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Columnistas

Mi Buenos Aires querido yo no te puedo olvidar

Los VII Juegos Suramericanos cambiaron de sede a Buenos Aires. Se encendió la llama de unos inolvidables Juegos para este servidor.
Archivo Sayago

La primera experiencia profesional fuera del país fue la más agridulce de toda mi carrera.

Yo siempre digo que me gradué en el año 2006, porque tuve dos importantes promociones. La primera, tener la certeza de haber culminado y aprobado estudios superiores en Comunicación Social. La segunda, realizar por primera vez una cobertura deportiva internacional.

Los problemas políticos con el gobierno del recién instalado Evo Morales, impidió que que Bolivia asumiera la responsabilidad de albergar los VII Juegos Suramericanos. La tercera parada del ciclo olímpico para Venezuela cambió de sede y se mudó a Buenos Aires. Es así como el 9 de noviembre de 2006 en el majestuoso Parque Roca se encendió la llama de uno inolvidables Juegos para este servidor.

Desde la salida en Maiquetía, el presagio de tener una gran experiencia eran totales. ¿Y cómo no? Si al inicio de la fila para hacer el check in un acento de lo más sureño me atrapó. Me asomé y efectivamente era alguien que regresaba a su país, así como yo iba al de él. Era Rodolfo Páez Ávalos, quien la noche anterior tuvo un recital de lujo en Caracas. ¿Una foto? Pregunté y el hombre dijo, “claro que sí”. Estaba viajando con Fito Páez. 

Con Fito Páez / Archivo Sayago

Fui enviado en principio para hacer algunas entrevistas de atletas venezolanos y elaborar notas de color. El plan lo tenía muy claro, así como la poca preparación que hubo sobre eventos de este tipo. La verdad es que era la primera vez que salía del país, en un viaje que se me informó días antes y del cual no pude decir que no ya que representaba una enorme oportunidad. 

Llegué una semana antes del encendido del pebetero, tiempo para conocer la ciudad y hacer reportajes del final del invierno bonaerense. Pero no fue así, al tercer día de estar en esa hermosa ciudad me siento con el director de Canal 7 (televisora que tenía los derechos de los Juegos) y me presentan como “el nuevo comentarista de Venezuela”. Yo no entendía lo que estaba pasando, no supe como responder a quien tiempo después se convirtió en un amigo cercano. 

Carlos Asnaghi me daba la bienvenida en un panel de figuras del deporte y de periodistas experimentados a un set que transmitió ocho horas diarias de los Juegos ODESUR. La idea era pasar de la gimnasia a la natación y de ahí a las pesas, de regreso al patinaje y a la vez un poco de ciclismo de pista. Algo que tristemente no imaginé que llegaría en la inmadurez de un periodista del ciclo olímpico en formación. ¿Alguno recuerda mi primera columna sobre el haber estado primero en unos Juegos Olímpicos que en los Juegos Nacionales? Aquí las consecuencias naturales de una deformación total en las escalas de aprendizaje. 

Archivo Sayago

La pasé mal los primeros días. Me equivocaba constantemente, con los registros, con los nombres, con la naturaleza del deporte que me tocaba comentar. En mi mente había una doble sensación: la de tener una linda oportunidad, pero a la vez la de pasar la vergüenza de mi vida en televisión nacional abierta de Argentina.  

Al final de cada transmisión hacía un noticiero más de 30 minutos; además pedía un compilado de imágenes en producción que me ayudaban a aprender en el camino sobre lo que estaba tratando de transmitir. Me quedaba de madrugada anotando nombres y buscando más información (internet de 2006) sobre lo que estaba pasando. Para mí era como tratar de cambiar el caucho espichado de un carro, pero con el carro rodando. 

Sin embargo, al pasar de los días, comenzó a generarse una confianza importante en medio de ese mar de calamidades profesionales. ¿Saben quien me levantó del letargo? La delegación venezolana en esos Juegos. Las medallas de oro empezaron a caer en eventos como pesas, boxeo, esgrima y hasta en la misma natación, donde los locales tenían a figuras como José Meolans y la abanderada Georgina Bardach. En esos deportes, Venezuela empezó a escalar en el medallero y con ello la confianza del único no argentino en un panel de transmisión por el que pasaron luminarias del deporte de el país sureño como Solange Witteven y Vanina Oneto. 

Archivo Sayago

Hasta la última fecha hubo disputa por el segundo lugar con Colombia y Brasil. Sí, leyó bien, hace apenas 14 años en los Juegos Suramericanos Venezuela peleaba por los primeros puestos del medallero, no por tratar de ir y no dar forfeit. Eumar Esaá, una de mis referentes en el periodismo deportivo, me recordó que en la última jornada, Arturo Hernández del bowling otorgaba a Venezuela  la medalla de oro número 97; que oficialmente nos puso en el tercer lugar, empatados con Brasil, pero con menos medallas de plata que el “Gigante del Sur”. Lamentablemente, días después, ese tercer puesto era relegado al cuarto, tras el dopaje en el karate de Rodolfo Rodríguez. Finalizamos con 96 preseas doradas.

Sin duda que el repunte de los muchachos hizo que el ambiente se balanceara a mi favor. Se presentó una tensión tremenda dentro del estudio en las últimas cuatro jornadas, donde Venezuela llegó, incluso, a estar en el primer lugar de la tabla. Había nervios en los compañeros narradores argentinos, quienes llegaron a pensar que los Juegos se podían perder en casa. 

A Vanina Oneto, Gustavo Kuffner, Juan Ballesteros, los productores y el resto del grupo tengo que agradecerles mucho la paciencia por soportar la novatada de un muchacho que estaba dando sus primeros pasos en el periodismo deportivo y en una maravillosa fuente como la del olimpismo. A la delegación de deportistas de Venezuela de aquellos años, les agradezco mucho darme el impulso que necesité para dedicarme a una fuente periodística que después se convirtió en una forma de vida. Gracias.

Archivo Sayago

Acerca del autor

Juan José Sayago

Periodista deportivo especializado en eventos del Ciclo Olímpico. He cubierto cuatro Juegos Panamericanos y tres Juegos Olímpicos. Soy comentarista de diferentes disciplinas y asesor de comunicaciones de atletas de alto rendimiento.

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