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Columnistas

La magia del deporte y la emotividad que genera

Jordan Deporte
/ AFP

Durante siglos el deporte como forma de vida se ha hecho parte de las personas como algo importante, algo cotidiano que ayuda en muchísimas maneras. En la práctica o simplemente disfrutándolo como un aficionado más.

La magia del deporte nos ha llevado a disfrutar de una cantidad de atletas que siempre hemos catalogado fuera de este mundo. Con la misma proporción en la que hemos perdido tiempo haciendo comparaciones que muchos dicen ayudan a crear una especie de morbo, pero que al final solo genera fanatismos ridículos.

La idea de estas líneas no es generar opiniones encontradas o que estén de acuerdo conmigo. Es tratar de mostrar un punto diferente y de recordar que se puede disfrutar de todos los jugadores. Cada uno tiene una manera de hacer las cosas que con el tiempo quedará grabada en la memoria. Por eso la magia del deporte es única y la emotividad que genera es perfecta.

La nueva generación en el deporte

La generación de Cristiano y Messi se ha dividido en debatir quien es el mejor y por qué es el mejor. Pocos, casi contados con una mano se dedicaron desde el principio a disfrutar el fútbol que estos dos jugadores le regalaban al planeta.

Al igual que en el béisbol las opiniones y los nacionalismos nublaron a muchos de poder disfrutar a plenitud a Miguel Cabrera y Albert Pujols. Dos de los mejores peloteros que han existido y existirán en la historia del béisbol.

Pasamos al tenis, donde Roger Federer es mejor que Rafael Nadal o viceversa. Sin entender que cada uno a su manera le dio al tenis lo mejor que le ha ocurrido a ese deporte sin quitarle mérito y crédito a la historia de ese deporte.

Por supuesto no olvidemos la más importante comparación y más tediosa de todas, al punto de no entender que a diferencia de los otros ejemplos ellos jugaron en épocas diferentes como Michael Jordan y LeBron James.

Nada será igual

Son solo cuatro casos de muchos más, de un sin fin de comparaciones que al final no llevan a nada. El tiempo es solo algo que y perfecto que fue vivir en una época llena de súper jugadores que nos dieron todo por el espectáculo. Que serán recordados por siglos como los mejores.

Dejando a un lado por completo lo que ganaron, en que ayudaron a sus equipos, si uno lo hizo más que otro, las disciplinas no serán las mismas cuando ellos no estén. Michael Jordan cambió por completo el basket, para casi todos es el dios del baloncesto. LeBron James es el jugador más completo que se ha visto en la historia. Ha hecho cosas increíbles y muy parecidas a Michael, pero comparar algo así por lo menos para mí nunca ha sido bueno.

La verdadera magia del deporte

Real Madrid y Barcelona en la era Cristiano y Messi como instituciones vivieron sus mejores momentos de la historia, aunque tal vez en etapas distintas. Barcelona con Messi, Iniesta, Xavi y compañía es catalogado como el mejor equipo que ha existido, lo ganaron todo en un solo año y lo repitieron en otras oportunidades. El Madrid de Cristiano será recordado por muchas cosas pero la principal ganar cuatro Champions League en cinco años y tres de ellas seguidas. Nadie había hecho algo parecido.

Roger Federer y Rafael Nadal tienen en su poder una altísima cantidad de títulos. Pero ellos tienen en su carrera haber participado en la que es considerada la mejor final de la historia del tenis como lo fue en Wimbledon 2008.

Solamente citando estos ejemplos sirve para recordar algo muy importante. Esto va de la mano con el título de la columna de esta semana. La magia del deporte y la emotividad que genera no permite que haya comparación de ningún tipo de quien es mejor o que hace mejor. Es simplemente disfrutar el momento para que quede grabado en la memoria.

Emoción sin fin

Hay una frase que utiliza un reconocido narrador que dice “Ningún deporte genera más emociones que el beisbol”. Yo la verdad prefiero transformarla en “Todos los deportes generan emociones de igual magnitud”. Si lo vemos desde un punto de vista de cuatro grandes deportes como fútbol, béisbol, basket y tenis, las emociones parecieran jamás tener fin.

Y no solo a la emoción de un momento específico. Si no a la de detalles como la de un debut o enfrentar a un ídolo o jugar con el equipo de tus sueños en el caso de los atletas, para el aficionado ver a sus ídolos o a los atletas en general defender a sus equipos o en caso de deportes individuales ver que son capaces de hacer.

Pasaran los años y el deporte siempre saldrá adelante

La magia del deporte siempre saldrá adelante, el mejor ejemplo está en la actualidad con esta pandemia que vive el planeta y poco a poco las diferentes disciplinas han salido adelante para jugar y retomar el ritmo para felicidad de las personas.

En burbuja o no ha salido adelante para que los encargados de darlo todo en las diferentes canchas y en los diferentes deportes nos brinden emociones. Un juego o partido sin público ha sido un cambio muy grande, no es igual, no se ve ni se siente igual para nadie pero al final el deporte ha encontrado la manera de salir de todo lo malo y cada día las cosas se ven más estables bajo una nueva normalidad.

Entre gustos y colores

Entre gustos y colores queremos cerrar el espacio de esta semana para dejar una pequeña reflexión. Hace unas semanas hablé en una columna como trabajar en los medios me ayudó a ver el deporte de otra manera y no cegarme en fanatismo.

Absolutamente nadie estará en la obligación de seguir mi ejemplo, es lo que menos queremos, solo tómense un momento para disfrutar del deporte en general, sea cual sea el que más le guste. Vea a esos deportistas, que también son humanos, como usted y como yo, solo que a ellos les pagan por hacer lo que hacen, pero también tienen familias, tienen vida más allá de los deportes.

Tengan empatía y recuerden que ellos también fallan, que sienten angustia, presión, nervios para hacer algo en un momento específico. En un momento en el que millones de personas están viendo lo que tú haces. Con esa empatía podríamos incluso llegar a otro nivel de como disfrutar el deporte.

Entendimiento

Cada quien liga al equipo que quiere, sigue al equipo que quiere, al jugador o a los jugadores que quiere. Pero no por eso el otro no sirve o no es igual, la competencia es necesaria, pero la comparación a veces o casi siempre odiosa no lo es, pienso que hay que disfrutar más de las acciones que de discutir o conversar e incluso convencer a otra u otras personas quien es mejor en que y por qué es mejor.

Los nombres pasan y el deporte queda, las instituciones quedan y al final lo que vemos ahora en un años será recuerdos, ya dependerá de la óptica de cada quien si es bueno o malo pero sera un recuerdo igual, solo se necesita de un momento para recordarlo eternamente y en el deporte en general habrá miles hasta el final de los tiempos.

Sigamos disfrutando de estos grandes atletas, luego vendrán otros, lo importante es que la magia del deporte no se apague y podamos seguir disfrutando de lo que nos apasiona, de la emotividad que genera un gol, un jonrón, un triple de último segundo, un punto para campeonato, etc. Que el deporte nos enamore a todos día a día y que jamás nos abandone, que estoy seguro nosotros jamás lo abandonaremos.

Acerca del autor

Alejandro Sardi

Soy narrador y analista deportivo, trabajé para Directv Sports y también en Fm Center. Siempre he tenido la espinita de convertirme en escritor, de llevar una opinión diferente a la que generalmente leemos. Soy un enamorado del béisbol y apasionado del deporte en general, irreverente por naturaleza.

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