercicio o actividad, explica Vitónica.

 

Por otra parte, existen estudios que definen el ácido láctico como una molécula transitoria que forma parte de un sistema de trabajo integral, una fuente de energía intermedia. No es una “sustancia de desecho” o “un veneno” como se podría llegar a pensar.

 

Según la página Journal of Experimental Biology y su artículo “Lactate – a signal coordinating cell and systemic function” (Lactato – una célula coordinadora de señales y función sistémica), se debe empezar a ver el ácido láctico o lactato como una molécula muy importante de nuestro sistema de energía y rendimiento. De hecho, hoy se conoce que el ácido láctico podría regular algunas adaptaciones producidas por el ejercicio y hasta se ha propuesto que pueda ser una molécula beneficiosa con el potencial de proteger las neuronas.

 

Entonces ¿cuál es la relación del ácido láctico con los dolores musculares? o ¿qué produce estos dolores tan odiosos?

 

Es posible que al ácido láctico forme parte de una cadena de reacciones relacionadas con el dolor, pero el hecho de que el dolor dure varios días después que ha sido removido y hasta olvidado, sugiere que estas molestias surgen por un fenómeno mucho más complejo.

 

El músculo es un tejido profundamente dinámico y está cambiando continuamente para adaptarse al incremento (o cese) del entrenamiento. Este cambio incluye el tamaño y la funcionalidad de sus fibras musculares. Por eso, el dolor asociado con el entrenamiento no es más que un mecanismo de adaptación, una señal de alerta de que el músculo se está reparando y debes cuidarlo ya que ha sido sometido a un “stress” superior al que estaba acostumbrado.

 

De esta manera, él se adapta y te permite superar retos adicionales de mayor intensidad o distancia progresivamente. Por desgracia, sobre todo si quieres ser un mejor atleta, estos dolores no se pueden prevenir por completo, allí radica la importancia de una apropiada dosificación de las cargas de entrenamiento.

 

Resumen: El ácido láctico no es más que una sustancia generada por el músculo durante el ejercicio intenso y, para algunos deportistas, es considerado como “un enemigo” pues al acumularse en el organismo produce desagradables síntomas, como la fatiga y el dolor muscular. Pero el ácido láctico no es del todo el “chico malo de la película” y debemos tomar en cuenta que esos dolores musculares que podemos llegar a padecer son el resultado de un proceso en que los músculos se hacen más fuertes y menos propensos a lastimarse en el futuro.

 

Conclusión personal: El proceso de recuperación es fundamental para desarrollar la fuerza y la masa muscular. Mientras los músculos están en fase de recuperación, no son capaces de tener el mismo desempeño que tuvieron en el entrenamiento anterior. Por ello, es importante dejar que los músculos se recuperen totalmente antes de ser sometidos de nuevo a esfuerzos intensos.

 

El proceso de recuperación del cuerpo tarda algún tiempo y si seguimos castigando un músculo mientras está en recuperación, lo estamos desgastando en lugar de desarrollarlo. Entramos en la fase de sobre entrenamiento cuando el descanso que tenemos no es suficiente para que nuestros músculos se recuperen.

 

Por último, escucha a tu cuerpo, sé razonable, trátalo bien. Cuando hablamos de entrenamiento, la planificación y la paciencia son tan importantes como la recuperación y la intensidad. Recuerda esa famosa frase motivadora que dice: “Entrena. Come. Duerme.” Pues bien, el entrenamiento y la recuperación se resumen básicamente a eso.

 

Hasta la próxima.

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@TRIANGULOD

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