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Un transformado Acuña es el venezolano del año en Grandes Ligas

No hace falta esperar al término de la ronda eliminatoria para afirmar que Ronald Acuña Jr. fue el mejor pelotero venezolano en MLB 2020.
Ronald Acuña Jr. / Getty Images/AFP

No hace falta esperar al término de la ronda eliminatoria para afirmar, sin rodeos, que Ronald Acuña Jr. fue el mejor pelotero venezolano de las Grandes Ligas en 2020 y por consiguiente merecedor del premio Luis Aparicio. 

La evolución de Acuña como artillero durante esta temporada en miniatura lo propulsa hacia el Olimpo, con miras a encumbrarse dentro de poco como el próximo criollo condecorado como Jugador Más Valioso. Ahora se embasa más sin sacrificar poder. Esa es la síntesis perfecta de los bateadores de alcurnia, el sendero que conduce a la comarca de Mike Trout.

Obvie el promedio de .259, el menor del jardinero de los Bravos de Atlanta durante su estadía en las mayores. Los demás indicadores nos exponen a un Acuña más depurado con el madero y en el camino correcto hacia una fase superior con 22 años de edad.

El patrullero de La Sabana, en la costa varguense, conservó casi intactas las cualidades ofensivas que ya le conocíamos y añadió nuevas rutinas a su show. La más relevante es haber aumentado su presencia en las bases. Al agregar ese condimento, hacerlo out se ha vuelto misión para maestros ascendidos.  

Según el portal web FanGraphs, y luego de la jornada del miércoles, el porcentaje de embasado de Acuña creció desmesuradamente con respecto a 2019: de .365 a .417, el cuarto entre los picos más elevados de la Gran Carpa. 

El OBP de Acuña se agrandó porque de una zafra a la otra casi duplicó su cuota de boletos, de 10,6 a 19,8%. Y eso fue posible porque se volvió más refinado: su tasa de swings a pitcheos allende la zona de strike disminuyó de 26,7 a 23,3, según Fangraphs. Ahora le tira a la suya, no a la de los pitchers. Así compensa tanto la caída de su average como el incremento en la tarifa de ponches, de 26 a 29 por ciento.

“Eso lo está trabajando Ronald desde el off season (interludio entre temporadas). Como a él le están lanzando más difícil tenía que evitar hacerle swing a pitcheos malos y escoger los que vienen dentro de la zona”, apuntó Alexander Salazar, representante del aporreador derecho. “Estuvo trabajando eso fuera de temporada en la academia que tiene César Izturis en Barquisimeto. Ahí tuvo muchas prácticas de bateo en vivo y juegos simulados con lanzamientos reales. Le sirvió para mejorar la escogencia de pitcheos”.

Un Acuña más recatado y más fiero  

El venezolano mejoró sus modales en el plato sin perder su fiereza congénita. La proporción de conexiones contundentes no ha hecho sino subir desde su amanecer en Grandes Ligas: 44,4% en 2018, 45,8% en 2019, 53,8% en 2020 tras la jornada del miércoles. El porcentaje de barrels (batazos cuya velocidad y ángulo deberían garantizar un promedio de .500 y un slugging de .1500) se alzó de 12,9 a 16,1%. Y acentuó su tendencia a elevar la bola, de 37,6 a 43%.

Al pegarle a la pelota más duro y hacia arriba la consecuencia natural, tratándose de un cañonero de alto calibre como Acuña, era el incremento de los cuadrangulares. Como en efecto ha ocurrido entre 2018 y 2019, dio un jonrón cada 15,8 turnos. En 2020, Ronald la ha sacado una vez cada 11,3 veces al bate. Con esa cadencia, y los 626 turnos que tomó en 2019, la proyección le daría para disparar 56 misiles a las gradas; de no ser porque a la temporada le entró un virus y se encogió a 60 combates por participante.

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Ronald Acuña Jr. / Getty Images/AFP

La fusión de selectividad y potencia disparó las estadísticas de Ronald Acuña. El slugging le subió de .518 en 2019 a .599 en 2020 (octavo en la Liga Nacional); el OPS se acrecentó de .883 a .1026 (sexto entre ambas ligas); el OPS ajustado se empinó de 121 a 165 (décimo en la Nacional dentro de este renglón cuya media es 100); el porcentaje de embasado ponderado, o WOBA (que calcula el OBP asignando valores distintos a cada tipo de hit para que no se compute  igual un sencillo que un jonrón) mejoró de .369 a .425 (quinto entre ambas ligas); y sus carreras creadas súper ponderadas (WRC+) pasaron de 126 a 167 (cuarto en el viejo circuito y séptimo en MLB).

Los WAR también apoyan a Ronald

La caída de Acuña en métricas defensivas avanzadas como las carreras evitadas con el guante (DRS) y el UZR socavó su WAR o Victorias Sobre el Reemplazo (esto a pesar de que no ha cometido ni un error). Pero en ese apartado, tan tomado en cuenta por gerentes y analistas para evaluar el desempeño de un pelotero y su exacta contribución a la causa, Acuña va al frente entre los venezolanos, tanto en su versión FanGraphs como en Baseball-Reference.


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Si nos fijamos en los robos de base notaremos que se ha aventurado menos veces (un intento cada tres juegos en 2019 contra uno cada seis en 2020); pero ha sido más efectivo este año, al estafarse seis almohadillas en siete intentos (85,7 % de éxito vs 80,4 en 2019).

Por todo lo anteriormente expuesto, Ronald Acuña debe ganar, en solitario y por unanimidad, el Luis Aparicio.  

El cuadro de honor  

¿Quiénes deben integrar la cuadrilla de Acuña? Cuando rastreamos a los posibles aspirantes caemos en cuenta de que 2020 no fue la cosecha más feraz para los nativos en el Circo Máximo. Muy diferente a lo ocurrido en 2019 cuando faltaban casillas para hacerle justicia a tantos jugadores que brillaron.  

Ahora bien, tampoco es que después de Ronald, el diluvio. Sí hay otros desempeños rescatables. A diferencia del caso Acuña, el orden y la composición de este cuadro de honor sí pudiesen sufrir alguna variación de aquí al domingo.

A juicio de este columnista, el segundo lugar le corresponde al serpentinero larense de los Indios de Cleveland Carlos Carrasco. Muestra la mejor relación ponches/boletos entre los grandeligas venezolanos en 2020 (3.08); la efectividad más reducida (2.90, séptimo en la Liga Americana); la más alta cantidad de ponches (74) y aperturas de calidad (8, séptimo en MLB) y la mejor tasa de fusilados por cada nueve vueltas (10,74, décimo quinto en las mayores). 

Carlos Carrasco / Getty Images/AFP

El average del oponente del diestro de 33 años de edad (.227) solo es superado entre sus coterráneos por Martín Pérez (.218). Y su efectividad independiente de la defensa (3.51) es solo inferior a la de Germán Márquez (3.42).

Senzatela en la boleta

El tercer puesto lo merece el derecho carabobeño de los Rockies de Colorado Antonio Senzatela, con su efectividad de 3.13 (¡2.10 en Coors Field!), un juego completo y 1.12 de WHIP, está última cifra número uno de su país. 

Senzatela es tercero entre los pitchers con más innings lanzados en la Liga Nacional (69) y el average de los rivales frente a sus pitcheos es .243, décimo quinto en el ranking de su conferencia y tercero para criollos. Su tasa de 1,83 boletos por cada nueve episodios lo sitúa cuarto en la Liga Nacional.

Antonio Senzatela / Getty Images/AFP

La efectividad ajustada de 169 que enseña el valenciano, de 25 años de edad, es la mejor entre sus coterráneos con al menos veinte episodios transitados. Sin ser un ponchador, su relación de abanicados por cada pasaporte otorgado (2,79) solo es superado entre nacidos en Venezuela por la de Carlos Carrasco.

Los méritos de Germán Márquez

Compañero y paisano de Senzatela, a Germán Márquez le asiste el derecho de reclamar el cuarto lugar en la planilla.

Hablamos del segundo escalón en tramos recorridos por la Liga Nacional (74.2) y comandante en aperturas (12). Ambas cifran lo ponen al mando del pabellón nacional. Se ubica undécimo entre ambas ligas en WAR para lanzadores (2.0, según Fangraphs), que es el mejor entre venezolanos.

Germán Márquez / Getty Images/AFP

Si bien la efectividad convencional de Márquez es algo alta (4.10), la efectividad independiente de la defensa es atrayente: 3.42 (también líder entre nativos). Además, la EFE ajustada de 129  sitúa al derecho bolivarense de 25 años de edad por encima de la media y sexto entre sus paisanos.

Al César lo que es del César

La temporada de César Hernández con los Indios de Cleveland no puede pasar desapercibida. El camarero carabobeño de 30 años de edad se ha lucido. Es el líder en dobles de la Liga Americana con 18 y el segundo intermedista en las mayores con más carreras evitadas con la defensa por encima de la media (6), con el añadido de que nadie ha custodiado la adulterina tanto como él.

Haber jugado toda la campaña (54 choques, 244 apariciones) lo sitúa, al menos en esta esquina, por encima de tres personajes con excelentes, aunque incompletas colectas; Anthony Santander (165 apariciones), Salvador Pérez (140) y Miguel Rojas (131).

César Hernández / Getty Images/AFP

Además, tanto el WAR de Fangraphs como el de Baseball-Reference lo sitúan bastante por encima de Wilmer Flores y David Peralta; ambos con convincentes argumentos a la ofensiva, pero que brindan menor aporte global que Hernández. Al César lo que es del César.

Franja de advertencia  

Debemos hacer una acotación. Cuidado con Eugenio Suárez, ganador del Luis Aparicio en 2019 y cuyo rendimiento ha mermado con respecto al año pasado.

Su promedio luego de la jornada del miércoles quedó en .205, su OBP en .318, su slugging en .486 y su OPS ajustado apenas por encima de la media de 100 (103). Pero tiene 15 cuadrangulares y 36 remolcadas. Si este hombre pierde la cordura el fin de semana y queda campeón jonronero de la Nacional (el líder amasa 17) entrará en el cuadro de honor. Cuidado si en el segundo lugar.  

Eugenio Suárez / Getty Images/AFP

Acerca del autor

Carlos Valmore Rodríguez

Periodista deportivo, especializado en la fuente de beisbol. Graduado en la UCAB en 1999. He trabajado en El Nacional, Líder, Meridiano, Unión Radio, IVC, Beisbolplay.

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