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Baloncesto

Jimmy Butler: de repudiado a ser una superestrella

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Jimmy Butler es la figura del Heat. Nathaniel S. Butler/NBAE via Getty Images/AFP

En la actualidad, Jimmy Butler es el nombre de moda en la NBA. Su exhibición en el tercer juego de las finales, en el que consiguió un triple-doble con 40 puntos, finalmente colocaron a uno de los jugadores más rendidores de la liga en el pedestal en el que siempre pensó que estaba: el de las superestrellas.

Pero durante su infancia, muchos años antes de que desafiara a LeBron James, Butler vivía una pesadilla. Todo indicaba que su destino no era el de ser uno de los mejores atletas del mundo, porque terminó repudiado por su familia y sin hogar cuando apenas cumplía 13 años de edad.

“No me gusta tu mirada. ¡Vete!”, fue lo único que escuchó el joven de su madre mientras le señaló la puerta de la casa. No podía buscar a su padre, porque éste lo abandonó cuando llegó al mundo. Absolutamente nadie, ni siquiera el ahora jugador del Miami Heat, sabía lo que iba a ser de su vida.

Su adolescencia la pasó de refugios y algunas casas de apoyo para desamparados, hasta que conoció a Jordan Leslie, un compañero de clases que lo llevó a su casa. Tras convencer a su familia para que sumaran a un octavo hermano, finalmente Jimmy Butler encontró un lugar donde pasar la noche en paz.

Jimmy Butler's Story: From a Homeless Kid to an NBA All-Star - Playmaker HQ
Butler junto a su madre adoptiva, Michelle Leslie

Quizás por eso, Butler cuenta con intangibles que muy pocos jugadores en la NBA tienen. Nunca se rinde, tiene una fortaleza mental envidiable y no le tiene temor a otras superestrellas que, quizás cuentan con más talento, pero no con la convicción de un joven que pasó varios días durmiendo entre extraños peligrosos.

“Se lo dije al entrenador: ‘estoy preparado para esto, para el escenario más grande. Puedo hacer lo que sea que me pidas que haga”, desveló Butler con relación a una de las conversaciones que mantuvo con su entrenador, Erik Spoelstra.

Jimmy Butler: una personalidad complicada

Ese apetito voraz por ganarse el respeto, se trajo complicaciones a Jimmy Butler. Desde su llegada a la NBA, como la escogencia 30 de los Chicago Bulls en el Draft de 2011, se ganó la etiqueta de “jugador problemático” por su personalidad.

Sin embargo, el propio Butler afirmó que fue lo aprendió desde sus inicios. Empezó a jugar baloncesto tarde en su vida, por lo que las grandes universidades no lo reclutaron. Terminó yendo a Marquette, un programa humilde, pero que preparó al joven a ser un guerrero en el tabloncillo.

En sus primeros años en la NBA, pasó casi desapercibido. Finalmente destacó en la temporada 2013-2014, cuando mostró cualidades ofensivas y en defensa para ser una figura. Un año después explotó: ganó el Most Improved Player (jugador que más progresó) y fue al Juego de las Estrella por primera vez, un evento que solo se perdió en 2019 las campañas posteriores.

Miami, la casa que siempre buscó

Pero con el crecimiento de su jerarquía en la liga, creció su responsabilidad. Por eso, exigió a sus compañeros con la misma intensidad que hacía con él mismo, por lo que empezaron los inconvenientes. Los Bulls lo cambiaron a los Timberwolves en 2017 y de allí se fue a los Sixers en 2018, en ambas oportunidades peleado con técnicos y compañeros. En 2019, firmó con el Heat.

“Puedo entender que mi forma de jugar y ver la competencia no es para todo el mundo”, afirmó Jimmy Butler en su momento sobre la etiqueta que le colocaron. “Así es cómo veo el baloncesto. Simplemente quiero ganar”.

Ese deseo cayó como anillo al dedo en Miami. El Heat encontró al líder que llevó a un grupo joven al máximo rendimiento, para pelear nuevamente por un título. Cuando estuvieron más en peligro, respondió. Consiguió con el tercer triple-doble de 40 puntos en la historia de las finales de la NBA, uniéndose a Jerry West (1969) y LeBron James (2015).

“Se adapta a todo con nosotros, a nuestra manera de ser y de actuar. Son circunstancias extremas, no son fáciles para nadie. Y necesitas un nivel de disciplina, de estructura y camaradería. Jimmy, a pesar de lo que probablemente se diga por ahí afuera, es un tipo muy agradable en el vestuario y eso ayuda en un entorno como este”, definió Erik Spoelstra a Jimmy Butler.

Ahora, con 31 años de edad, el jugador de 2.01 metros ve cómo cambió su vida. De no tener donde dormir, a ser uno de los mejores basquetbolistas del mundo. Así se forzó una de las personalidades más fuertes de la NBA, que amenaza a una franquicia como la de los Lakers a sumar su decimoséptimo título.

Acerca del autor

César Sequera

Comunicador Social venezolano, egresado de las Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR) en 2013, enfocado en la fuente deportiva. He cubierto las últimas seis temporadas de la LVBP. Atento a las estadísticas, encariñado con el juego y creyente que todo protagonista tiene una historia por contar.

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