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Ricardo Andreutti: ¿Quién y cómo soy realmente dentro de la cancha?

Ricardo Andreutti: la mayoría de los que me conocen dicen que mi personalidad y forma de ser fuera de la cancha es diferente a cuando estoy dentro de ella.
Ricardo Andreutti se barre con garra en la cancha / Cortesía

Este artículo nace de varios comentarios que he tenido a lo largo de mi carrera. La mayoría de los que me conocen dicen que mi personalidad y forma de ser fuera de la cancha es diferente a cuando estoy dentro de ella. Luego de mi columna de la semana pasada, alguien volvió a sacar el tema a colación y me propuso escribir respecto a eso.

¿Cómo soy fuera de la cancha y cómo soy dentro de ella? Una cosa es lo que proyecto dentro de la cancha y otra lo que realmente es. Todo ejercicio introspectivo suele ser desagradable y amargo cuando no está sometido a tu ego, sino más bien logras someterlo a él. ¡Vaya! Es como si estrangularan tus intestinos.

Recuerdo el primer comentario con respecto a esto. Lo hizo el doctor del equipo, me decía que antes de conocerme pensaba que yo era alguien agresivo, como decimos: un fosforito. Pero que luego que comenzamos a compartir en el mismo equipo y a entablar una relación más cercana vio que era todo lo contrario.

Aunque parezca incríble, hasta mi propia madre me comentaba que no era su hijo el que entraba a la cancha, que me transformaba. Es bien cara dura, porque creo que justamente de ella heredé esa entrega y mi vocación al trabajo.

Pero, el comentario más reciente sobre este contrastate que notan en mí vino de alguien del equipo de Triángulo Deportivo. Me dijo que debía escribir del tema, porque ve que fuera de la cancha mi personalidad es totalmente diferente a eso que proyecto dentro de ella.

La realidad dentro y fuera de cancha

Les aseguro que, dentro de la cancha, internamente, soy el mismo. No recuerdo haber perdido la cabeza jamás. De hecho, nunca me han expulsado o suspendido por alguna actitud antideportiva o algún comentario subido de tono. Mas bien, considero que mi mayor virtud es la serenidad con las que tomo mis decisiones dentro de la cancha, es lo que realmente me ha ayudado a competir a un nivel alto.

Emocionalmente no me descontrolo. Suelo reconocer el estado emocional en el que me encuentro, eso lo he potenciado aún mas en mi camino con el Yoga. Por eso, soy un jugador de picos de rendimientos ni muy altos ni muy bajos, generalmente mantengo una misma línea. Tanto fuera de la cancha, como dentro de ella, busco encontrar mi ecuanimidad y mi autenticidad, no pretendo ser eso que no soy.

Reconozco dos cosas

1) La primera, es que cuando tomo una decisión me entrego completamente a ella: una jugada puntual, un cierre o una cobertura, un duelo por recuperar la pelota. Así también soy fuera de la cancha. Una vez que decido hacer algún proyecto personal, bien sea académico, de negocio o algún curso, me entrego completamente a eso.

Hasta que no logro el objetivo, por mas que me tarde un poco mas que los demás, no dejo de insistir. Así ha sido con mi carrera en el fútbol en general, puede que haya tardado un poco en afianzarse, pero hoy disfruto de ese duro trabajo por lograrlo. Soy muy exigente conmigo mismo. Otra de las cosas que me ha regalado el yoga, es seguir buscando mi mejor versión, pero con compasión hacia mí, cosa que agradezco enormemente, porque antes no me permitía fallar nunca. Hoy veo el error como mi mejor maestro.

2) La segunda cuestión, y creo que por esto no tuve una carrera individual de mayor rimbombancia, ya que colectivamente ha sido mejor de lo que soñé, es que mis dogmas de vida y mi visión de la vida fuera de la cancha me hace comportarme tal cual dentro de ella. Sin duda, mis propósitos de vida, esos porqués con los que busco trascender en esta experiencia humana, son el servir e inspirar a los demás.

Siempre pienso primero en salvarle el pellejo a mi compañero antes de buscar un protagonismo propio. No me permito que me necesiten y yo no pueda estar ahí para ayudarlos. Si veo que un compañero se proyecta en ataque y tengo la posibilidad de hacerlo yo también, pero es un riesgo para el equipo, prefiero cubrirlo o arriesgar mi pellejo cuando ellos fallan. Así soy fuera de la cancha también. No me quejo, al contrario, me encanta. Me encanta saber que no soy el mejor, pero soy ese que hace mejor a sus compañeros. Ese que busca ser un benefactor de su entorno, aunque no siempre lo logre.

Esta visión de la vida, esta actitud ante ella, no es ni buena ni mala: es la mía y ya. Y la que me hace sentirme muy a gusto y en estado de plenitud. Esta postura ante mis circunstancias me ha abierto puertas que me regalan paz. Me ha permitido formar parte de equipos ganadores y competitivos, porque soy muy competitivo contra mí mismo. Esto me ha regalado más campeonatos de los que había imaginado. Tres de ellos han sido seguidos, una locura de la que no sé si de verdad merezca. Cuando decidí vibrar en esa frecuencia, aparecieron personas grandiosas y exitosas en mi camino, que me hicieron mejor persona y empoderaron mi carrera profesional.

Esta es mi actitud en la cancha, en mis redes sociales, en mis hobbies, en mis proyectos personales y, sobre todo, en mis decisiones como una persona que intenta ser un buen ser humano.

Acerca del autor

Ricardo Andreutti

Del Andreutti al Ricky, como Benjamin Button. Supongo que soy futbolista, pero mi mayor suposición es que puedo escribir. Caraqueño que vive en el sueño que diseñó de niño. Agradecido, bibliófilo, emprendedor, yogui, servicial y movido por la inspiración. El universo me regaló conectar con Triángulo Deportivo, donde nos co-creamos y robamos métricas para regalar vivencias, así como Robin Hood. Prometo dar lo mejor, como cuando afronto mis partidos, no obsesionado por el resultado sino por el disfrute.

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