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Cuando un pelotero le reclama al periodista (y tiene razón)

Los periodistas que cubrimos la fuente de beisbol solemos desestimar las quejas de los peloteros sobre las notas que sobre ellos hacemos.
Francisco Rodríguez en 2007 / GettyImages

Los periodistas que cubrimos la fuente de beisbol solemos desestimar las quejas de los peloteros sobre las notas que sobre ellos hacemos. Usualmente nos parecen, fútiles, improcedentes y sin sustento, berrinches derivados de la hipersensibilidad de los beisbolistas para con cualquier comentario que suene a crítica hacia su trabajo. Muchas veces las manejamos como reclamos sin fundamento, originados en chismes de familiares y amigos. Con frecuencia así es. Pero, no siempre.

Si me permiten hablar en la odiosa primera persona del singular (tan presumida y vanidosa) les referiré cierto episodio cuando la protesta de un jugador hacia nuestra labor resultó totalmente legítima.

La lección del Kid

Sucedió en marzo de 2007. Fuimos a cubrir los entrenamientos primaverales de las Grandes Ligas y una de las paradas ineludibles era el Diablo Stadium de Tempe, reducto de los Angelinos de Los Ángeles en pretemporada. Allí debíamos abordar a Francisco Rodríguez, el mejor relevista venezolano del momento y, a la postre, de todos los tiempos. Ingresamos al clubhouse y lo divisamos frente a su casillero. Le solicitamos una entrevista.

-Yo no estoy hablando con la prensa venezolana.

¿Y eso por qué, Francisco?

-Porque ustedes escribieron cosas injustas sobre mí con lo de Magallanes.

Ya sabíamos por dónde iba la cosa. Rodríguez se refería al episodio que lo tuvo a él y a la gerencia de los Navegantes como protagonistas de una diatriba en la postemporada correspondiente al torneo 2006-2007 de la Liga Venezolana de Beisbol Profesional.

En aquel round robin, Magallanes tomó al Kid, de los Tiburones de La Guaira, como su primer refuerzo del draft de sustituciones. Con Rodríguez, los turcos sumaban a su roster un cerrador de Grandes Ligas.

Sorpresivamente, al comenzar el todos contra todos, Magallanes anunció que sustituía a Francisco Rodríguez con el derecho de Pastora de Los Llanos Alex Serrano. Algo grave debía haber ocurrido como para que un equipo de la LVBP prescindiera de su primera escogencia del draft, nada menos que un taponero estrella en la Gran Carpa ¿Se habrá lesionado? ¿Acaso hubo alguna diferencia contractual? La decisión exigía una explicación a la opinión pública.


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La ofreció el exbigleaguer Juan Francisco Castillo en su condición de gerente deportivo de los turcos. “Francisco Rodríguez nos exigió para su familia una cantidad de entradas -detrás del home- en nuestros juegos como home club que no estamos en capacidad de concederle”, declaró Castillo. “Le ofrecimos boletos para otras localidades, pero no aceptó y se fue a Estados Unidos”. Esta declaración fue portada en los medios deportivos.  

Y fue esa la razón del enfado de Rodríguez con nosotros, los periodistas.

“Ustedes publicaron lo que dijeron en Magallanes sin buscar mi versión de los hechos, como debieron haber hecho”, ripostó El Kid. “No podían quedarse nada más con un lado de la historia. Pero fue lo que hicieron. Yo tengo guardado todo lo que publicaron. Que si el Kid dejó el pelero. Yo no dejé ningún pelero. Viajé a Estados Unidos a recibir el Relevista del Año en Grandes Ligas y se lo participé a la gerencia. No me fui por lo de las entradas, pero ustedes dieron por cierto lo que dijo la gerencia. Por eso no les quiero dar entrevistas a los periodistas venezolanos”.

Tenía razón Francisco Rodríguez. Los medios nos limitamos a servir de megáfono a la posición del Magallanes en su discrepancia con el pelotero. No servía la excusa de que intentamos comunicarnos con él, pero no lo logramos. Debimos lograrlo. Teníamos que lograrlo. Eso no fue buen periodismo. Y un tipo inteligente como K-.Rod nos lo hizo ver.

Solo nos quedaba ofrecerle disculpas al jugador. Él las aceptó. Al menos en ese momento. Menos mal, porque es uno de los mejores entrevistados que este redactor se ha encontrado en más de veinte años cubriendo pelota. Luego volvió a enojarse y no quiso volver a hablar, pero nos dio una lección.

La hipersensibilidad de los peloteros

Así como hay reclamos válidos como este, los hay otros totalmente gratuitos. En una ocasión un jugador me dejó con la mano tendida porque escribí en una crónica sobre las interioridades de los criollos en el clubhouse, que le había servido unos huevos benedictinos a un compañero.“Lo que nosotros hacemos aquí no se tienen que saber afuera”, gruñó. Desconocía que servir unos huevos benedictinos fuese un secreto sumarial.

En otra ocasión, otro pelotero se encolerizó porque escribí para una sección de curiosidades del Spring Training, que estaba fumando tabaco en el camerino. Tuvo que contenerse para no asestarme un puñetazo. Luego se calmó.

La jocosidad de Miggy

También hay peloteros los que bromean al respecto. Me pasó una vez con Miguel Cabrera en el Target Field de Minneapolis mientras cubría el Opening Day de los Tigres de Detroit correspondiente a 2013. Entré al clubhouse y lo vi revisando una información que le pasó el coach Rafael Belliard. Me generó curiosidad qué decían aquellos papeles. En cuanto Belliard se alejó me acerqué.

Miguel, vi que estabas hablando con Belliard sobre unos papeles….

-¡Sí, yo te vi, que estabas de metiche, metiéndote en cosas que no te importan!

Quedé demudado. No sabía que decir.

Bueno, Miguel, no era mi intención hacerte molestar.

La respuesta fue una sonora carcajada que involucró a sus vecinos de locker.

-Jajajajaja, ¡creyó que estaba hablando en serio! Lo que pasa es que él no me conoce”. Y luego agregó: “¿Ya te vas a Venezuela? Qué envidia. Yo me quedo aquí, con este frío”.  

Acerca del autor

Carlos Valmore Rodríguez

Periodista deportivo, especializado en la fuente de beisbol. Graduado en la UCAB en 1999. He trabajado en El Nacional, Líder, Meridiano, Unión Radio, IVC, Beisbolplay.

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