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Curiosidades

Edwin Valero: El “Inca” que perdió su batalla

Edwin Valero acumuló un invicto de 27 peleas, ganadas todas por K.O / AFP

El deporte venezolano amaneció de luto aquella mañana del lunes 19 de abril de 2010, cuando se conoció la noticia del suicidio del boxeador Edwin Valero, horas después de admitir que asesinó a su esposa Jennifer Carolina en un hotel de Valencia, estado Carabobo.

En la historia, esta fecha es significativa para Venezuela y casualmente fue la misma en la que El Inca decide quitarse la vida, luego de defender su nación con mucho orgullo durante cada presentación en el cuadrilátero.

Valero se convirtió en uno de los deportistas referentes del momento. Aun así, su vida personal tuvo una gran influencia en su carrera profesional. Sin embargo, las cosas terminaron como nunca se esperaba. ¿O acaso si fue la crónica de una muerte anunciada?

Sus inicios

Edwin Valero nació el 3 de diciembre de 1981 en un sector conocido como Bolero Alto, de El Vigía, estado Mérida. Proveniente de un humilde hogar, donde sólo pudo estudiar hasta el sexto grado de educación inicial.

Hilmar Rojas, periodista cuya labor trascendió en la vida del Inca hasta sostener una amistad, destacó que: “era un muchacho de la calle y no porque la familia lo hubiese corrido, sino que siempre estuvo en la calle”.

Pelea entre Edwin Valero y Antonio DeMarco / AFP

Su entrega por el deporte inició desde corta edad: “Dormía en el gimnasio porque le quedaba lejos de donde vivía, entonces prefería dormir ahí para estar temprano entrenando. El boxeo lo salvó de la calle, en todo sentido. Él nunca le quitó partes a esa historia”, aseguró.

Poco a poco aprovechó las oportunidades hasta que, de la mano de Segundo Salazar, firmó con la promotora Golden Boy debido a los méritos deportivos que tenía. El señor Nicolás Hidalgo, Comisionado del Boxeo en Venezuela hasta 2014 y representante del Consejo Mundial de Boxeo, recordó el contexto de la época.

“En boxeo estábamos bien, normal. Él fue surgiendo poco a poco. Un boxeador como cualquier otro, era un fenómeno que llegó porque sus combatientes fueron normales, los perdedores de siempre para poder surgir y se fue puliendo hasta que llegó a campeón mundial. Fue muy habilidoso, avispado. Tenía la experiencia de haber sido un niño de calle”.

Personalidad

Acceder al entorno de un deportista no es tarea fácil y manejar la fama mucho menos, con Edwin Valero no era distinto. La vida privada del púgil fue muy cerrada, pese a que mediáticamente daba mucho de qué hablar. “Era un personaje en todo el sentido de la palabra. Mucho humor negro e irónico y eso la gente lo interpretaba como que estaba siendo grosero. No voy a decir que era un ángel porque nunca lo fue, él mismo lo decía”, explicó Rojas.

Siempre tuvo el don de la lealtad. Sobre este lado del boxeador, la periodista detalló: “Era el tipo de persona que, si tú le eras leal, él era a todas contigo. Pero no tuvo mucha suerte en escoger la gente cercana en su momento de fama”.

Encuentro entre Hugo Chávez y Edwin Valero / AFP

Sus problemas y hábitos de calle no los pudo dejar y estos traspasaron al ámbito deportivo, perjudicándolo directamente. “Había gente alrededor que no era del equipo y que no iba por el bien. Lógicamente con tanto problema, comenzó nuevamente a sus andanzas y no tuvo quizá la ayuda profesional de inducirlo y llevarlo. Mucha gente no quiso involucrarse”, indicó Hidalgo.

Pero a nivel deportivo, contó con gente comprometida: “Tuvo a un mexicano como entrenador principal y después estuvo Jairo Álvarez. Un ex boxeador, que cuando se retiró del boxeo, hizo el curso de entrenador y Edwin lo contrató para él porque era un muchacho muy serio. Si hubiese visto algo anormal, se iba de ahí”, contó.

La actitud del criollo alejó a quienes querían ayudarlo, aunque otros pudieron tender su mano. “Estoy segura que mucha gente se acercó a él en su momento. Por ejemplo, Rufo John o Fernando Márquez, que organizaron la pelea en La Guaira, trataron de ayudarlo y hacer las cosas bien”, comentó Hilmar Rojas.

La pelea soñada

Con un récord de 27 peleas ganadas y todas por la vía del nocaut, tenía entre ceja y ceja un solo nombre: Manny Pacquiao, para ello tenía que prepararse muy bien. “Edwin tenía muy estudiado a Pacquiao. Él hizo la transmisión en Meridiano de una pelea y decía las cosas antes de que pasara. Lo conocía”, aseguró Rojas.

Además, contó entre risas una anécdota particular. Cuando hablaron en alguna oportunidad sobre la posibilidad de la pelea, le dijo: “Tú sabes que yo te quiero y te adoro, iré a montarme en una silla con mi bandera. Pero mis reales van para Pacquiao. ‘¿Tú estás loca?’ me dijo. Y le respondí, yo voy contigo y te apoyo, pero en esa caída si es verdad que no te acompaño”.

No sólo tenía las ansias de poder pelear contra Pacquiao, sino la convicción de que podía ganarle: “Le hizo un comentario a un periodista y le dijo: ‘Yo le gano a Pacquiao’. No digo que le ganaba cien por ciento, pero Edwin era un tipo que estudiaba todas las peleas de los posibles contrarios. Se dedicó mucho a su boxeo”, aseguró Hidalgo.

Asimismo, fue este deseo del Inca por enfrentar al púgil filipino, parte de lo que motivó al director Ignacio Castillo Cottin a realizar la película que lleva su nombre.

“Es una historia muy triste porque luchó muchísimo por alcanzar sus metas y cuando estaba muy cerca de conseguir la pelea contra Manny Pacquiao, para consagrarse campeón mundial que era, no llegó a hacerla por un tema personal”, indicó.

Castillo Cottin aseguró que se quedó contento por el resultado final de la película. “La historia conecta emocionalmente. Fue un gran esfuerzo a nivel de producción y actuación”, sin embargo, la misma no se ha podido reproducir en Venezuela debido a problemas legales.

“La demanda no fue en relación a los derechos sino ante la Lopna, porque los familiares sentían que podían dañar el honor y la reputación de los hijos. Ese caso lo luchamos y ganamos legalmente, pero el TSJ tomó una medida para revisar nuevamente el caso. Esto nos mantiene la película fuera”.

Conflictos

La vida de Edwin Valero estuvo repleta de conflictos y no precisamente dentro del cuadrilátero, sino por fuera, donde se llegaron a conocer múltiples noticias negativas de su entorno, siendo varias de estas en su tierra natal, Mérida.

Pero no todas estas noticias y rumores eran ciertos, según dejaron saber las fuentes consultadas. “Muchas de las cosas que se decían de peleas, robos y cosas extrañas no eran ciertas. Pero el muchacho no era un ‘Niño Jesús’ y esto nunca lo escondió”, comentó su amiga.

Aun así, su esposa Jennifer Carolina fue el centro de gran parte de estos inconvenientes que salieron a la luz pública. “Desde niños estuvieron juntos, fue el amor de su vida. Carolina era muy tímida. De repente era por la forma de ser de Edwin”, aseguró Rojas.

Mientras que el ex Comisionado y representante del Consejo Mundial de Boxeo en nuestro país, también añadió: “Edwin ya venía con problemas. Era muy celoso con su esposa”. Y para reafirmar esta teoría, contó una anécdota de su última pelea en Monterrey, ante Antonio DeMarco.

“Cuando llegué en horas de la mañana, me conseguí a Carolina con los hijos y me saludó ‘¿cómo está profesor?”, muy sonriente. En la tarde cuando me la encuentro en el mismo pasillo, pero con Edwin, él saludó y ella pasó como una autómata. Le tenía un terror impresionante”.

Fue este viaje a México a inicios de 2010, según allegados, el punto de quiebre en la relación de ambos y lo que ocasionó, semanas más tarde, toda una serie de sucesos que acabaron con su vida. “Esto también tuvo tanto escándalo por quien era Valero. Lastimosamente sabemos que esto es algo que ocurre en la sociedad venezolana y latinoamericana. Es una historia lamentable que ocurre a cada rato”, reflexionó Rojas.

Política

Uno de los puntos más polémicos de su carrera fue la relación con la política y el gobierno en su momento de Hugo Chávez, presidente de Venezuela.

Incluso, algunas personas vinculan el trágico final que tuvo con la política. “Muchos decían que este final había pasado porque con él habían sido muy complacientes los del gobierno y los periodistas, pero eso siempre me molestó porque de Edwin se hicieron notas cuando se metía en líos”, dijo Hilmar Rojas.

Short utilizado por Edwin Valero en la pelea ante Aram Ramazyan / AFP

Además, tenía tatuado en el pecho la bandera de Venezuela con la cara de dicho mandatario, hecho que se viralizó aún más. “Nunca lo oí hablar sobre esos temas. Tanto la cara de Chávez como la bandera, las vi fue en su última pelea”, contó el comisionado. Sin embargo ya para el año 2005, en la batalla ante el armenio Aram Ramazyan, apareció con un short donde portaba la figura del presidente.

Tras estudiar su vida, Ignacio Castillo, también coincide en que esta relación no perjudicó su carrera. “Yo no creo que su relación con la política condenó su carrera, para nada. Sus problemas eran personales como cualquier otro ser humano, de formación”.

¿Y si la historia no terminaba así?

El pasado no se puede cambiar. Lo hecho, hecho está. Pero ¿se imaginan que hubiese sucedido si el contexto personal de Edwin Valero hubiese sido otro? Tanto Hilmar Rojas como Nicolás Hidalgo vaticinaron el futuro de su carrera.

“Desde mi punto de vista, llegaba invicto a la pelea contra Pacquiao y hubiese seguido con una carrera impresionante como la que tuvo. Le hubiese dado más triunfos a Venezuela, de no haber tenido tan desordenada la vida personal”, indicó la periodista especializada en boxeo.

Por su parte, el comisionado aseguró de forma jocosa que: “ahorita estuviese repleto de plata porque esto era para rato”. Sin embargo, el tema monetario debe tener un asterisco en esta historia, ya que parte de su fortuna no se sabe dónde está.

Funeral de Edwin Valero / AFP

“Era tan cuidadoso y desconfiado, que lamentablemente la plata se perdió. Dicen que un manager que tenía en Estados Unidos se agarró esa plata. Se buscó en los bancos de allá a ver en cuál tenía la cuenta, pero era un secreto bien guardado”.

En ocasiones, los finales de las historias son predecibles, pero el desenlace de Edwin Valero muy poca gente lo esperaba. Aunque sí había sospechas de que no sería nada bueno.

“De alguna forma se veía venir lo que resultó al final. En esa época, 2010, yo estaba siguiendo de cerca el caso y había mucha desinformación. Ya después con los años tuve el chance de investigar más a fondo qué fue lo que pasó y descubrí mucho el contexto y entendí por qué ocurrió lo que ocurrió”, contó Ignacio Castillo.

Legado

Cada persona suele dejar un legado, independientemente lo hecho en su vida. Pese al desenlace que tuvo Edwin Valero, sus allegados resaltan ciertas características a estudiar.

Pelea entre Edwin Valero y Héctor Velázquez / AFP

“La lección que se debería aprender es el qué se debe hacer bien y el ejemplo de lo que no se debe hacer. Entre las cosas buenas que dejó, el amor por su familia, el orgullo que sentía de ser venezolano y defender el nombre de su país. Era un tipo muy orgulloso. Le molestaba que alguien hablara mal del país”, dijo Hilmar Rojas.

Además, era un deportista nato. Su entrega al boxeo lo llevó a conseguir resultados muy importantes ya mencionados. “Era un arrollador y torbellino cuando salía al ring. Era impresionante. Se convirtió en un ratón del gimnasio, no salía de ahí y quería estar todo el tiempo preparándose”, opinó el antiguo comisionado.

La periodista especializada en boxeo agregó que las condiciones físicas del púgil eran extraordinarias. “Él hacía unos tiempos corriendo, que era tiempos de atletas de pista y campo. En una oportunidad corrió la carrera Líder y fue uno de los primeros en llegar. Tenía adicción a entrenar”.

Es la disciplina y la entrega por el deporte lo que debe quedar en la memoria de quienes lo conocieron, lo siguieron y lo vieron pelear. “Fue un muchacho disciplinado, enamorado del deporte. Cuando estuvo involucrado en sí, era 100% el boxeo”, reveló finalmente Hidalgo.

Acerca del autor

Alberto Gardeazabal

Nací en Caracas, Venezuela. Lasallista y Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Monteávila. Gerente Deportivo FIFA de la Universidad Metropolitana. Con cinco años de experiencia en medios web, periodismo institucional, locución y producción radial.

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