fbpx
Columnistas

La importancia del deporte en la creación de una marca-país

Deportes Venezuela
/AFP

La influencia positiva de los deportes y los deportistas en la sociedad está más que comprobada, pues es bien sabido que ellos, con sus actuaciones en pro de unos colores, aportan valores intangibles que contribuyen en su enriquecimiento y colaboran en la humanización de las marcas, consiguiendo mayor identificación de sus clientes y seguidores.

Pero eso ya lo sabemos. Ahora, ¿hemos pensado cómo contribuyen los deportes y los atletas en la construcción y difusión de una marca-país?

Rafael Nadal, por ejemplo, es la personalidad “más reconocida y mejor valorada” por los españoles, según un estudio realizado por la agencia Personality Media. Para los españoles, el tenista reúne todo lo bueno que puede tener un ciudadano de ese país y se sienten identificados con su labor. En este ranking resaltan otras figuras del deporte de la mencionada nación como lo son Pau Gasol, Andrés Iniesta e Iker Casillas.

Imagen

En Portugal, un país con una cantidad mucho menor de habitantes, el caso es el mismo: Cristiano Ronaldo. No solo es la personalidad más seguida en redes sociales a nivel mundial, también es la figura portuguesa más reconocida y querida por sus coterráneos. Es un símbolo de su nación.

Ellos son ejemplos de deportistas exitosos en Europa que han alcanzado niveles simbólicos para sus respectivos países. Pero si nos mudamos a Latinoamérica, según un estudio realizado por El Instituto para la Integración de América Latina; hallamos fenómenos similares: seis de cada 10 latinoamericanos consideran que su país es reconocido en el mundo por sus logros deportivos – individuales y colectivos.

El fútbol como principal protagonista en Latinoamerica 

En este estudio, las tres naciones con mayor identificación por logros deportivos resultaron Brasil, Argentina y Uruguay; quienes le dan al fútbol -y a las nueve copas del mundo que suman en conjunto- el mérito de su reconocimiento mundial. Pero países como Colombia, República Dominicana y Chile también le dan al deporte -y a sus figuras- este mérito. 

Los logros deportivos (individuales y colectivos) de un país en un macroevento logran ponerlo en el centro noticioso del momento, y por ende aumenta el interés del planeta en el país en el que se dio esa gesta. 

Cuando hay un logro deportivo, solemos suponer inconscientemente pero de manera inmediata que un porcentaje de esta victoria se debe a la contribución de las políticas deportivas de los estados; lo que genera afinidad con el país y sus deportistas. Un ejemplo de esto es el caso de la participación de Costa Rica en el Mundial de Brasil 2014; en el que el logro alcanzado por su selección puso al país y a su eslogan Pura Vida en el radar de todo el mundo.

Los valores que los deportes aportan a las marcas son motivo por la que cada vez es más común que grandes empresas, de cualquier rubro, busquen a deportistas profesionales o de alto rendimiento como imagen. Esto es la respuesta a la aceptación y empatía que generan en la sociedad; pues toda sociedad espera ser representada por alguien que “trabaja sin descanso y de forma honesta” por alcanzar sus metas. Las sociedades siguen y adoptan a los equipos y figuras que consideran que representan de mejor manera dichos valores, generando una mimetización -de cierto modo- de ellos con la identidad nacional.

Venezuela no es la excepción

Los venezolanos también hemos tenido casos de repercusión de un logro deportivo, pues nombres en tiempos recientes como los de Miguel Cabrera, José Altuve; Juan Arango, Yulimar Rojas, Rubén Limardo, Deyna Castellanos y muchos otros han logrado resaltarnos en el mapamundi. 

En deportes colectivos, la Selección de baloncesto con sus destacadas participaciones en los campeonatos FIBA no sólo ha dado alegrías al país, sino que han hecho que la mirada de los amantes del basket mundial se vuelque sobre Venezuela. 

Varias participaciones internacionales de la Selección de fútbol, La Vinotinto, nos han dado a los venezolanos grandes momentos; el más reciente el del pasado 11 de junio de 2017, cuando Venezuela disputó la final del Mundial FIFA Sub-20 ante Inglaterra. Para aquel entonces, las búsquedas de la palabra Venezuela aumentó 300% en Google y fue tendencia en naciones como Corea del Sur, país anfitrión; Inglaterra, España, Portugal, Colombia, Argentina y Uruguay.

Un caso de película

Tal es la afinidad que una sociedad puede sentir por sus deportistas, que estos pueden alcanzar incluso cotas de popularidad que les permita volcar sus carreras a la política. Hay muchos casos de atletas exitosos que logran convertirse en diputados (Romario en Brasil), embajadores o ministros (Pelé, también en Brasil). Pero, sin duda, el caso del liberiano George Weah es el más notorio, pues al culminar una exitosa carrera internacional y haber sido incluso sostén financiero de las participaciones internacionales de su selección nacional, el futbolista logró convertirse en presidente constitucional de su país, el cual preside hoy en día.

Durante su carrera deportiva, Weah brilló en grandes equipos de Europa en los noventa como Mónaco, Milan, Chelsea, Manchester City y Olympique de Marsella. Fue tan destacado, que en 1995 se convirtió en el primer -y único hasta hoy- africano en ganar el Balón de Oro, además de ser nombrado Mejor Jugador FIFA ese mismo año, amén de múltiples galardones en su continente. 

En el auge de su carrera, Liberia enfrentaba una cruenta guerra civil, lo que hacía cuesta arriba que su selección tuviera las condiciones mínimas para competir; por lo que en varias oportunidades el delantero asumió los costos de viajes y uniformes para asegurar que su combinado nacional participara en las competiciones internacionales e intentara darle alegrías a su golpeado país.

Más allá del deporte

Desde antes de su retiro, Weah comenzó su trabajo filantrópico como embajador de buena voluntad de  Unicef. Tras colgar las botas, se dedicó de lleno a la política y creó un partido con el que, en 2005, tuvo su primera postulación a la presidencia de Liberia, y aunque ganó la primera vuelta, cayó en la segunda. Sus contrincantes utilizaron su falta de preparación en su contra. En 2007, Weah reveló que había terminado la secundaria y tan solo cuatro años más tarde se graduó en Administración de Negocios de la Universidad DeVry, en Estados Unidos. Y continúo su carrera política con mayor cautela. 

En 2014, Weah fue electo senador y, en 2017, con apoyo de más fuerzas políticas, fue candidato en las elecciones presidenciales; resultando electo y convirtiéndose en el candidato más votado en dos vueltas en la historia de Liberia. 

Este histórico caso muestra que la popularidad de un deportista, el compromiso con su país y la identificación que puede tener la sociedad con él y su carrera deportiva, pueden convertirlo en una figura protagónica y muy influyente en la vida y desarrollo de su nación.

Acerca del autor

Francis Cicle

Periodista. Apasionada por el deporte, especialmente por el fútbol. Empecé en medios tradicionales hace más de 10 años. Hoy me especializo en marketing estratégico y periodismo institucional. Productora de eventos deportivos. Oficial de Medios CONMEBOL. Directora de MediaSportsVE.

Agregar comentario

Click aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.