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Sebastián Rossi, el olímpico que entrena canotaje en una piscina

El olímpico Sebastián Rossi lo hizo con dos palmeras, cámaras de bicicletas y una soga en la piscina de su novia

El agua estaba serena, no había corriente, pero sí un obstáculo: practicar canotaje slalom en cuarentena. El olímpico Sebastián Rossi lo hizo con dos palmeras, cámaras de bicicletas y una soga en la piscina de su novia. Su invento no solo le permitió entrenar, sino también difundir un deporte poco conocido en la Argentina.

El dos veces olímpico (Londres 2012 y Río 2016) pasó de entrenar en Francia a encerrarse en una casa en Buenos Aires. Su planificación 2020 lo llevó a comenzar el año en Europa para preparar la clasificación a los Juegos Olímpico de Tokio. El Covid-19, como al mundo entero, le cambió su rumbo.

“Estábamos en Francia preparando el Preolímpico en Río de Janeiro. Salimos a las corridas a Brasil por miedo a que cerraran la fronteras y nos quedáramos encerrados. Llegamos un mes antes de la competencia”, cuenta Sebastián Rossi, quien junto a su hermano Lucas solo estuvo par de semanas en el país carioca.

La cuarentena fue su gran enemigo desde que se descubrió el virus. Esta vez no iba a toda velocidad sobre su canoa, sino en los aeropuertos. Los mensajes de Whatsapp se convirtieron en avisos de vuelos. “Estábamos desayunando y 6 horas después en un avión porque iban a cerrar la frontera de Argentina. Ya se había suspendido el Panamericano”, comenta desde la casa de su novia Sofía en Pilar,  Gran Buenos Aires.

Su regreso a Argentina se convirtió en un reencuentro con su novia, a quien no veía desde diciembre. En un principio serían solo quince días, un buen periodo de descanso. Pero todo cambió. “Cuando empezó el segundo mes y no habíamos vuelto al agua, se empezaba a notar. La idea no era perder todo lo trabajado. Ahí salió la idea de atar la soga a las dos palmeras”, recuerda el joven de 28 años.

El invento le dio fuerza, pero ya no quiere ver la piscina

El palista Sebastián Rossi entrenaba a diario en el gimnasio casero que instaló con su suegro. Luego, incorporaría la canoa a la pileta. Aunque más allá del ejercicio, extrañaba a su compañera de vida. “De estar tres horas en la canoa a nada, ya me hacía falta”, exclama quien ganó medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Las primeras pruebas en la piscina eran solo para practicar giros y equilibrio. Ya después apareció la pala y a remar se ha dicho durante semanas. Algunos colegas se reían al ver los videos en redes, pero fue su única alternativa. “Más allá de que no es lo ideal, me dio fuerza en la remada. Esta semana hicimos test de fuerza máxima y mejoré”, destaca el bicampeón panamericano.

Sus días de piscina normalmente eran en verano para compartir en familia o con amigos. Después de estos entrenamientos confiesa que ya no la quiere ni ver. “Nunca más me quiero meter en una pileta (piscina)”.

Los entrenamientos cortos pueden durar 50 minutos, mientras que los largos hasta hora y media. La música es su única compañera en cada sesión. “Es aburrido”, asegura sobre el tiempo que tiene que estar remando solo en un espacio reducido.

A partir del 12 de junio, los atletas clasificados a los Juegos Olímpicos Tokio 2020 quedaron exceptuados de la cuarentena en Argentina. La idea de Sebastián y la selección es retomar sus entrenamientos en el Río de La Plata hasta que puedan volver a Europa.

Los Rossi, una familia del canotaje slalom

Sebastián Rossi no es único de su familia que está relacionado con el canotaje slalom. De hecho, su amor por este deporte fue gracias a su padre Adrián Rossi, actual jefe del equipo argentino. Además, sus hermanos Lucas y Carolina también son parte de la albiceleste. Mientras que su mamá cumple funciones de jueza internacional en las competiciones.

“Generalmente los padres son los entrenadores de los chicos. Es un circuito muy cerrado.  Yo llegué por mi padre que en su adolescencia empezó a remar. Luego, se sumó mi hermano y después mi hermana”, explica antes de volver a la fría piscina con diez grados de temperatura en la ciudad porteña.

Las reuniones familiares de los Rossi no se hacen en casa todos los domingos. Por el contrario, se ven durante el año en las competencias de canotaje.  En Lima 2019 todos estuvieron presentes. Sebastián y Lucas obtuvieron medallas de plata, mientras que su hermana quedó entre las mejores cinco de su categoría.

“Mi hermano tiene muchas posibilidades para entrar a los juegos de Tokio. Siempre trato de ayudarlos y enseñarles las cosas que he aprendido”, recalca el licenciado en administración de empresas.

A pesar de las adversidades, nunca pierde su foco

Las adversidades no intimidan al mayor de los Rossi. El joven argentino está acostumbrado a la adrenalina y siempre trata de imponerse ante los obstáculos. De hecho, es recordado porque terminó las semifinales del Campeonato Mundial Sub-23 de 2015 impulsándose con sus brazos. En plena competencia se le rompió la pala y él decidió continuar.

“Fue algo que no había pasado nunca en nuestro deporte. En el fondo es lo que hace cualquier atleta que está motivado. En el momento me pareció importante ir hasta el final, porque sabía que sin pala no tendría chance de pelear”, recuerda aquella competencia en Iguazú, Brasil.

A Sebastián también le ha tocado adaptarse a otras culturas, dejar de ver a su familia y a su novia por meses. Los cambios son parte de su vida y por eso toma con tranquilidad la postergación de los Juegos Olímpicos.

“Tengo un año más para prepararme. Cuanto antes podamos volver a entrenar será mejor. No es lo mismo competir con 28 años que con 29. Tendré más experiencia, por eso lo veo como algo positivo. Hay que manejar las ansias y estar tranquilo”, reflexiona el atleta que espera clasificar a su tercera cita olímpica.

Los aros olímpicos están tan permanentes en su cabeza como en el tatuaje que tiene en su brazo. Sueña con que en su país haya un centro de entrenamiento para el canotaje slalom, aunque reconoce que es muy complicado. Por ahora, sigue entrenando y a través de sus redes sociales difunde el esfuerzo de los atletas argentinos que a veces no son tan reconocidos.

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Acerca del autor

Mariann García

Soy comunicadora social. Nací entre el mar y las montañas de Venezuela, pero hace más de tres años emigré a Argentina. Tengo diez años cubriendo la fuente deportiva. Me apasiona contar sus historias y descubrir el lado B de sus protagonistas.