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Déjame recordarte Domingo Carrasquel

Domingo Carrasquel
/ El sumario

Ver al señor Domingo Carrasquel, era observar a una persona físicamente imponente, alto, fuerte. Su palabra estaba cargada de respeto y obediencia, el que estaba ligado al béisbol, sabía de su férrea manera de ver las cosas, precisamente este juego y mucho tiempo había pasado, desde que por orden de su famoso tío Alfonso, le llevaba pañuelos perfumados a las hermosas mujeres que iban a ver al Cervecería Caracas donde Domingo con 10 años, era recoge bates.

Carrasquel es historia de béisbol, es mucho más que unos gestos de caballero, para honrar la belleza de las mujeres, por cierto, de ahí en algún momento le llegaron a decir tanto al Cervecería Caracas como a Leones, el equipo de las caras lindas. Pero eso es otro cuento.

Historia pura de béisbol, era lo que se sentía al entrar a la casa de Domingo Carrasquel. Fotos por doquier, su viejo Malibú vinotinto y beige parado afuera, es algo que recuerdo claramente cuando fui a su casa siendo un adolescente, fui invitado por su hijo Domingo Antonio, éramos compañeros de pequeñas ligas Cardenales.

La casa del béisbol

Fue la primera vez que le di la mano, no dejaba de ver la casa y todas las imágenes. Su adorable señora Belkis, siempre a su lado, no hacían sino, señalar algunas fotografías y hablar, reseñas cortas de cada una, Alfonso, Alejandro, el propio Domingo, Domingo Eloy, toda una generación. Era la casa del béisbol, en la Urbanización Patarata, en Barquisimeto, estado Lara.

Pero aquel agradable hombre, muy distinto era al que saltaba al terreno. De caminar recto, más de una vez llegaba por sorpresa al estadio Germán “Chemán” Ramírez y todos iban a la línea, listos para escucharlo hablar de su materia favorita: disciplina.

La gorra se usa para adelante, no para atrás, nada de zarcillos, si le dicen a las 8:00 de la mañana, deben estar en la línea a las 7:55, reglas simples para ganarse el respeto de los demás y el respeto propio.

Su legado

Más de una vez escuché a Luis Sojo hablar de Carrasquel como un padre y que esas reglas que escuchábamos en el estadio donde jugábamos pelota menor, eran las mismas reglas que en el propio Antonio Herrera Gutiérrez escuchaban los adultos, recién firmados y grandes ligas.

Hasta Robert Pérez se colocaba el zarcillo que le gustaba lucir, cuando ya había salido del estadio.

Hombre católico, su oficina en el “Chemán” siempre llena de pelotas, afiches con el logo viejo de Azulejos de Toronto, fichas de niños, fotos de equipos de distintas categorías, aperos de receptor, carpetas. “Es mi tesoro, la sonrisa de un niño es bonita, imagina cuando sonríe en un campo de béisbol”. Me dijo una vez cuando lo entrevisté, ya era periodista en ejercicio. Los niños corrían para abrazarlo y él correspondía.

Carrasquel quise recordarte, me gustaba verte, hablar contigo, hablar de tus anécdotas, ese énfasis a tus historias, esa sonrisa pícara tras contarlas, y como no, siendo tu familia, parte importante por su arraigo, pero tus valores humanos, eso fue lo que te hizo más grande, tu respeto por ti mismo para de ahí respetar a los demás, respetar este juego que te dio un título con Cardenales de Lara, te dio la oportunidad de viajar lejos, te dio una familia y te dio una escuelita llena de muchachitos, en la que tuve la grandiosa oportunidad de formar. Tu mismo decías que disfrutabas más lo que podías hacer con los niños que lo que te daba la pelota profesional. Eres como dice la canción de Silvio Rodríguez: El reparador de Sueños.

A cuatro años de tu muerte, espero verte algún día otra vez.

Acerca del autor

Miguel Bastidas

Todavía estoy por descubrir quien soy. Si escribo tendré más propiedad. Si no escribo, perderé mi identidad. Ojalá Cortázar se vea con su Maga y yo me vea con el infinito tamaño de tus ojos. Creo que sigo en Argentina. Bailo salsa erótica. Juégate el 55...Chance!.
- Eres venezolano?
- Todo el tiempo
Sali de una universidad como Periodista. Soy imperfecto, ejerciendo la profesión perfecta, en un mundo imperfecto.

1 Comentario

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  • Muy buena Columna, el Sr. Domingo, aún en la pelota amateur los jugadores de los años 70, recuerdan su disciplina… Respetados por muchas personas, ejemplo de respeto y puntualidad, valores y Flia.
    Que brille la luz perpetua