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Psicología

Lo que hay detrás del boxeador Edwin “El Inca” Valero

Edwin “Inca” Valero es sin duda uno de los boxeadores más relevantes

A lo largo de la historia, Venezuela se ha caracterizado por contar con pugilistas de gran nivel que han conquistado la gloria y Edwin “Inca” Valero, es sin duda uno de los más relevantes. Como profesional ganó 27 peleas por nocaut y fue dos veces campeón mundial (superpluma y ligero); sin embargo, su vida estuvo marcada por la violencia y excesos.

La difícil infancia del “Inca”

La infancia de Edwin Valero, palmariamente se vio afectada desde que se produjo la separación de sus padres. Cuando Domingo, su padre, se fue de la casa, el pequeño Edwin quedó devastado y su vida cambió. Su formación familiar fue disfuncional, con padres ausentes por sus trabajos, su infancia transcurrió en un ambiente familiar inestable y desde niño asumió responsabilidades que no eran acorde a su edad.

De la revisión del Manual de trastornos mentales y los criterios de psicopatologías, se infiere que el mismo padecía de un trastorno de personalidad antisocial (TPA) que pudo comenzar a mostrar síntomas en la niñez, toda vez que, quienes padecen el trastorno de personalidad antisocial tienden a mentir, quebrantar las leyes y comportarse de forma impulsiva, no se preocupan por su propia seguridad ni por la de los demás, presentan conductas de riesgo; hostilidad, agresión, falta de autocontrol, impulsividad o irritabilidad.

Carencias en su adolescencia

 Edwin “El Inca” Valero presento a lo largo de su vida conductas de riesgo. La deserción escolar es una de ellas, esta se vio influida por factores de riesgo como la pobreza y sus dificultades cognitivas. Otra conducta de riesgo, está asociada a la delincuencia, crimen o violencia y en el referido caso de Edwin se presenta cuando decide, a la edad de 13 años, mudarse al gimnasio en donde entrenaba y prácticamente comenzó su crianza en situación de calle; desconociendo las reglas de conducta que existen en una sociedad.

Así las cosas, al situar esta conducta de riesgo en su desarrollo como adolescente en un paisaje sociocultural en el que coexistió con carencias afectivas, educativas; culturales y económicas, aun cuando contaba con el apoyo de su entrenador no fue suficiente para alejarlo de esa conducta; por lo contrario, fue acentuando su personalidad antisocial.

Al respecto, Hein A, en su obra “Factores de riesgo y delincuencia juvenil”; señala que estos problemas promueven la concurrencia de desajustes adaptativos. Los mismos dificultarían el logro del desarrollo esperado para el joven en cuanto a su transición de niño a adulto responsable; y capaz de contribuir y participar activamente en la sociedad.

Ruptura de sus vínculos sociales

A partir de su adolescencia se vio inmerso en actividades delictivas, como resultado de la ruptura de sus vínculos sociales, pues al no tener acentuado su libre albedrío a unos límites aportados por las normas tanto morales como convencionalismos sociales incluyendo las jurídicas, lo condujeron a apartarse de esas reglas de conducta; significando el rompimiento de ese control y debilitando el arraigo social.

Asimismo, se presume que su conducta desviada desde la adolescencia fue otro elemento precipitante de su conducta, en donde su contexto social lo indujo a distanciarse de las reglas de conducta preestablecidas en la sociedad, aunado a ello, se refugió en las drogas y consecuencialmente le ocasionaron problemas personales, familiares y sociales.

Factor de riesgo: Trauma cerebral

Son varios los factores de riesgo latente en la conducta que Edwin Valero presentó. Alan Rosembaum (1994) realizó un estudio en los que descubre que los traumas cerebrales anteceden cambios de conducta predisponiendo hacia un incremento en violencia.

En efecto, el Inca Valero sufrió un accidente el 5 de febrero de 2011, cuando se trasladaba en una moto que le ocasionó una fractura craneal de la cual se presume le ocasionó un trauma; razón por la cual, a decir de la Asociación Mundial de Boxeo, le prohibieron ejercer su profesión de boxeador en Estados Unidos. Sin embargo, factores externos del negocio boxístico se conjugaron para que él pudiera boxear, sin importarle su salud y las consecuencias que le podía acarrear más adelante.

Edwin “El Inca” Valero no recibió la ayuda necesaria para cambiar su vida, y vale la pena preguntarse: Si la hubiese recibido a tiempo, ¿La historia como hubiese terminado? Muy diferente seguramente, pero eso ya no hay forma de saberlo…

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Acerca del autor

Bethania Martínez Leo

Nací en Mérida, Venezuela. Soy Licenciada en Comunicación Social egresada de la Universidad Católica Cecilio Acosta. Formé parte de Estudiantes de Mérida FC, Studio 102.7, TLT y GOLTV. Ahora estoy radicada en Madrid, España, desde aquí colaboro con Triángulo. El deporte no es más importante que la vida misma.

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