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Hipismo

Cañonero II: El que pintó de tricolor el Kentucky Derby

Cañonero II ganó el Kentucky Derby un primero de mayo de 1971 en lo que es considerado el logro más grande del hipismo venezolano en su historia
El caballo Cañonero II ganó el Kentucky Derby hace 49 años con la monta de Gustavo Ávila / Foto: Meridiano

Venezuela fue la cuna de las novelas románticas en los años 80 y 90. Era común ver a la mujer pobre quedarse con el galán millonario. Pero los amantes del hipismo también pudieron ver por la televisión una historia digna de un “culebrón”. Hace 49 años, contra todo pronóstico, Cañonero II dejaba sin aliento al mundo al ganar el Kentucky Derby montado por Gustavo Ávila.

Fue un primero de mayo de 1971 cuando Cañonero II cruzó la meta en primer lugar. Era un desconocido en Estados Unidos que venía cumpliendo campaña en La Rinconada, pero su corazón, el de su jinete, entrenador, caballerizo y propietario le dieron a Venezuela un motivo para celebrar.

Cañonero II nació en la tierra que lo vio triunfar, Kentucky. Hijo del francés Pretendre en la estadounidense Dixieland II; fue tan difícil de vender que llegó a manos del venezolano Pedro Baptista por solo cuatro mil 500 dólares. La principal razón fue una malformación en una de sus manos.

Como suerte del “patito feo” Cañonero II llegó a las manos del entrenador Juan Arias, un soñador como el mismo Baptista. “Los tildaron de locos”, cuenta Antonio José Medina, periodista hípico.

Cañonero II debutó en 1970 en La Rinconada obteniendo un triunfo por seis cuerpos, conducido por J. E. Contreras. Sin una sobresaliente campaña sus dueños decidieron probar suerte en Estados Unidos, aunque tuvieron que regresar sin mayores glorias.

Seis triunfos en diez presentaciones fueron razones suficientes para que Baptista y Arias lo intentaran de nuevo en Norteamérica. Esta vez no sería en cualquier carrera, el reto era correr el Kentucky Derby, primera joya de la Triple Corona estadounidense.

“No tenían presupuesto para llevarlo. Su viaje fue muy accidentado. Además Pedro Baptista dijo que su mamá se le había aparecido en un sueño y le dijo que ganaría el Kentucky Derby”; cuenta Medina.

Más de una piedra en su camino

Para añadir más drama a la historia del campeón su viaje fue más que accidentado. El portal Anécdotas Hípicas cuenta que debió cambiar de avión hacia Miami. Al llegar a Estados Unidos fue devuelto a Panamá por no tener papeles y al solucionar el trámite se fue a Louisville por tierra desde Florida.

Pero eso no detuvo el sueño de Pedro Baptista y Juan Arias. Estos soñadores o locos contaban con el apoyo del “Monstruo”, Gustavo Ávila quien montaría a Cañonero. “Un negrito llegando a Kentucky. ¿Quién es este negro? Se preguntaban allá”, cuenta Medina sobre el entrenador Arias.

Los trabajos en la semana no fueron del todo alentadores. Cañonero II había perdido peso por el trajín del viaje, pero poco a poco fue mejorando. La historia sería escrita, pasara lo que pasara el alazán correría en Churchill Downs.

Cañonero enmudeció al mundo del hipismo

Gustavo Ávila tenía un nombre bien ganado sobre los óvalos de América. Cinco años antes había ganado el Clásico del Caribe con Victoreado, un caballo nacido en Venezuela con el que conquistó el primer selectivo caribeño.

Gustavo Ávila condujo a Cañonero para ganar dos de tres peldaños de la Triple Corona / Foto: Furlongs

Al comenzar la carrera Cañonero II no aparecía entre los primeros puestos, Gustavo Ávila lo traía colocado. Entrando en la recta final el caballo vino de atrás y se quitó 20 cuerpos para cruzar la meta en primer lugar. Aún en Churchill Downs no sabían quién era ese Cañonero.

“La hazaña de Cañonero II tiene que estar entre las más grandes del deporte venezolano. No nació en Venezuela pero su jinete, entrenador, caballerizo y propietario sí. La historia tiene que darle justo valor a lo que logró este ejemplar”, afirma Medina.

El mundo se había olvidado que Cañonero II nació allí, en Kentucky, para todos era el caballo venezolano.

El equipo de Cañonero II no podía detenerse, el caballo tenía que correr el Preakness Stakes, segundo de la Triple Corona. Así el humilde ejemplar de un rincón de Suramérica protagonizaría una espectacular carrera en Pimlico en donde Gustavo Ávila le dio una cátedra a los que lo vieron.

Cañonero II pronto salió a hacerle frente en punta a Eastern Fleet hasta la recta final. El caballo norteamericano peleó con el venezolano hasta que su rival tomó ventaja y ganaría cómodo. En el país muchos pudieron ver la carrera en la narración del inolvidable Aly Khan.

Pero como todas las historias románticas, llegan las lágrimas de amargura. El mundo estaba rendido a las patas de Cañonero II, esperando una histórica Triple Corona de un caballo no estadounidense.

En la semana previa al Belmont Stakes se corrió el rumor de que Cañonero II tendría una micosis en sus cascos. La información era cierta, Juan Arias decidió no entrenarlo a fondo para descansarlo y darle chance de recuperación.

La carrera se tornó cuesta arriba. A pesar de que salió en punta, Pass Catcher logró darle caza. Cañonero II cedió ante la lesión y culminó en el cuarto puesto.

“Aly Khan dice que si ese caballo no hubiese tenido ese problema en los cascos, seguro sería triple coronado. La historia de Cañonero II es digna de una película, había muchos planes pero no se pudo rodar. Ese caballo tenía su clase a pesar de haber costado cuatro mil 500 dólares es el caballo de la historia”, asegura Medina.

Casi un siglo después, la historia de Cañonero II aún es recordada. Fue vendido por un millón y medio de dólares y al final de su vida fue retornado a Venezuela a prestar servicio como semental.

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

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