fbpx
Baloncesto

Maya Moore sacrificó todo por amor, incluso su carrera

Maya Moore-NBA-Amor
Maya Moore siempre estuvo en las convocatorias de los Estados Unidos. Foto AFP

Todos los aficionados del baloncesto femenino saben quién es Maya Moore. Sus capacidades ofensivas en la cancha la hacían imposible de ignorar, razón por la que se convirtió en miembro inamovible de las convocatorias de la potencia Estados Unidos en torneos internacionales. En sus vitrinas descansan dos Mundiales y una medalla de Oro.

Su resumen curricular con los Minnesota Lynx es igual de impresionante. Siendo la principal figura de su club, ganó cuatro títulos de la WNBA, se llevó el premio a la Jugadora Más Valioso en 2014 y se anotó en seis Juegos de las Estrellas.

Parecía ser uno de esos talentos destinados al olimpo de las disciplinas. Como Michael Jordan en NBA, Pelé en el fútbol o Babe Ruth en el beisbol. Pero esa no era la prioridad de Maya Moore. En febrero de 2019 se retiró, justo cuando estaba en la cúspide de su carrera y con apenas 29 años de edad. ¿Motivo? El amor.

“Cada vez que lo pienso, me sorprende el éxito del que he formado parte. Pero no mido el éxito en la vida explícitamente a través del baloncesto profesional”, explicó Moore en una carta para The Players Tribune. “Mido el éxito a través de una pregunta: ¿estoy viviendo de acuerdo con mi propósito? Hace mucho tiempo aprendí que mi propósito es conocer a Jesús y darlo a conocer. En 2019 no me centraré en el baloncesto, sino en mi familia y en invertir mi tiempo en algunos sueños que han conmovido mi corazón durante muchos años”.

Maya Moore y Jonathan Irons: una historia de justicia

Uno de esos sueños, era sacar de la cárcel a Jonathan Irons, quien tenía 23 años en prisión cumpliendo una sentencia de 50. Estaba acusado de robo y asalto a mano armada que no cometió.

Los hechos por los que Irons fue arrestado sucedieron en 1997, en Missouri. Un hombre escuchó un ruido extraño en su casa, tomó su pistola e intentó llamar a la policía. Al intentar averiguar por sus propios medios, un antisocial le disparó dos ocasiones. La víctima señaló que el culpable fue Irons, un joven afroamericano de entonces 16 años

Al tener antecedentes, caminar por la zona durante el día del ataque y tener un arma, un juzgado con puras personas blancas hallaron culpable a Irons. Sin huellas digitales, balas de diferente calibre a las usadas en el robo y tras ser interrogado sin la presencia de su abogado.

Tanta injusticia cambió el enfoque de Moore. “Estudié los hechos y con los años aprendí más. Me retiré del baloncesto y así dispuse de más tiempo para trabajar en su caso”, aseguró.

Su inversión de dinero y tiempo rindieron sus frutos. Irons salió en libertad, una vez que el juez Daniel Green anulara la sentencia inicial por la debilidad de la evidencia en su contra. 

Una lucha que se convirtió en algo más

Maya Moore no tenía por qué renunciar a millones de dólares que le dejaría el baloncesto por intentar liberar a una persona. Su único vínculo era una ciudad. La familia política del exbasquetbolista y de Irons son de Jefferson City, la misma ciudad donde nació ella.

Bajo esa motivación se involucró en el proceso y, tras conversaciones, nació algo más fuerte entre ellos.

“En los últimos 13 años desarrollamos una amistad enfrentándonos a esta enorme batalla legal para que volviera a casa, y en ese tiempo fue claro que Dios estaba en nuestros corazones”, dijo Moore en Good Morning America. “Ahora comenzamos este nuevo capítulo juntos”.

Maya Moore y un libre Jonathan Irons, se casaron durante la pandemia. Celebraron con sus familiares, una ceremonia que pagó con sus canastas y una carrera que prometía encaminarla al olimpo de baloncesto femenino, pero que valió la pena.

Quería casarme con ella, pero al mismo tiempo protegerla porque tener una relación con un hombre encarcelado es extremadamente difícil y doloroso. No quería que se sintiera atrapada y quería que tuviera la opción en cualquier momento de buscar a alguien más. Que viviera su vida, porque esto era difícil”, cerró Irons.

Acerca del autor

César Sequera

Comunicador Social venezolano, egresado de las Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR) en 2013, enfocado en la fuente deportiva. He cubierto las últimas seis temporadas de la LVBP. Atento a las estadísticas, encariñado con el juego y creyente que todo protagonista tiene una historia por contar.

Agregar comentario

Click aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.