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Mordecai Brown: un inmortal del montículo con tres dedos

Mordecai Brown-Beisbol
Mordecai Brown fue apodado durante su carrera como "Tres Dedos". Foto MLB

A simple vista para un aficionado, alejado por las barreras en un estadio que separan a los protagonistas de los entusiastas, Mordecai Brown era un lanzador como cualquier otro. Sí, tenía un repertorio amplio, contaba con una fuerza poco común en su recta y el control de sus envíos estaban sobre el promedio. Nada extraordinario, especialmente para un miembro del Salón de la Fama.

Al acercársele, sí había algo extraordinario en Brown. Su mano derecha, con la que arrojó pelotas durante 14 años en el máximo nivel, solo tenía tres dedos. Fue eso lo que marcó la carrera de uno de los serpentineros más dominantes en la historia de las Grandes Ligas.

Pero, ¿cómo inició la leyenda de Three Fingers (Tres Dedos)? Todo comenzó mucho antes de interesarse en el beisbol. Durante su niñez, mientras estaba en una granja, Mordecai Brown sufrió un accidente con una trituradora de maíz, por lo que el dedo índice de su mano derecha se redujo en un gran porcentaje y el resto de la mano también terminó lesionado.

Sin embargo, la mala fortuna de Brown no finalizó ahí. Mientras estaba en recuperación del primer incidente, recibió un nuevo golpe en su mano derecha, quedando fracturada y con el dedo medio en un estado lejano a la normalidad.

Con una mano completamente diferente a otros jóvenes, se encariñó con un deporte: el beisbol. Pero en ese momento, no era lanzador, sino un talentoso tercera base con buenas condiciones ofensivas, pero que una vez tomaba roletazos sus lanzamientos a la primera base eran complicados de controlar por sus compañeros. Se movían demasiado, razón por la que lo motivaron a cambiar de posición.

Con un equipo semiprofesional en Coxville, Mordecai Brown lanzó siete entradas en las que no recibió inatrapables al rival. Cuando lo contrataron los Cardenales de San Luis y lo enviaron a sus sucursales, mantuvo su buen rendimiento. Ganó 52 encuentros, dejando efectividad de 2.76 en las 655 entradas que trabajó en las ligas menores.

La gran fortaleza de Mordecai Brown

Curiosamente, lo que significó burlas y comentarios negativos durante gran parte de su vida, se convirtió en la principal fortaleza como deportista para Mordecai Brown. Su extraña forma para tomar la pelota, provocado por su mano lastimada, creaba efectos que otros lanzadores no podían.


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Su recta tenía un movimiento extraño, que incluso los mejores bateadores de la época no podían descifrar. La curva, la principal arma para engañar al rival, quebraba muy cerca del plato, algo que nunca antes visto en las Grandes Ligas. Los pitcheos de Three Fingers, eran imposible de imitar por otros, porque solamente él tenía lo necesario: una mano con tres dedos.

Brown debutó en las mayores en 1903, pero no destacó, por lo que rápidamente lo dejaron en libertad. Sin embargo, en 1904 ganó 15 encuentros y terminó con efectividad de 1.86, mientras que en 1906 sumó 26 triunfos, lo que inició una cadena de seis campañas con más de 20 lauros.

The Amazing Mordecai “Three Finger” Brown! | Baseball History Comes Alive!
Brown lanzaba la pelota con mucho movimiento

“No lo sé, nunca lo he hecho de otra forma”, comentó Brown cuando le preguntaban sobre su forma de lanzar. Después de todo, todos querían saber cómo un pitcher con menos dedos que el resto tenían tanto dominio sobre el rival.

Un grande entre grandes

Mordecai Brown, o el Minero como también fue apodado, ganó dos Series Mundiales y un título de efectividad en las Grandes Ligas. Pese a lo que muchos considerarían una desventaja, se estableció como el líder de la rotación de los Cachorros. Además, también laboró en Cuba y se ganó el respeto de bateadores legendarios.

“Siempre pensé que si hubiera tenido una mano normal, habría sido un mejor lanzador”, confesó Brown. Sin embargo, otros piensan que ya era lo suficientemente bueno como para pensar en supuestos.

El miembro del Salón de la Fama Ty Cobb señaló a Brown como uno de los lanzadores más incómodo que jamás haya enfrentado. Cobb, dueño del promedio de bateo más alto en su carrera (.366) en la historia de las Grandes Ligas, catalogó la curva de Brown uno de los envíos más difíciles de golpear que jamás vio.

“Fue un gran pitcheo, esa curva descendente suya”, dijo en su momento el toletero zurdo. “No puedo hablar de todo el béisbol, pero puedo decir esto: fue el lanzamiento más engañoso y devastador que jamás haya enfrentado“.

Casi 30 años después de que terminó su carrera, Brown se convirtió en el primer miembro del Salón de la Fama del Béisbol Nacional de Indiana en 1949 después de ser elegido por el Comité de Veteranos. Lamentablemente, la incorporación llegó un año demasiado tarde. Falleció el año anterior a los 72 años debido a complicaciones con la diabetes.

Pero el beisbol se encargó de inmortalizar una de las historias más curiosas del beisbol. Mordecai Brown, conocido como Three Fingers, convirtió un mal momento en una de las carreras más fascinantes del deporte.

Acerca del autor

César Sequera

Comunicador Social venezolano, egresado de las Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR) en 2013, enfocado en la fuente deportiva. He cubierto las últimas seis temporadas de la LVBP. Atento a las estadísticas, encariñado con el juego y creyente que todo protagonista tiene una historia por contar.

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