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Fútbol

Genesis Carrasco, una guara que reparte caños en Peñarol

Génesis Carrasco, una venezolana que juega en Peñarol / Peñarol

Génesis Carrasco se levanta todos los días bien temprano para tomar un baño caliente. Es lo único que puede combatir, en parte, el frío invierno de Montevideo. Lejos del calor de su Barquisimeto, toma un bus hasta Rivera y Ponce, que la deje cerca del Supermercado Kinko. Allí debe mostrar una gran sonrisa mientras atiende al público y repone la mercadería que se termina en los anaqueles.

La guara, nacida y criada en el Sector 4 del barrio La Carucieña, está contenta de escuchar un compatriota del otro lado del teléfono. Tanto así que se niega a terminar la conversación a pesar de que habla mientras prepara sus implementos de fútbol sala. Entrada la noche, tiene un partido ante Malvin.

“No sos uruguaya, ¿de dónde sos?” escucha frecuentemente de los clientes que atiende. “Soy venezolana”, les responde. “Yo sabía que ese acentico no era de acá”, cuenta Génesis, entre risas, de lo que le pasa a diario en el lugar donde desde hace dos años trabaja.

Pisar la pelota y hacer caños, de lo que más le gusta hacer a Génesis Carrasco en Peñarol / Peñarol

Esa es parte de la rutina de Génesis Carrasco cuando está fuera de la cancha. A los 23 años tiene que repartir su tiempo entre trabajar en un súper, jugar el campeonato nacional de fútbol femenino uruguayo con River Plate y el de sala. Este último, nada más y nada menos, que con la histórica elástica del Peñarol puesta.

El itinerario suena agitado, pero no le choca. La exjugadora del Deportivo Lara administra su tiempo de entrenamientos con exactitud. Las mañanas son para el Supermercado, un día en la noche va a River y otro a Peñarol.

“En el trabajo siempre buscan ayudarme para que no deje de entrenar. Una vez me chocó el horario del trabajo con un juego de fútbol campo, pero lo suspendieron. Las otras veces que ha pasado hablo con un compañero para que me cubra”.

Así ha tenido días en los que trabaja en la mañana y en la noche para poder cumplir con el fútbol. Lo que sí es cierto es que su vida transcurre entre buses. Debe ir de su trabajo a los sitios de entrenamiento y luego a casa. Entre cada viaje, mira por la ventanilla la vida de otros pasar y recuerda que no ve a su familia desde hace tres años. Desde que tomó maletas y se fue de su país huyendo de una realidad que apuntaba a ser más cruda.

La niña que pateaba más duro que los mismos niños

El hogar de Génesis Carrasco queda en el corazón de la parroquia más grande y deprimida de Barquisimeto, la Ana Soto. Sus calles están llevas de angostas veredas y canchas de fútbol sala, casi a nivel de una por cada cuadra.

Allí comenzó a patear balones la niña que ahora juega en Peñarol. A los 10 años sus padres decidieron llevarla a la cancha William Torres porque pasaba todo el día jugando en la calle.

“Éramos solo dos niñas y la otra no siguió. Yo tenía que jugar contra varones y si metían cuerpo yo también lo hacía. Me caractericé por patear muy duro y ser habilidosa. Recuerdo que a los porteros contrarios les echaban mucha broma cuando yo les hacía goles”.

De los cuatro hijos, tres hembras, del matrimonio de Yraida y Alexander, solo Génesis jugó seriamente al fútbol. “Nunca hacía caños, pero los veía hacer. Una vez un amigo me enseñó cómo hacerlos, a veces me golpeaban pero me gusta jugar así”.

Como los jugadores distintos, a Génesis le gustaba jugar para la grada, con todo y sus consecuencias. “Siempre recibí muchos golpes. En un nacional de sala en Barquisimeto me dieron uno de esos que traspasan la canillera y mi mamá, que estaba viendo, quiso meterse a la cancha”.

El Deportivo Lara, su primer gran chance

A los 16 años, Génesis ya era conocida por todos los salistas de su comunidad. A más de uno le había hecho caños. Por eso unos amigos, integrantes de la selección de Lara, la recomendaron. “Empecé a entrenar con la selección de Lara hasta que conocí a Crely Liscano y Dayana Frías que estaban encargadas del Deportivo Lara. Me ofrecieron jugar y dije que sí”.

Para entonces, Lara no tenía equipo en una liga de sala. Se vistió de rojinegra en un momento donde, aunque efímero, Lara contó con un equipo lleno de figuras.

“En esa etapa de la vinotinto en los mundiales recuerdo que veía mucho a Gabriela García y Daniuska Rodríguez. En Lara jugué con Sandra Luzardo, Michelle Romero y Lourdes Moreno, pero mi favorita siempre fue Yosneidy Zambrano. Juega la misma posición que yo, la admiro mucho, de vez en cuando nos escribimos mensajes”.

Con el Deportivo Lara fue una de las goleadoras / Ramón Medina

Con ese equipo salieron campeonas de la Liga Nacional derrotando a Real Amistad. En ese equipo Carrasco fue titular y pieza importante. Fue el puntillazo que necesitaba para dar el siguiente paso, jugar en el extranjero.

“Me trajeron a un equipo que se llama Progreso, de fútbol campo. Era la primera vez que salía de Venezuela. Ese primer año me pegó mucho, no sé si la presión o el clima, pero no tuve la actuación que mostré en mi país. A pesar de ello quedamos campeonas de segunda división”.

Pero llegó la hora de regresar a casa, un lugar donde ya había muchos problemas. “Le dije a mi entrenador que si podía quedarme en Uruguay y lo hice. Fui a Peñarol a entrenar con el equipo de fútbol pero en vista de que no me ofrecían nada me desanimé y no regresé”.

Ya que no fue en campo, lo fue en sala… Está con Peñarol

El sueño de vestir la camiseta del “carbonero” parecía esfumarse. Hasta que vio que, en sala, su pasión más grande, había una oportunidad. También se le abrió una puerta en River Plate así que, además de la rojinegra, se enfundó la blanquiroja pero en campo.

Génesis Carrasco juega la Liga Nacional de Uruguay con el River Plate

“En River me fue bien el año pasado. Anoté varios goles e hice otras asistencias, a pesar de que me afectó una lesión en el tobillo. A veces se me complica jugar sala y campo porque cuando estoy con River tiendo a pisar la pelota y me puede costar un poco los recorridos, saber cuándo debo subir para luego volver porque las distancias son distintas”.

Pero estar en Peñarol significa algo más. Su compatriota, y exseleccion nacional Andreé “Varilla” González, se la enfundó cuatro años, ahora es su turno de vestirla pero en cancha pequeña.

“No era fanática de Peñarol, pero cuando fui teniendo más tiempo en el equipo me involucré más. Los clásicos ante Nacional no me generaban presión pero ahora sí. Esa es una sensación que se te contagia”.

 En 2019, Peñarol jugó la Copa Libertadores de fútbol sala femenina como campeón de Uruguay. Pasaron primera de grupos y cayeron en semifinales ante Independiente de Colombia. Génesis Carrasco le marcó a otro grande, Cerro Porteño.

“Quisiera quedarme en Peñarol por más tiempo, a menos que me llegue una oferta de otro país. También me gustaría que la selección de Venezuela de sala me llamara. Me han contado que la entrenadora, Milagros Infante, ha preguntado por mí”.

Mientras ese llamado a la vinotinto llega, Génesis Carrasco seguirá enfocada en River, Peñarol y el Supermercado Kinko. A lo lejos está su familia a quien no ve desde hace tres años. “Hablo con ellos muy poco porque o no tienen luz o se les va el internet, es muy difícil. Extraño mucho mi barrio y mi gente, por eso siempre trato de estar con la cabeza ocupada. Estoy sola aquí y me pega mucho extrañar”.

La larense es una de las figuras del Peñarol en fútbol sala / Paulo Petkoff

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

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