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Fútbol

Kanú Lezama: de la gloria al olvido

Las lesiones cortaron la proyección del delantero venezolano. / AFP

Los meses de septiembre y octubre son especiales para el fútbol venezolano. Entre ellos, la Vinotinto disputó su primer mundial hace once años. En aquel entonces, Egipto fue testigo del debut criollo en un certamen FIFA de esta índole y de categoría sub-20.

El fútbol no es sólo cuestión de noventa minutos. Tampoco se reduce a un enfrentamiento entre veintidós jugadores. Generalmente es mucho más que eso y deja historias impactantes por fuera de la cancha. La del delantero Adrián ‘Kanú’ Lezama, es un vivo ejemplo de ello.

Desde corta edad no sólo tuvo el sueño de representar a la selección nacional, sino que también anheló con un jugar un Mundial. Kanú logró ambas cosas, pero su ambición –y la de aquellos que lo rodeaban– para alcanzar dicha meta lo llevó a tomar decisiones que luego acabaron con su carrera.

“Para mí, jugar un mundial era un sueño. Yo sabía que para el Sudamericano iba a estar porque desde 2004 había participado en módulos con Lino (Alonso). Me puse a sacar cuentas de cuando tocaba mi sudamericano y dije que iba a luchar por eso”, contó Adrián ‘Kanú’ Lezama.

Bajo un estado de reflexión generado por la pandemia, Kanú recordó aquella emotiva época. “La teníamos difícil, pero había esa ilusión de intentarlo. Sabíamos que Nigeria y España tenían buen equipo y que, como quien dice ‘La Cenicienta’ eran Tahití y nosotros, pero teníamos esa ilusión de poder hacer algo histórico para el país”, expresó.

La primera vez que se entonó el ‘Gloria al Bravo Pueblo’ en El Cairo, fue un momento especial. “Todos lloramos. Me conmovió mucho. En ese momento enfocaron a la esposa de Pablo Camacho y andaba llorando. Yo, al verla, empecé a llorar también. Era algo único que muchas generaciones habían intentado hacer y nunca se les dio”.

Vinotinto
Los once venezolanos entonando el Himno Nacional / AFP

Un proceso exitoso en la Vinotinto

Detrás de todo éxito, se esconde un enorme sacrificio. Uno de los puntos claves, tanto a la hora de buscar el cupo a Egipto como dentro del mismo certamen, fue la preparación. Así lo consideró Kanú, quien formaba parte del Deportivo Anzoátegui en aquel entonces.

“La preparación fue bastante importante. César (Farías) nos hablaba mucho de que en el primer partido teníamos que saber manejar la presión y jugar con el resultado. Salimos a hacer nuestro trabajo, darlo todo en cancha. Matarnos por la selección y un país que estaba emocionado viendo a sus guerreros cumplirle un sueño”, dijo.

La entrega en cada compromiso dio resultados importantes. “Para mí hubo muchas selecciones con más talento que la nuestra, pero la de nosotros tuvo mucho coraje y gallardía en el sudamericano. Se logró lo importante. Fue un momento único e inolvidable”.

Aunque ha pasado más de una década e incluso la Vinotinto ha avanzado a par de mundiales juveniles (2013 y 2017), Adrián Kanú Lezama sigue considerando que el primero nunca se olvida.

“Eso es algo que jamás se va a olvidar. Ni a nosotros ni a los venezolanos que en ese momento nos apoyaron. Fue la primera vez que una selección de fútbol clasificó al mundial. Esa emoción y sentimiento, ningún venezolano que lo vivió, lo va a olvidar”.

Vinotinto fanáticos
Egipto contó con fanáticos venezolanos. / FIFA

El mal de Lezama: sus lesiones

Venezuela fue sede del Sudamericano sub-20 en 2009 y tenía un objetivo claro: aprovechar la localía para clasificar al Mundial. En esta competición, Kanú llegó a disputar siete de los nueve partidos de la Vinotinto. Sin embargo, las lesiones comenzaron a limitar su actuación.

“El Sudamericano lo jugué lesionado. En el partido ante Uruguay, el profe (Fabián) Bazán me preguntó que cómo estaba. Yo tenía la rodilla muy inflamada. Los que me conocen saben cómo se inflamaba. Así mismo yo jugué el partido donde clasificamos al Mundial”.

Ya una vez conocido el cupo en Egipto, había una duda: ¿Podrá llegar Lezama al Mundial? Fue en este momento cuando el estratega de turno, César Farías, le brindó una nueva oportunidad. De cuatro encuentros, jugó treinta minutos entre dos de ellos (España y EAU).

“Sabía que no iba a jugar mucho porque ya César (Farías) me había dicho. Me preguntaron que en cuánto por ciento había jugado y les dije que en un cincuenta por las lesiones en la rodilla y tobillo”.

Pero al parecer, ese porcentaje físico le bastaba al cuerpo técnico para llevar al habilidoso delantero. “El doctor me dijo que ese cincuenta servía. Iba a jugar en el momento que hiciera falta. ‘Cuando te necesitemos es que vas a jugar y de resto vas a estar tranquilo’. Eso fue lo que pasó”.

Kanú
Kanú participó también en el Sudamericano de Venezuela / AFP

Después del Mundial se complicó todo

Contradictoriamente, ir al Mundial pudo haber sido una mala decisión en su carrera. “Después del Mundial vinieron complicaciones. Me fui a Argentina a operar con mi representante, Edmundo Kabchi. Me operó el médico de Racing, recuerdo”, contó el ex jugador.

Sin embargo había algo raro. “No me inspiraba confianza. Después que me operó me había dejado los hilos largos de la sutura. En la primera consulta que yo voy, me dice ‘Che ¿y esos bigotes quién te los dejó?’ y pensé ¿Este fue el que me operó? ¿Cómo no sabe de eso?”, aseguró Kanú.

El contexto hizo que se quedara sin equipo y apoyo. “Confié en el entrenador del Deportivo Lara que me había llevado. Me mandaron a hacer una rehabilitación en Colombia y querían que me trasladara a Bogotá, pero yo no quería porque estaba poniendo dinero de mi bolsillo. Luego lo despidieron y me quedé sin equipo, apoyo y dinero”.

Buscó una nueva opinión y le dijeron que continuaba con problemas en su rodilla. “Tenía el cruzado roto. Es decir que la operación de Argentina, que había costado $15.000, no sirvió para nada. Me dejaron igual o peor”, dijo Lezama.

Hasta 2015 seguía con la ilusión de retornar a las canchas. “Tenía la esperanza de que con una operación pudiese volver. No sabía que lo que tenía en la rodilla era muy complicado. Tengo diez operaciones y fue algo bastante triste, en su momento no lo superaba. Luego entré en razón y decidí tratar de operarme para caminar bien”, añadió Kanú.

Momento en que Venezuela queda eliminado con EAU. / AFP

Su esfuerzo quedó en el olvido

Desde esta perspectiva, parece que la ambición, el sudor y la entrega por la camiseta vinotinto de Adrián Lezama no fueron suficientes para recibir de forma recíproca una ayuda.

“Fue un momento bastante difícil. Después de ahí la FVF no me apoyó. Sentí que lo había dado todo por un país y por mi selección, era lo más normal que se preocuparan por mí. Todos sabían que andaba lesionado, que fui al Mundial recién operado e incluso cuando llegué todavía estaba terminando la rehabilitación”, indicó Kanú.

En Egipto, incluso llegó a sufrir un desprendimiento de rodilla y tobillo. “Si ellos sabían que yo estaba de esa manera, no sé por qué no me apoyaron. Me sentí bastante triste y olvidado por ellos. Uno con el pasar del tiempo acepta las cosas y se resigna”.

Kanú respeta la voluntad de Dios, pero sabe el error que cometió al asistir a la Copa del Mundo. “Por más que duela y haya perdido mi carrera por ir a ese mundial, creo que las cosas pasan por algo. La voluntad de Dios fue esa y hay que respetarla”, aseguró.

En 2014 y tras reencontrarse con César Farías, este le ofreció ayuda. Pero fue a finales del siguiente año cuando se concretó la nueva operación.

“El doctor Miguel Ángel Millán me operó en Puerto Ordaz y es cuando me doy cuenta de la realidad que tenía, tras una infección demasiado fuerte. No sería suficiente con una sola operación y luego de esa vinieron cinco más. Ahí me resigné”.

“Kanú” Lezama

Le dieron una nueva solución: quitar el ligamento cruzado y esperar unos meses para volver a hacer otra cirugía, con el fin de limpiar la rodilla. Luego del Mundial, fueron muchos médicos los que trataron a Kanú, pero ninguno dio en el punto exacto.

Kanú en rehabilitación / Blog Historias de Tribuna.

Kanú tuvo un divorcio del fútbol

Hasta la aparición de la pandemia, Adrián continuaba ligado al balompié nacional en el cuerpo técnico de Minervén, en Puerto Ordaz. Sin embargo las frustraciones lo llevaron a separarse un tiempo de las canchas.

“Después del retiro, estuve muchos años alejado del fútbol. Amigos como Rafa Acosta o Sema (Velázquez), me invitaban estadio. Decía que sí, pero las entradas las regalaba. No me motivaba y sentía frustración de estar viendo el partido y no jugar”.

Aun así seguía pendiente del fútbol venezolano. “Veía uno que otro partido de Zamora o Caracas, los históricos. La verdad que hemos mejorado porque se ha visto reflejado en la cantidad de jugadores que sacamos al exterior en estos años”, dijo.

Adrián Lezama / Blog Historias de Tribuna

Con experiencia mundialista, considera que esta generación de jugadores podrá alcanzar el objetivo de clasificar a Qatar. “A nivel de selecciones hay muchos jugadores buenos y con alto nivel. Ahorita te puedo decir que si hay jugadores como para optar a pelear a la clasificación al Mundial”, comentó.

Actualmente, con aspiraciones a ser agente de jugadores, asegura que uno de los errores dentro del fútbol nacional es la falta de conocimiento de los dirigentes de turno.

“Muchos dirigentes que están ahora en el fútbol, no tienen una mínima idea de qué es esto. Es triste y muchas veces nos preguntamos por qué no hemos ido a un mundial de mayores. Tenemos que estar organizados desde arriba y hace años no lo estamos”, cerró.

Acerca del autor

Alberto Gardeazabal

Nací en Caracas, Venezuela. Lasallista y Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Monteávila. Gerente Deportivo FIFA de la Universidad Metropolitana. Con cinco años de experiencia en medios web, periodismo institucional, locución y producción radial.

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