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Un Café con Freddy Chavier

Freddy Chavier
/ Facebook

Freddy, a la distancia, hablemos de una disciplina que amamos, que nos duele, que queremos ver renacer, que está enferma. Te invito un café, pero más que hablar, quiero escucharte.

—¿Cómo está Maracaibo?

—Una “remaldición” con los apagones, ahora la gasolina, marginada y sin un real, que diría la canción.

Freddy Chavier se ganó mi más absoluto respeto dentro y fuera de este mundo complejo, extraordinario, impredecible, irreverente, odioso y amoroso que es el baloncesto venezolano. Tuve la fortuna de que fuéramos incluso, compañeros de equipo de trabajo en Guaros de Lara, cuando él era comentarista de transmisión radial y yo estaba como narrador. 

Entonces las giras se convertían en largas charlas que acortaban el camino. Anécdotas buenas y malas para un tipo que ha recorrido de muchas formas este deporte en Venezuela, había que escucharlo, debía prestarle atención. Aquel minibús además, tenía a Pedro Zarlengo, Jesús Aguilera, había que parar la oreja, sin duda alguna.

Algo de optimismo

La semana pasada hice un ejercicio con Francisco Centeno, actual jugador profesional de baloncesto. Le pregunté por la salud del baloncesto criollo, me dijo que era un joven con ganas, con sueños, con deseos de salir a jugar, se mostraba optimista quien es hoy ficha de Guaiqueríes de Margarita.

En el mismo escenario con Chavier, ante la misma interrogante, sus palabras fueron, según mi criterio, las más cercanas a la realidad. Ojo, para Centeno, la realidad no es propiamente la de Chavier, a pesar de que son figuras, personas que tienen este deporte muy cercano a sus vidas. Centeno se apoya en la esperanza, Chavier se expresa con ese bagaje de casi toda una vida cerca de una cancha, como directivo, asesor, gerente y como hombre de medios.

Este deporte está enfermo, me lo dice en una nota de voz. Es un tipo alegre, intenso, extrovertido, pero anda mal de salud. Se viene deteriorando, tenía una liga nacional y ya no existe, tenía una liga de primera y anda desaparecida, es una incertidumbre total, los equipos en los últimos tres años han jugado solo 32 juegos, los jugadores ya no están en acción, se pierden puestos de trabajo para todos los que hacemos vida con este deporte, entrenadores, periodistas, árbitros, técnicos, toda una población que se está dispersando y se aleja y que le da forma a esta disciplina que viene de estar en un mundial, en el último mundial precisamente.

¿Qué pasará?

Pero hay algo peor, y es el futuro, ¿qué se está haciendo por el futuro? No se atiende las categorías menores, no hay formación, no de entrenadores, mucho menos de jugadores. Chavier agrega que esto llamado La Superliga de Baloncesto, puede ser el principio de algo bueno, partiendo de que todo lo que sea organizado da la oportunidad de mejorar. Al menos en el proyecto se avizora como una oportunidad, necesitamos ver jugar a los jóvenes, en Argentina o Brasil hay muchachos que con 18 o 19 años ya están en la selección absoluta, pero pasa porque tienen juego que mostrar precisamente en su propia liga. No será de la misma calidad que la LPB, pero de algo hay que partir, algo hay que hacer, peor es que no tengamos nada.

En 1987 Venezuela le ganó por primera vez en su historia a Brasil, Freddy Chavier recuerda ese instante en el que escuchaba el juego transmitido por Radio Rumbos, recuerda los triunfos de Trotamundos de Carabobo, en el sudamericano de clubes, recuerda la clasificación al mundial de Argentina, el campeonato de Valencia en el Sudamericano, porque estuvo ahí, Chavier ha llorado y sentido muy de cerca con clubes como el caso de Guaros de Lara y Trotamundos, pero también con la selección, ni hablar lo de México en el 2015, pero es que además en la categoría cadetes, si hay dos personas que conocen de historia de este deporte en Venezuela, Chavier es una de ellas, la otra: Pedro Marrero.


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La cura: la enseñanza, el conocimiento.

El trabajo se ha hecho desde arriba y eso no funciona, una escuela de entrenadores, se necesitan instructores, la función es la enseñanza, es lo primordial, hay entrenadores pero no hay una filosofía, en Argentina la selección menor, cualquiera sea la edad se parece o busca parecerse a la de mayores, aquí no sucede eso.

Hace falta una liga fuerte, una liga sana, donde se respeten los salarios, los honorarios, la ficha es un modelo de asesino a lo que representa la sanidad del jugador, es decir, es una esclavitud, eso no puede ser, eso no va con el deber ser, la liga no puede ser una empresa privada de seis u ocho equipos, porque no hay desarrollo, debe ser un circuito largo, no de un par de meses.

Se acabó, se fue la luz en Maracaibo y no pude seguir en conversa con él.

Rescato mucho esto, quiero volver a sentarme a ver un juego de baloncesto de la selección de Venezuela con esa garantía de que vamos a observar criterio deportivo, calidad, y soñar despierto, quiero volver a ver a Guaros, Gigantes, Cocodrilos, pero creo que es más realismo mágico que otra cosa.

En medio de esta pandemia y esta crisis, tener la posibilidad de volver a ver baloncesto es algo, y cuando se eleve el balón veremos que sucede con este proyecto que es hoy la SLB. 

Acerca del autor

Miguel Bastidas

Todavía estoy por descubrir quien soy. Si escribo tendré más propiedad. Si no escribo, perderé mi identidad. Ojalá Cortázar se vea con su Maga y yo me vea con el infinito tamaño de tus ojos. Creo que sigo en Argentina. Bailo salsa erótica. Juégate el 55...Chance!.
- Eres venezolano?
- Todo el tiempo
Sali de una universidad como Periodista. Soy imperfecto, ejerciendo la profesión perfecta, en un mundo imperfecto.

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