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Beisbol

La tragedia que convirtió a Diana Reyes en otra venezolana

Diana Reyes ayuda a peloteros venezolanos de ligas menores, ayuda que quizás el excatcher Pedro Quero algún momento necesitó pero no tuvo / Diana Reyes

Diana Reyes es caleña, hincha del América desde que tiene recuerdos. Su ciudad natal es cercana a la costa atlántica, pero lejana de las playas calientes del Mar Caribe, allí donde se juega béisbol en su Colombia. Precisamente la pelota de nueve centímetros de circunferencia, un amor venezolano y una tragedia hicieron que descubriera su misión en la tierra.

A pesar de haber llegado a Estados Unidos a los nueve años, Diana tiene intacto su acento colombiano. Lo combina con palabras en inglés y expresiones venezolanas, esas que aprendió junto al cátcher Pedro Quero; un ligamenorista de Puerto Cabello que no pudo cumplir su sueño de llegar a Grandes Ligas y que sufrió un fatal accidente en la autopista 1-17 de Arizona, cerca de Sedona, en 2007.

La amarga experiencia de enviudar con un bebé fue una dura prueba que le obligó a tomar decisiones. Tenía que darles la ayuda a peloteros de ligas menores, esas que quizás Pedro un día necesitó y no tuvo. También debía criar un hijo sin su padre, pero manteniendo los valores que él quiso sembrarle.

“Pedro amaba Venezuela y Puerto Cabello. Sobre su tumba le prometí que mantendría vivas sus raíces en pedrito y así ha sido. Cada diciembre lo llevo a que este con su abuela y sus familiares. Un día Pedro salió de su pueblo a jugar pelota pero siempre volvió”, contó Diana desde su casa en Phoenix, Arizona.

Pedro Quero y Diana Reyes formaron una familia que siempre giró en torno al béisbol / Diana Reyes

Pedro Quero fue un cátcher que jugó para los Caribes de Anzoátegui y los Cachorros de Chicago en ligas menores. Conoció a Diana en Estados Unidos y de inmediato le inculcó el amor por una disciplina a la que le había dedicado gran parte de su vida. Entre los campos de tierra del sector Santa Cruz de Puerto Cabello, Pedro tuvo el sueño de todo chico que juega béisbol, llegar a las Grandes Ligas.

Aunque Diana Reyes ya había salido de una tierra futbolera para vivir en una beisbolera, al principio no se interesó mucho en saber por qué esos señores corren alrededor de un diamante. Hasta que el béisbol y Venezuela llegaron a su vida. “Aquí en Arizona me consigo un novio pelotero y venezolano. Un cátcher”.

Allí comenzó la historia que la haría reír, llorar y amar. No solo a un hombre y a su hijo, sino también a un deporte que le dio todo lo que la ha hecho feliz.

El día que conoció a Pedro Quero, el payaso del grupo de peloteros

Diana dispara nombres de peloteros a una velocidad impresionante, todos venezolanos. Dice ser amiga de Ronny Cedeño, también lo fue de José el Hacha” Castillo, a quien asegura haber ayudado a firmar en México con los Rojos del Águila de Veracruz. Una comunidad venezolana se la encontró un día y la convertiría en una más.

“Un día había una actividad en un parque en Mesa, Arizona, creo que de venezolanos; allí Pedro estaba con Ronny Cedeño y me lo presentaron. Era quien lideraba el grupo porque era el más bromista y payaso. Vino por una semana y no se fue”, contó Diana Reyes.

Pedro era un pelotero muy querido. Hasta el 2001 militó en la sucursal clase A de los Cachorros de Chicago hasta que la organización lo dejó libre. Diana estuvo ahí para apoyarlo. “Le dije que nos casáramos, que yo le daba los papeles americanos”.

El muchacho porteño decidió formar su familia junto a Diana y Christopher, un hijo de ella que Pedro quiso como suyo, y al poco tiempo la botó de jonrón. Pedrito venía en camino, mientras trabajaba en una compañía en la que era copiloto de un camión. Ese empleo sería su último.

“Él trabajaba como copiloto de un camión pero un día chocó contra otro que venía a menor velocidad porque había estado parado. Venían saliendo del costado y con el impacto quedó dentro del camión. Murió al instante”, detalló Diana lo que pasó aquel 7 de febrero con un todo de voz que se fue apagando, así como la vida del hombre que le enseñó que el béisbol es más que un deporte.

Diana Reyes se vio en una encrucijada. Con un niño de tres años y un esposo a quien llorar. “Llamé a su mamá pensando en que ya le habían dicho que Pedro había muerto, pero resulta que no lo sabía. Le pregunté a Zenaida qué hacía y me dijo que solo me pedía que le llevara a su muchacho”.

Así comenzó los preparativos y papeleos. Lo veló en Arizona hasta que llegó el momento de cancelar el dinero del traslado. “Ya tenían el cuerpo embalsamado y todo para llevarlo a Puerto Cabello como me pidió su mamá, resulta que había que pagar 11 mil dólares. Para mi sorpresa cuando voy a cancelar me dicen que ya Carlos Zambrano puso la plata”.

Carlos Zambrano costeó los gastos de traslado del cuerpo de Pedro a Puerto Cabello y es gran amigo de los hijos del expelotero / Diana Reyes

El “Toro” Zambrano es porteño igual que Pedro. Quizás fueron rivales en algún torneo o caimanera. De pronto le recibió algunos lanzamientos, lo cierto que es ya ahí comenzó a sentir la solidaridad venezolana”.

La viuda de Pedro fue una venezolana más

A Pedro lo quería todo el que lo conocía. Su círculo de amistades era tan amplio como su sonrisa. Su mujer y su pequeño de tres años seguían su camino sin él, pero sus amigos se encargarían de que siempre estuvieran de pie.

“Nuestra casa siempre estuvo llena de venezolanos. En el baby shower de pedrito estuvo Omar Vizquel, Javier Herrera, Francisco Rodríguez. Luego que muere Pedro, su compadre Ángel Guzmán y Henry Blanco hacen una parrilla en su casa y me invitan con el niño. Allí estaba Tomás Pérez, los Izturis, había varios peloteros. Ángel y Henry me dicen que le celebre el cumpleaños al niño pero les digo que estoy muy triste y que no quería hacerlo. Ellos me dijeron que pagarían todo pero que no dejara de celebrarlo. Ellos fueron los que lo hicieron posible”.

Como una señal divina, Diana Reyes sintió que debía regresar esa solidaridad con lo que sabía hacer. Se cataloga como una “enciclopedia ambulante”, porque lo que no sabe lo inventa. Allí se puso en acción.

Pedro Quero jugó en ligas menores con los Cachorros de Chicago y Caribes de Anzoátegui en Venezuela / Diana Reyes

“Vi como los peloteros venezolanos fueron solidarios con Pedro, por ello quise ayudar. Comencé asesorando a jugadores de ligas menores que ni sabían que contaban con una pensión. Yo les hacía el papeleo y los trámites. Muchos ni siquiera me pagaban, la idea era ayudar a quienes lo necesitan y me contacta por mi Instagram (@direyes21)”.

Así fue poco a poco adquiriendo conocimientos y haciendo contactos. Recientemente pudo echarles una mano a los peloteros venezolanos de ligas menores que quedaron en el aire con la suspensión de la temporada por la pandemia del Covid-19.

“A casi todos los venezolanos que están en Arizona los he ayudado. Les he conseguido fundaciones que dan ayuda económica, comida y hasta hay personas que apadrinan jugadores. Les mandan mercados y dinero porque hay que recordar que como no hay temporada no reciben pago alguno”.

Una mujer que aprendió a moverla en el béisbol

“Es cómico porque la gente pensará que soy una equis, que no puedo saber nada de béisbol. Pero en un momento Roberto Mansur, destacado dirigente mexicano, confiaba en mí para llevarle peloteros. Los agentes me llamaban para preguntarme disponibilidad de jugadores para ir a ligas independientes o México”.

Sus contactos la llevaron un día a la academia de Darwin Pérez, la Tucans Baseball en Arizona. Allí se dieron cuenta que, si se unían, podían ayudar a los niños venezolanos que más lo necesitaban. Encontraron un buen lugar para llevar esperanza, el Puerto Cabello de Pedro.

“Darwin había hecho un campamento de verano con José Altuve y David Peralta por lo que le quedaban implementos de béisbol, yo tenía otros. Unimos esfuerzos, lo mandamos para Venezuela y organizamos un evento con Criollitos en Puerto Cabello. Repartimos bates, guantes, zapatos, guantines, petos y cascos. Ahorita tengo detrás de mi casa un container casi lleno para mandar, pero los costos del envío son altos. Vamos a ver cómo hacemos”.

Su hijo pedrito siempre será venezolano

Pedrito nació en Estados Unidos pero es un venezolano más. Frecuentemente viaja al país para estar con su abuela y demás familiares, como se lo prometió Diana a Pedro en su tumba. “Ese es de allá, le encanta ir a Puerto Cabello. Todos los diciembre vamos”.

Estando en Venezuela conoció a Julio, un hijo de Pedro que también vive en Puerto Cabello. Pero a su vez se enteró de la existencia de Alvis, un hijo mayor que nació y vive en República Dominicana, con todos tiene contacto pedrito.

Los hijos de Pedro Quero pudieron reunirse en Venezuela / Diana Reyes

Diana ríe antes de contar. “Yo sabía de Julio pero Iván Arteaga, el expitcher, siempre le decía a la señora Zenaida que en Dominicana estaba un hijo de Pedro, que era igualito. Ella siguió indagando hasta que dimos con la mamá de Alvis e hicimos todo lo que pudimos para que ellos fueran a Venezuela y los muchachos estuviesen juntos. Lo logramos y la verdad es que Alvis es igualito a Pedro”, vuelve a reír.

Diana Reyes y pedrito siguen visitando Venezuela. El niño, ya con 16 años no se ha despegado ni un segundo de las raíces de su padre. Cada navidad y año nuevo está en casa para darle a Zenaida el abrazo que Pedro no puede darle.

Juega pelota como su padre. También es cátcher y al entrar al High School hizo el equipo varsity donde es titular, algo que no es tan frecuente.

Pedro Quero decidió jugar béisbol como su padre y también cubre la receptoría / Diana Reyes

La tierra costera que tanto amó sigue teniendo un pedacito suyo. “Puerto Cabello significaba todo para Pedro. De allí salió hasta el momento en que fui a dejarlo”. Esa vez ya no se movería más de allí. Esa vez sería para su descanso eterno.

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

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