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Curiosidades Fitness

Leidy Ramos, una madre fitness que no cree en imposibles

A la venezolana Leidy Ramos, sin darse cuenta, la maternidad marcó un antes y un después en su decisión de dedicar su vida al mundo del fitness.
Leidy Ramos no desmaya en sus objetivos fitness / @leycarolfit

No todos los atletas tienen una meta deportiva desde niños. Muchos otros encuentran su pasión en el camino, con acontecimientos trascendentales que los impulsan. En el caso de la venezolana Leidy Ramos, sin darse cuenta, la maternidad marcó un antes y un después en su decisión de dedicar su vida al mundo del fitness.

Leidy, caraqueña, de los suburbios de Coche, sí que ha sabido superar obstáculos en la vida. Madre, hija, esposa, inmigrante en España, trabaja en horario completo en una oficina inmobiliaria y aun así no ha dejado aun lado su vida fit, su escape, lo que la hizo reencontrase con ella misma.

Desde enero de 2017, Ramos vive en la ciudad catalana de Barcelona. En 2018, se convirtió en la única venezolana, entre todas las categorías, en participar en el Arnold Classic Europe de esa edición. En esta prestigiosa competencia internacional cumplió su más anhelado sueño como atleta del fitness, a poco más de un año de haber dado a luz a su segunda hija, Marcela.

“El reto de recién haber dado a luz fue una de las cosas que me inspiraron a decidirme entrar una competencia. Estando en España sí podía. En Venezuela el tema económico nunca me lo permitió, el fisicoculturismo requiere de una dieta estricta, demanda mucha comida. Allá no hay becas y la Federación no tiene para ayudarte”, contó Leidy, en una amena conversación por videollamada.

Un escape

Leidy Ramos hoy por hoy tiene 33 años. Consiguió estabilidad y tranquilidad en un país que no es el suyo junto a su familia y, al mismo tiempo, logró la que era su mayor meta como atleta fitness. Pero el camino que recorrió, y en el que aún anda, tiene matices grises.

En su adolescencia, Leidy descubrió el mundo de los gimnasios. A los 17 años un joven amor le mostró las máquinas y las pesas, lo que más tarde sería su gran pasión. El romance con el chico no prosperó, pero drenar el día a día con la actividad física en el gym se convirtió, en ese entonces, en su mayor hobby.

“Esto no fue algo que soñé de niña. A mí nadie me inculcó ser atleta o mantener actividad física. Mi padre falleció hace casi 10 años y no era deportista. Mi mamá es especial, sufre de esquizofrenia, no es una persona razonable a un 100%, por lo que, sin duda, este estilo de vida fue algo que yo elegí para mí, se convirtió en mi escape”, confesó, sin titubeos.

Indudablemente, la niñez y adolescencia de esta perspicaz mujer no fue fácil. Aunque tuvo la fortuna de crecer y ser educada por su tía Carmen Elena, hoy de más de 80 años, siempre sintió un constante vacío.

“A mí no me tocó fácil. Tuve mucha carencia afectiva. Precisamente por eso soy el triple de cuidadosa con mis hijos. Lo que yo no tuve, en todos los sentidos, espero dárselos a ellos mientras tenga la posibilidad”, afirmó la madre fit.

El milagro de la maternidad

Leidy tuvo que esperar hasta los 24 años, tras convertirse en madre, para cruzar esa línea de ver el mundo fitness como diversión y pasar a convertirlo en su estilo de vida; uno que se mantiene en constante evolución.

“En el 2010, luego de tener a mi hijo, Maximiliano, tomé por completo las riendas de mi vida. Empecé a mantenerme económicamente, registré mi propia compañía. En ese momento decidí dejar de ver esto del fitness como un hobby para convertirlo en un estilo de vida”, precisó.

El nacimiento de Maxi fue su impulso para arrancar una nueva etapa en todos los sentidos. Culminó a la par su licenciatura en Educación Especial; consiguió trabajar de forma independiente para cuidar a su bebé y encontró, en medio de todo esto, ponerle seriedad a su pasión.

Asimismo, la atleta caraqueña estudió por un año para certificarse como Personal Trainer FVFC & IFBB y enseguida nació su deseo de competir. Sin embargo, aun trabajando fuertemente a diario, su economía en Venezuela no se lo permitía. Es por eso que, al emigrar, sabía que su sueño podría convertirse en realidad.

Un nuevo mundo

Ramos salió de Venezuela junto a su esposo y sus niños en enero de 2017. Marcela tenía poco más de un mes de nacida. Llegó a Barcelona a casa de unos amigos que los acobijaron por cinco duros meses; en los que ni siquiera podía trabajar porque no tenía papeles de legalidad. Además debía cuidar de sus hijos. Todo esto la obligó a pausar su vida fit.

“El primer semestre, aquí en España, no pude mantener mi estilo de vida fitness. No podía hacer cinco comidas y menos consumir los alimentos que yo quería. No tenía chance de entrenar. Tenía poco más de un mes de haber dado a luz y aumenté mucho de peso. Pero, en medio de la angustia, me convencí de que todo era un proceso de adaptación”, recordó.

Ese mismo año, en el mes de junio, pudo independizarse con su familia y consiguieron rentar el apartamento en el que viven en la actualidad. En ese momento, Leidy se propuso firmemente trabajar en conseguir tiempo para sí misma y lo logró más rápido de lo que imaginó.

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“En España he trabajado en todo lo que me ha salido, por mi familia y por mí. Logré nuevamente conseguir tiempo para mí y retomé mi vida saludable”, afirmó con regocijo. “Aquí la comida es muy accesible. A diferencia de Venezuela, con un trabajo modesto, puedes comer proteínas tipo pollo, carne, huevo, pescado todos los días y en las cantidades que quieras sin que afecte considerablemente tu economía”.

Al contar con esta ventaja, la mamá fitness quiso demostrar a todos que podía transformar su cuerpo más allá de lo habitual. Había llegado el momento de cumplir el sueño de competir. Su inspiración era nuevamente una bebé nacida de su vientre; superar esas secuelas físicas de su reciente embarazo.

“Ya no quería volver a mi estilo de vida fit en Venezuela. Ahora sentía la necesidad de superarme, llegar a más. El reto era transformarme y competir por primera vez y a lo grande”, relató.

De la frustración a la gloria

A esta atleta le había llegado la hora de la consagración y debía ser nada más y nada menos que en el Arnold Classic Europe. Para ella no había más.

De esta manera, al desconocer este mundo en el viejo continente, contactó a Krisna Estrada, un entrenador en su país, que fue su principal apoyo vía online. Además, se puso en contacto con la Federación Venezolana de Fisicoculturismo y Fitness, quienes le dieron el visto bueno. Así se enrumbó a la competencia de sus sueños.

“Yo corrí antes de caminar. Nunca había competido si quiera en unas nacionales y me inscribí de una vez en una internacional, en la más importante de todas. Trabajé, me enfoqué como nunca y en seis meses llegué a la meta de los 55 kilogramos, con todas las exigencias que conlleva la competición”, señaló.

En septiembre de 2018 se llevó a cabo la competencia. En su categoría Women’s Bikini-Fitness, hasta 158 cm, culminó en la vigésimo quinta posición, por encima de su única compañera latina, la mexicana Abigail Hinojosa, que ocupó el último lugar en la casilla número 29.

“Sé que fui muy terca, todas las participantes en esa competencia habían pasado por varios nacionales y tenían mucha experiencia. Pero mi sueño era competir en el Arnold, una experiencia que quería vivir, independientemente de lo que pasara; igual me siento orgullosa”, afirmó.

Y es que ese orgullo, indudablemente, va más allá de unos resultados. Leidy se había montado en una tarima de competencia internacional, representó a su país cuando su hija apenas estaba empezando a dar pasos. Entrenó a diario antes de llevar a los niños al colegio; también en su hora de almuerzo del trabajo. Además, mantuvo al pie de la letra una dieta estricta, mientras debía cocinar sin restricciones de frituras, carbohidratos o dulces para su esposo e hijos. Sin duda, había ganado. El triunfo fue personal, más allá de los jueces.

“Inconscientemente al cerrar el ciclo postparto, me reinvento. Sin duda mis hijos han sido mi motor; junto con mi madre, que ha sido fuente de inspiración para mi vida. Gracias a ella estoy aquí, a pesar de su condición. Por ella estudié Educación Especial, para entender el porqué de muchas cosas que en mi adolescencia no entendí”, reveló.

Sin imposibles

“Hay una Leidy Ramos antes y una Leidy Ramos después de esa competencia. Me convertí en una mujer súper fuerte en todos los aspectos. No tengo límites para nada, para mí no existe el yo no puedo”, recalcó con firmeza la flamante fisicoculturista. “Aprendí a organizarme en un 24/7, donde eres mamá, esposa, empleada, donde hay días que no quieres hacer nada. Pero, no hay barreras para cuando tienes un objetivo”, precisó.

Esta fuerte mujer no desmaya. Dejó bien claro que volverá a las competencias, pero esta vez lo hará en las nacionales y tiene pensado cambiar a categoría Wellnes, donde las mujeres presentan un mayor volumen, lo que requiere más trabajo y dedicación.

“Yo quería volver a las competencias este mismo año, pero el Coronavirus paró todo. El año que vine espero enfrentarme nuevamente a un panel de jueces. Mantener viva mi pasión me enriquece a mí como persona y crezco en todos los sentidos. A todas las mujeres y madres les digo que nunca dejen a un lado el tiempo para sí mismas, aunque no lo crean siempre puedes conseguirlo, solo debes fijarte el objetivo”, sentenció.

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Acerca del autor

María Isabel Moya

Editora Jefe en este Triángulo. Venezolana, guaireña. Apasionada del buen periodismo, aún más si es escrito. Licenciada en Comunicación Social de la UCAB y Locutora de la UCV. Una década en la fuente deportiva entre medios digitales, impresos, audiovisuales y el área institucional. Cautivada sobre todo por el béisbol.

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