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Fútbol

Silvana Aron, la mundialista que dejó el fútbol por la nutrición

Silvana Aron (centro) dejó el fútbol luego de venir del Mundial / SIlvana Aron

Silvana Aron tiene con qué decir que es mundialista. Formó parte de la histórica vinotinto sub 17 que fue al Mundial del 2010 en Trinidad y Tobago, un sueño para cualquier futbolista. Pero la caraqueña, fanática del AC Milán y del Barcelona de Ronaldinho no jugó un solo minuto. En los tres juegos se quedó allí, esperando el llamado del DT Kenneth Zseremeta.

“Hubiese dado todo por haber jugado aunque sean cinco minutos en ese Mundial”, rememora. Su participación en esa historia es particular. No estuvo en la lista que asistió al Sudamericano de Brasil, donde se ganó el cupo. En la preparación a la cita en Trinidad fue convocada e hizo el equipo, pero en el Mundial no vio acción.

“Es una situación curiosa, eso se lo pregunté una vez a Emmanuel Joseph (asistente) pero no a Kenneth. Fue una disyuntiva grande la que tuve antes del Mundial porque el DT tenía comentarios pesados”.

Lo que vino después fue una clase de paciencia y madurez para Silvana. La jugadora que orgullosamente llevaba el número 8 de Tomás Rincón en el uniforme de la UCV luchó contra la ansiedad por jugar su Mundial, algo que no consiguió. A los 20 años se retiró del fútbol para graduarse de nutricionista y ahora es quien cuida la dieta y la salud de los jugadores del Monagas.

Silvana Aron llevó la camiseta 8 en la UCV, la misma que Tomás Rincón / Silvana Aron

Al venir del Mundial se dio cuenta que el fútbol era un rival muy poderoso para sus estudios. Debía presentar exámenes de emergencia para poder ir a los módulos de la selección. El tiempo para estudiar era cada vez más corto, así que un día se hizo la pregunta que cambiaría su vida. “Si sigo jugando al fútbol ¿de qué voy a vivir?”.

No consiguió respuesta. En los inicios de la década del 2010 no había una liga consolidada y era impensado que las jugadoras salieran al extranjero. “La nutrición es una carrera muy compleja y tenía que por lo menos entrenar fútbol dos horas al día, más los viajes, los juegos. Le dije a mi mamá que no seguiría jugando, lloró mucho. A mí también me pegó demasiado, me hubiese gustado seguir jugando pero nunca dudé de mi decisión”.

Silvana, la niña de 10 años que le quedaba grande el uniforme

Silvana quiso seguir los pasos del lateral derecho Francisco Arón, su padre. Pieza de la UCV en primera división, la mayor de dos hermanos comenzó a nadar a los cuatro años hasta que se aburrió. Entonces su papá no dudó en llevarla un día al equipo de su casa de estudios.

“Comencé a jugar con 10 años con niñas más grandes porque no había categorías más chiquitas. El entrenador Luis Solórzano toma la selección del Distrito Capital y me llevan con esa edad a competir con niñas de 15. Recuerdo que pasaban los años y las rivales siempre me veían en los nacionales, decían que estaba trampeada por la edad, pero era porque inicié muy temprano”.

Silvana en un partido entre la UCV y el Caracas FC / Silvana Aron

No fue fácil competir contra niñas físicamente más formadas. Su entrenador la cuidada mucho y al principio le dio pocos minutos, entraba de cambio. Cuando fue tomando roce y talla los minutos aumentaron.

“Recuerdo en un juego de una liga que había en la cancha de Coche, donde está el mercado. Era libre y el entrenador me metió de cambio, me hacen un penal y me manda a cobrarlo. El entrenador del otro equipo gritaba ¡que lo cobre el representante! Tenía mucho susto pero metí el gol”.

Silvana recuerda que los uniformes del Deportivo Cal le quedaban grandísimos. No era para menos, si apenas con poco más de 10 años jugaba en torneos libres.

El radar de la selección y la figura de Kenneth Zseremeta

Jugando unos nacionales en Trujillo, Silvana Arón llamó la atención de Kenneth Zseremeta y su asistente, José Catoya. El haber estado en el radar de la selección la llevó a vivir experiencias que la hicieron crecer, pero también conocer otra faceta.

“Me llamó para el primer módulo en 2009 y puedo decir que nunca congenié mucho con Kenneth. No encajé en su metodología de juego porque en mi posición, volante ocho, prefería jugadoras que fueran al choque, rompedoras. También chocamos un par de veces por su forma de hablar”.

La relación entre Silvana Aron y Kenneth Zseremeta no fue buena / AFP

El trabajo del entrenador panameño fue reconocido en Venezuela. Cuando llegó al país el desarrollo del fútbol femenino era nulo. Se fue a los pueblos a buscar jugadoras y los resultados están a la vista, tres Mundiales con dos cuartos puestos. Dos títulos Conmebol sub 17 y decena de jugadoras en el extranjero; pero algunas de ellas han criticado sus métodos.

“El estar con Kenneth fue un aprendizaje para mí porque fue como explotar la burbuja. Entendí que no todos los entrenadores son paternales y nosotras las mujeres somos más sensibles. A él le faltó manejar ese aspecto. Cuando vine del Mundial sin ver minutos no lo volví a ver”.

Silvana recuerda aquella experiencia en la selección. “En los primeros módulos dormíamos debajo de las gradas en el estadio de Barinas donde entrenábamos. Había un baño como para 16 jugadoras. A pesar de eso teníamos un grupo bastante sano, siempre alegre a pesar de las condiciones”.

El shock de llegar al Mundial y descubrir una realidad diferente

El grupo no tenía mayor comparación que lo que vivía, pero al llegar a Trinidad todo fue diferente. “En nuestro piso del hotel estaban las españolas. Tenían uniformes para todo, hasta para caminar por el lobby. También tenían un libro con la historia de cada jugadora, nosotras lo básico. Fue un shock impresionante”.

A pesar de las adversidades, la vinotinto comenzó con una victoria 2-1 ante Nueva Zelanda con doblete de Ysaura Viso. En el segundo choque cayeron goleadas por Japón 6-0 y cerraron perdiendo 2-1 contra España con un gol en el minuto 83’.

Parte del grupo que participó en el Mundial de Trinidad y Tobago 2010 / Silvana Aron

El desarrollo del Mundial demostró que las venezolanas habían quedado en el grupo de la muerte. Japón terminó siendo segundo lugar al caer en penales contra Corea del Sur, mientras que España; esa que marcó el gol del desempate en los últimos 10 minutos ante ellas, fue tercera al ganarle a Corea del Norte.

“A pesar de que no jugué la experiencia fue espectacular. Principalmente después que vimos como terminó el Mundial y las selecciones que estuvieron en nuestro grupo fueron segunda y tercera. España apenas nos ganó 2-1”.

La experiencia de la nutrición le abrió más los ojos

Silvana tenía algo claro, quería estudiar Licenciatura en Nutrición para aplicarla al deporte. Sus años como jugadora y en la selección, le dejó una enseñanza que a la postre le valdría conocimientos importantes.

“La selección con la que fui al Mundial no tenía nutricionista y ahora que me gradué en eso digo, Dios mío querido, qué comíamos. Todo era muy empírico, por ejemplo, Yaribeth Ulacio e Ysaura Viso son corpulentas y Kenneth quería que rebajaran a como diera lugar. Les ponía camisetas de esas calurosas en Puerto La Cruz y las que eran más flacas que comieran plato y medio”.

Al llegar la hora de las pasantías, Silvana comienza en el instituto Gatorade con Pedro Reinaldo García. Hace par de proyectos con Caracas, Estudiantes y Zamora, hasta que le llegó la llamada ofreciendo empleo.

“Me preguntaron que si quería ser la nutricionista de Metropolitanos y dije que sí, sin pensarlo. Con ellos trabajé dos años hasta que una colega del Deportivo Lara, que conocía a José Manuel Rey, me dijo que le pidió la recomendación de una nutricionista y le dio mi número. A la media hora Rey me llamó y me ofreció venirme con él al Monagas”.

En el oriente ya tiene dos años y medio. Es una especie de policía alimenticia de los jugadores, aunque ella prefiere catalogarse como “la madre de ellos”. Está pendiente de tengan una buena alimentación y con ello un mejor rendimiento en cancha.

“Yo los cuido mucho. Los peso dos veces por semana y los mido una vez al mes, luego de eso paso un informe al cuerpo técnico y ellos se encargan de apretarlos”, contó entre risas.

Silvana Arón quiere seguir creciendo. Aspira seguir formándose para en algún momento llegar a ser la nutricionista de alguna selección vinotinto. También quiere trabajar en un equipo fuera del país, quizás de esa manera puede sacarse la espinita de, como reza el dicho popular, “haber ido a Roma pero no conoció al Papa”; como referencia a no jugar en el Mundial.

“Fue horrible manejar la ansiedad de querer entrar y no poder. Pero agradezco muchísimo haber ido a ese Mundial porque me abrió muchas puertas. Me respetan más y me toman como una chama que sabe lo que quiere. Muchas jugadoras buenas no pudieron ir a un Mundial como yo, así no haya jugado”.

La nutricionista del Monagas dictando una conferencia en el Instituto Gatorade / Monagas SC

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

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