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Antonio Díaz quiere un retiro glorioso en la tierra de los Samuráis

"Nos llegó tarde, pero llegó", afirmó Antonio Díaz, karateca venezolano, multicampeón mundial en la especialidad de kata, que irá a los JJOO.
Antonio Díaz / Cortesía

Para los antiguos guerreros, la batalla era algo sagrado. Cada vez que redoblaban los tambores del combate, existía una consigna que decía que un guerrero que se iba a defender su honor debía volver con su escudo cargado, o sobre él, después de dar su vida por la causa.

Y no existieron guerreros más honorables que los Samurái japoneses. La presencia del kárate en los próximos Juegos Olímpicos de Tokio 2021, era un viejo anhelo de una casta de combatientes que esperó mucho, quizás demasiado, por esa última gran oportunidad de mostrarse en el escenario deportivo más importante de la humanidad.

“Nos llegó tarde, pero llegó”, afirmó con una sonrisa en su cara Antonio Díaz. El karateca venezolano, multicampeón mundial en la especialidad de kata, está motivado con la entrada del deporte que dominó durante más de 15 años, y en el que si bien ahora no es el máximo exponente, todavía lo rodea un aura legendaria que le permite ilusionarse con lograr una medalla.

“Hace tres años, para mí era una duda. No existía certeza que el kárate fuese a formar parte de los Juegos, y yo, sinceramente, pensaba en retirarme. Estaba comenzando a prepararme cómo entrenador. Pero llegó esto, y siendo además en Japón, me dije que no podía dejar de estar, y comenzó el duro trabajo para buscar la clasificación”, explicó.

Cambio

La llegada de la Pandemia del Covid-19 obligó a Díaz a replantear su planificación de 2020. “Estaba en España cuando toda la situación se complicó, y pude regresar a tiempo a Venezuela. Se suponía que debía atender a los eventos de la Liga Premier, para clasificar. Antes había estado en París, Dubái, y Austria. El último se iba a hacer en Marruecos y mi preparación en España, pero se suspendió el de Marruecos y decidí regresar temprano a Venezuela. Menos mal pude volver a casa para estar con mi esposa y mi hijo”, contó.

Desde entonces, la ansiedad también formó parte del itinerario diario del karateca, quién miraba de reojo las decisiones del Comité Olímpico Internacional (COI) sobre el futuro de los Juegos. “Tenía mucho miedo. Pensaba… ‘No es justo, tanto que costó llegar hasta aquí… ¡Y que suspendan! Dígame si los cancelan’, pero menos mal no fue así, sólo se postergaron un año. Al saber eso, tuve mucha tranquilidad, y comencé a planificarme para el año que viene”, reveló Díaz.

“Estoy disfrutando mucho de estar con mi bebé y con mi familia. Una de las cosas buenas de haber llegado a tiempo, es no perderme estos primeros meses del desarrollo de mi hijo”, expuso.

Ahora, Díaz se prepara para los Juegos

“Estoy llevándolo más tranquilo con mis entrenamientos. Entreno en mi Dojo aquí en Caracas, que está cerrado para el público, pero yo puedo entrar y utilizarlo. Estoy ahora preparando mucho la parte física, que es la que más debo fortalecer de cara al año que viene, cuando lleguen los Juegos, aprovechando que ya los eventos del 2020 de la Federación Internacional de kárate cerraron”, apuntó.

Espera

No cabe dudas que para un guerrero forjado en el oro de sus medallas como Díaz, la parte más compleja de tener que aguantar tanto tiempo sin ir a los Juegos Olímpicos, fue tener que esperar tantos años para lograrlo.

“Desde el momento en el que el kárate entró a los Juegos, fue un camino muy duro. Estaba a un paso del retiro, pero esta era una fiesta que no quería perderme. Tuve el apoyo de mucha gente, mi esposa, mi familia, y estos dos años de clasificación, fueron difíciles”, expuso.

“Para mí, ir a los Juegos cuando se hicieron en Londres o Río habría sido ideal. Seguramente habría logrado alguna medalla. Pero no se dio. Ahora he logrado mantenerme en el ranking, y el nivel ha ido subiendo. Se ha hecho más competitivo por los Juegos, y también el estar tantos años en la competencia, con un deporte tan subjetivo como el kata, influye siempre un poco. He decidido disfrutarme el proceso”, manifestó Díaz, sobre las dificultades de un proceso que se extendió más allá de lo que hubiese querido.

“En algún momento llegué a dudar, el ego se resiente al no verte en lo alto del podio”, apuntó el karateka. “Pero me convencí de que había que ser consistente, y estoy viviendo de un tiempo para acá, cada presentación, que puede ser la última en cada evento del ciclo”, apuntó.

El último de los Samuráis, Saigo Takamori, fue al combate para caer derrotado en la batalla de Shiroyama. Cuenta la leyenda que prefirió el harakiri, a caer en manos del enemigo. No obstante, Díaz no quiere un retiro como el del último Samurái. Al contrario. Desea verse lleno de gloria, la que persiguió la leyenda de Takamori, y la que buscará, en la tierra de los antiguos guerreros, le de un remate ideal a una carrera laureada.

“El ir a Tokio es un regalo”, contó el caraqueño, visiblemente emocionado. “No habría podido elegir un mejor escenario y un mejor evento para despedirme. Sueño con tener una medalla olímpica para cerrar, pero el sólo evento es un verdadero regalo para mí”, remató Antonio Díaz, con la esperanza de verse, una vez más, cubierto de oro, ahora olímpico. 

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Acerca del autor

Pablo García Escorihuela

Periodista deportivo venezolano (UCV) con 15 años de experiencia cubriendo distintas disciplinas deportivas para medios escritos (impresos y web) y radio (comentarista). Soy especialista en fútbol, con gusto por el béisbol, el baloncesto y el fútbol americano; trabajé en Líder, Meridiano, El Nacional, AM y FM Center; vivo desde hace tres años y medio en Estados Unidos, desde donde aporto mi visión del deporte.

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