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Curtis Charles, el petareño manager de los Stuttgart Reds

Curtis Charles
Curtis Charles es le manager del Stuttgart Reds de la Bundeliga / Curtis Charles

Por allá a finales de los 90, a Cardenales de Lara llegaron dos peloteros jóvenes. Delgados, rápidos, venían de la paralela. Ambos outfielders, pero tenían otra similitud, ambos eran de piel oscura. Uno era Selwyn Langaigne, el otro, maracucho de cédula, pero petareño de alma y corazón. Curtis Charles, ese mismo que ahora, 20 años después es manager en la Bundesliga alemana.

“Ese grupo no lo olvidaré jamás. No te imaginas el chalequeo que nos tenían a Langa y a mí por lo negritos. Que si petróleo y chimó y otros muchos. Nos cargaban al trote con todos los sobrenombres de negros que alguien puede pensar, pero siempre porque nos tenían mucho cariño, nunca por racismo”.

Curtis Ancyl Charles Di Salle cuenta sus anécdotas desde Stuttgart, la ciudad donde el equipo de fútbol es pasión. El mismo acaba de volver a la Bundesliga al lograr el ascenso, pero el criollo, de sangre trinitaria es manager en los Reds; un equipo de béisbol que entrena frente a una base militar estadounidense.

Orgulloso habitante del barrio José Félix Ribas, zona 5 parte alta en Petare, detrás del estadio. Curtis Charles no tuvo un paso prolongado por la pelota venezolana. Jugó par de temporadas con Cardenales y una con Zulia, luego de ser canjeado por Eminson Soto. Mayormente utilizado como corredor emergente.

Desde la actual temporada es el manager de los Reds / Iris Drobny

“Me gustaba jugar el jardín derecho, pero allí estaba Robert Pérez. Cuando me daban chance de jugar me mandaban para el izquierdo, para darle descanso a Brian Hunter o Mark Whiten, habían muchos caballos en ese equipo”.

En la pelota organizada fue firmado primero por nada más y nada menos que Epi Guerrero para Toronto. Luego lo hizo por Baltimore y finalmente con Atlanta, equipo que lo terminó dejando libre también para así cerrar su ciclo. Ahí le tocó mirar opciones y la mejor fue en una bella Europa, un continente que respira fútbol, baloncesto, rugby, tenis, pero no tanto béisbol.

“Venir a Europa es la mejor opción para aquellos peloteros que los dejan libres en Estados Unidos. Estos equipos tienen una muy buena organización y herramientas. Ojalá esto que tenemos en Alemania lo tuviésemos en Venezuela, la gente no se iría a otros países a buscar trabajo”.

Italia fue la primera parada de Curtis Charles

En tres temporadas en Venezuela consumió 57 turnos y dio 12 hits, según datos de Pelota Binaria. Por eso, cuando se quedó fuera del béisbol organizado vino a Venezuela a trabajar en una compañía hasta que salió el primer chance fuera.

“Un amigo estaba jugando en Curazao y me dijo que si quería ir allá. Agarré mi maleta y me fui, el primer equipo donde jugué fue el Módena en 2006 y en esa liga me mantuve hasta que me retiraron en 2015”.

¿Te retiraron Curtis? “Sí, me retiraron porque yo era manager jugador en el Castelfranco y la directiva quería que me dedicara a ser técnico. Yo sentía que podía seguir jugando pelota pero al final acepté”.

Curtis se retiró con la camiset del Castelfranco / Curtis Charles

Allí tuvo una anécdota más curiosa que cuando llegó a Italia y le dieron dos platos de pasta, para luego ofrecerle segundo, tercer plato y hasta dulce y café. Se retiró jugando las nueve posiciones a pesar de que no querían dejarlo pitchar.

“Me costó mucho ser receptor porque creo que es la única posición que no había cubierto, hasta bullpen había hecho. Pero cuando llego al noveno inning el juego estaba pegado y no querían que lanzara. Al final logré convencerlos y con cinco pitcheos saqué la entrada. Ese juego lo ganamos 5 por 3 al Marina de Ravena”.

Saluden al Manager de los Stuttgart Reds

Pero la crisis llegó a Italia y con ella los nuevos planes. Curtis junto a su novia, una checa que juega softbol, tomaron maletas y se fueron hasta Alemania, en ese país la economía estaba en alza y había un béisbol, aunque poco conocido, pero interesante.

“Stuttgart es una ciudad hermosa, de mucho lujo. Aquí los carros que ves en las calles son Audi, Volkswagen y muchos Mercedes Benz. Pero se juega béisbol por lo que los Reds me ofrecieron trabajar como coach de tercera, de banca y a partir de esta temporada soy manager del equipo”.

El negrito de Petare es el manager de un equipo que tiene cuatro ganados y cuatro perdidos en la actual Bundesliga. Pero aunque parezca que es una organización limitada, no lo es. Tiene equipos desde semillita hasta máster, también cuenta con softbol femenino. “Aquí se trabaja bien, estos alemanes en 15 años serán potencia”.

Antes de ser manager también pudo jugar con los Reds / Iris Drobny

Ser manager del Stuttgart Reds es un reto, principalmente porque el ambiente es diferente a lo que Curtis conoce. “No es como en Venezuela o Estados Unidos que uno puede protestar. Si no te gusta un strike o un out te dan una advertencia si te quejas. Te dicen que eso es lo que ellos dicen y si no te gusta estás fuera; si te botan del juego debes pagar 50 euros si quieres volver a otro juego”.

La Bundesliga tiene varios niveles, como en el fútbol. Se prevén ascensos y descensos, se juega los fines de semana hasta que llegue el frío. En la actualidad se comenzó a jugar a pesar de la pandemia y aceptan hasta 50 personas en las gradas. El carácter de los fanáticos es frío, como su clima, pero Curtis afirma que depende del equipo y la plaza.

No olvida a los Cardenales de los 90

Él mismo lo dice, no jugó tanto, pero estuvo en un equipo que será inolvidable, en un momento inolvidable. Curtis Charles pudo estar en la cueva de los Cardenales de Lara en la final de la 97-98 ante los Leones del Caracas; catalogada por muchos como la mejor final de todos los tiempos en Venezuela.

“Hubo de todo, partidos cerrados, extrainning, jonrones para dejar en el terreno, peleas. Tuve el placer que ese año gané el campeonato en la paralela, en el equipo grande y fui a la Serie del Caribe en Puerto La Cruz”.

Imagen del equipo de Cardenales campeón de la paralela con el que Curtis salió campeón

No es para menos, Cardenales ganó en siete juegos con un equipo de estrellas de lado y lado. En su cueva estaban Luis Sojo, Robert Pérez, Marcos Armas, Miguel Cairo, Edwin Hurtado, Geovanny Carrara, Alex Delgado, Antonio Castillo y otro que también recuerda.

“Estaba Roy Halladay. Ese muchacho era tremendo pitcher y mira hasta donde llegó. Recuerdo que él formó parte de ese equipazo. Con casi todos los demás mantengo contacto, me tomaron mucho cariño”.

Extraña a Petare como a nada

Cinco años sin pisar su tierra ya han sido demasiados y con nostalgia dice esperar volver algún día. El año pasado recibió una oferta para regresar con Lara y La Guaira en una temporada donde los equipos se vieron en la obligación de buscar peloteros y técnicos en Europa, pero declinó.

“Les dije que le salía mejor darle ese trabajo a uno que estuviese allá, que necesitara el trabajo más que yo. Gracias a Dios me mantengo bien aquí por lo que preferí decirle que allá habían profesionales que podían tomar el cargo”.

Una vez tuvo la oportunidad de traer a Misha, su novia checa que jugó mundiales de softbol, a su país. La llevó a Petare, el barrio más grande de América Latina, para que conociera de dónde viene y donde toda su familia aún vive.

“Dicen que Petare es peligroso pero de donde yo soy no. Llevé a mi novia y un día estábamos en el estadio, muchos se sorprendieron porque jamás habían visto a una mujer lanzar tan duro. Recuerdo que en un momento me distraje y se me perdió, resulta que al rato regresa y es que la gente se la llevó a comer perro caliente, me dijo que eran los mejores que se había comido en su vida”.

Misha también conoció Margarita, una isla que está más cerca de la Trinidad y Tobago de los papás de Curtis Charles. “De verdad que le encantó Venezuela, ojalá pronto podamos regresar”.

En Alemania, así como en otros países europeos, hay mucho pelotero venezolano buscando un mejor futuro. En la semana tienen otros trabajos, los fines juegan pelota, ya no con el sueño de llegar a Grandes Ligas pero sí de tener una mejor calidad de vida.

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

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