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Rubén Limardo sobrevive a una vida a la que no estaba preparado

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Rubén Limardo cambió las medallas por aprobaciones de clientes, de momento. Foto Ernesto BENAVIDES / AFP

Que Rubén Limardo, campeón olímpico y miembro del Salón de la Fama de esgrima, sea repartidor de comida en Polonia no lo avergüenza. Lo dice con orgullo porque, gracias a su pedaleo de la bicicleta mientras lleva un pesado bolso en la espalada, mantiene a su familia.

Tampoco la decisión fue difícil de tomar. Sus patrocinantes, interesados por la efectividad de su sable durante las competencias internacionales, suspendidas por la pandemia, cortaron los depósitos hasta 2021. Como tiene cuentas por pagar, hijos que alimentar y padres que ayudar, trabajar era la única opción.

Aceptó el puesto que estaba disponible en la empresa Uber Eats. Durante “tiempos libres”, Limardo reparte los pedidos que le asignan que viven en Lodz, ciudad del centro de Polonia. Nunca trabajó en algo que no lo obligara a sostener una espada, situación nada cómoda para un deportista de 35 años de edad.

“Esto me ha ayudado mucho. Después de la vida del deportista, hay más. Hay que aprender a trabajar”, confesó Limardo a Triángulo Deportivo. “De momento, este trabajo es la opción que tengo para saldar mis deudas. Quizás en el futuro me irá mejor, pero ahora me sirve de motivación e inspiración para los demás”.


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El orgullo nunca fue un impedimento. Ajustarse a la realidad tampoco, porque la ayudar a su familia era más fuerte. “Me daba miedo trabajar como Uber. No sabía cómo era esto”, señaló Limardo. “Cuando empecé a hacer las primeras entregas, me encantó. Me gusta servir a las personas, atenderlos, que el pedido llegue bien, estrechar manos, conversar, ganarme las estrellas. Es bonito vivir esta experiencia y, aunque ahora estoy pagando deudas, sé que en un futuro podré generar mis recursos para estar más estable”.

El esgrimista quiso dejar claro que su mensaje en las redes sociales no era para “buscar lástima”, como muchos pensaron. “La vida no es fácil. Durante muchos momentos se obliga a salir a la guerra, como me toca en la actualidad. Quiero que todos me vean como un venezolano guerrero, como muchos otros que están en dificultades.

“La situación desde hace un año es muy difícil. Aquí en Polonia las medicinas, pagos por el apartamento son muy costosos. Mantener a más de 10 personas es complicado, por lo que era necesario tomar esta decisión”, afirmó Limardo.

Rubén Limardo: “La política te atrasa”

Para presentarse, Rubén Limardo usa esgrimista, campeón olímpico, bolivarense y deportista. Nunca aparece diputado, en ningún momento. Por más que lo ignore, entiende que es “algo que está en mi historial”, sin embargo, deja claro que ese registro es parte del pasado, muy lejos de su presente.

“Nunca ejercí ese cargo, ni siquiera me juramentaron”, aseveró Limardo sobre su vínculo con la política venezolana. “No era lo mío. Me dediqué al deporte, donde me ha ido mejor. La política quita tiempo, te atrasa y, como a mí me gustan las medallas, ligado a eso no lo iba a conseguir”.

Su carrera política, en la que insiste que nunca inició oficialmente, es cosa del pasado. Más nunca quiere saber nada de ese estilo de vida, porque es el deporte lo único que le interesa practicar durante su carrera como atleta activo.

“Nunca lo ejercí. No sé cómo se trabaja y desconozco todo sobre eso”, continuó Limardo. “Lo que sé de la política es que me atrasó. Bajé los resultados muchísimo hasta que solté eso. Por eso me dediqué a lo que me gusta de verdad”.

Recursos con el sudor de su frente

Todo tipo de apoyo, sea de ministerios o de los patrocinantes, Rubén Limardo ve cómo disminuyen a ritmo acelerado. No se supone que un campeón olímpico, atleta élite y representante de una federación en los próximos Juegos Olímpicos esté pedaleando para llevar comida a un desconocido.

“Los recursos que recibo son para pagar deudas. A veces cuando envían el dinero no es el monto correcto y solo alcanza para saldar algunas cosas”, dijo el deportista. “Lo que depositan ha bajado muchísimo. Para comprar zapatos o enviar algo a la familia, es necesario buscarlo por otros medios”.

Rubén Limardo trabaja como repartidor de comida en Polonia para mantener a su familia / Foto @rubenoski
Rubén Limardo trabaja como repartidor de comida en Polonia para mantener a su familia / Foto @rubenoski

Junto a Limardo, hay otros deportistas que viven una situación similar. Trabajan como él fuera del deporte, aunque no se sienten cómodos informándolo. Por eso, sintió la responsabilidad de unírseles, para entiendan que ningún trabajo es motivo de vergüenza.

“Soy atleta activo. Quiero buscar una medalla para Venezuela en Tokio, por lo que sigo entrenando, pero también trabajo para mantener a mi familia. Por eso me vi en la obligación de salir a trabajar, pero sin descuidar mi objetivo de seguir sumando trofeos para mi país”, cerró.

Acerca del autor

César Sequera

Comunicador Social venezolano, egresado de las Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR) en 2013, enfocado en la fuente deportiva. He cubierto las últimas seis temporadas de la LVBP. Atento a las estadísticas, encariñado con el juego y creyente que todo protagonista tiene una historia por contar.

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