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Columnistas

Carreras de la gloria a la ruina

Carreras deportistas
/ AFP

La semana anterior, hablamos de algunos atletas que han multiplicado su fortuna al concluir sus carreras deportivas con grandes inversiones, hobbies productivos y manteniendo sus marcas personales atractivas para contratos de patrocinio, pero hoy les contaré de algunos casos que están en el otro extremo. 

Hay deportistas que lograron carreras espectaculares, que sobresalieron y que por su destacada actuación han logrado ganar fortunas, pero las malas decisiones financieras, las adicciones y algunos otros tropiezos los han llevado en algún momento a la quiebra. Lo positivo de algunas de estas historias es que no todas tienen finales trágicos, sino que, por el contrario, varias han encontrado soluciones que han llevado a sus protagonistas nuevamente a flote luego de darse cuenta de sus errores.

El primer caso que tocaremos será el del reconocido ciclista Lance Armstrong: superó un cáncer testicular en 1996 y luego ganó siete veces consecutivas el Tour de Francia entre 1999 y 2011. Pero posteriormente fue condenado por la Agencia Antidopaje de Estados Unidos por “dopaje sistemático”, lo que desató una serie de eventos desafortunados que fueron llevándolo a la bancarrota económica y moral. 

Lance y su mancha moral

Tras esta sentencia, la Unión Internacional de Ciclismo lo sancionó de por vida para la práctica del deporte profesional, y le retiró todos los títulos que había conseguido. Además, sus patrocinantes rompieron su relación con él, al haber violado cláusulas de sus contratos. 

La moralidad de Armstrong se vio fuertemente afectada, tanto o más que sus cuentas bancarias. El propio Lance confesó su culpa a Oprah Winfred y afirmó que uno de los golpes más duros que recibió fue el de la fundación que él mismo creó en 1996 -cuando le diagnosticaron cáncer de testículos- y que llevó por un tiempo su nombre, cuando prefirió marcar distancia con el ex ciclista. Después de la ruptura del contrato de la fundación con Nike, su vicepresidenta declaró que “nadie, por muy noble que sea la causa que persigue Livestrong, quiere tener que ver con uno de los mayores escándalos de la historia del deporte”.

Todo esto le trajo a Armstrong, además de la mancha a su imagen y el fin de su carrera, múltiples demandas, multas, indemnizaciones y otra serie de deudas que lo pusieron contra las cuerdas. El admitir su arrepentimiento en múltiples ocasiones por lo hecho no le hizo evitar todas estas consecuencias, pero el pensar en algún momento en su futuro le evitó una tragedia mayor. 

Increíblemente, una buena decisión financiera tomada en 2009 lo salvó en el momento más difícil: invirtió 100 mil dólares en un fondo de capital de riesgo de la naciente empresa Uber Technologies. Sobre esto, Lance confesó que “solo confié en un gestor de la bolsa”. Hoy, esa oportuna inversión lo salvó de la quiebra y le ha producido una buena cantidad de dinero, que ha evitado un final aún peor a la historia de uno de los ciclistas más famosos del deporte.

El Gusano rebelde

El siguiente caso también es llamativo: hablaremos de Dennis Rodman, quien además de ser una estrella de la NBA siempre mantuvo la atención de los medios no solo por sus dotes defensivos, sino también por sus grandes excesos, sus huidas fiesteras y sus llamativos looks.

El ala-pivot, recordado en los Detroit Pistons y la época dorada de los Chicago Bulls, siempre protagonizaba las portadas de los diarios por sus constantes fiestas desproporcionadas, sus relaciones amorosas con figuras del espectáculo como Madonna y Carmen Electra, sus adicciones al alcohol, sus viajes y otros excesos. Lo que hizo que, al declararse en bancarrota, todos pensáramos que era la consecuencia lógica de su comportamiento alejado de la esperada para un deportista de élite. 

Pero la realidad es que sus excesos no son los únicos responsables de su debacle económica: el ex compañero de Jordan confió su dinero a una “asesora financiera” que le recomendaron, pues según un allegado que los presentó, Peggy Ann Fulfor era la persona indicada para manejar sus finanzas. Rodman confió tanto en esta mujer que le dio el control absoluto de sus cuentas bancarías, de su casa, y hasta solía mencionarla en sus discursos de campeonato. En 2001, cuando ingresó al Salón de la Fama de la NBA, la incluyó en sus agradecimientos. 

Rodman, al tiempo, comenzó a tener incumplimiento de pagos, reclamos y hasta cortes de luz en su casa. En algún momento lo vimos hasta en situaciones no muy lejos de la ruina absoluta. 

Sin un final

Pero en 2018, tras dos años de investigación, Peggy, también conocida como “la viuda negra”, fue declarada culpable de fraude, pues se descubrió que manejaba más de 20 empresas a nombre de la estrella de la NBA y casi un centenar de cuentas bancarias. 

Además de tener que cumplir 10 años de cárcel, la asesora de Rodman debe pagar 5.7 millones de dólares de indemnización a él y a sus demás víctimas. Y a pesar de que aún el basquetbolista aun no recibe todo este dinero, se afirma que su extraña relación con el líder de Corea del Norte, King Jong-un, le permite de alguna forma reverdecer su exótico estilo de vida. 

La caída de The Answer

El tercer caso también proviene de la NBA: el escolta de los Philadelphia 76ers, Allen Iverson, quien ganó alrededor de 140 millones de dólares a lo largo de su carrera. 

El talentoso escolta tuvo, junto a su familia, una vida de lujos y excesos que ni todos los millones que ganó bastaron para evitar que se declarara en bancarrota ¡en dos oportunidades! y se viera envuelto en una serie de eventos que perjudicaron gravemente su economía: en 2011 perdió su casa por no pagar la hipoteca de 1.7 millones de dólares a Wells Fargo. En 2013, vendió su mansión valorada en 10 millones en menos de la mitad para poder pagar algunas deudas, y también tuvo que enfrentar cargos por evasión de impuestos. 

En 2018 se divorció de su esposa, quien lo acompañaba desde que tenía 16 años y es la madre de sus cinco hijos, y tras un costoso trámite de ruptura, increíblemente volvieron a vivir juntos tan solo un mes después de haber firmado la separación. Además, también protagonizó escándalos por su comportamiento y alguna vez fue detenido por posesión de armas y drogas. 

Iverson, tras su retiro, se interesó en la música, y tras el nombre de Jewelz, intentó lanzar un álbum, pero sus letras con alto contenido homofóbico lo impidieron en ese momento, aunque en la actualidad continúa trabajando en este proyecto, y ya percibe algunos dividendos. 

Hoy el conocido The Answer tiene una vida más tranquila, muy alejado de los excesos que le causaron estos tropiezos. En la actualidad, se dedica a dar charlas motivacionales, participa en eventos deportivos, organiza campamentos de baloncesto en Estados Unidos, participa en la Fundación Choose Life y tiene un contrato con Reebok. 

Mala suerte, Bobo

Vamos del baloncesto al fútbol europeo, porque nuestra próxima historia es la de Christian Vieri, quien en su carrera logró acumular más de 300 partidos en grandes equipos y marcó 239 goles. Fue un as en la cancha, pero sus adicciones lo han hecho pasar muy malos ratos después de colgar sus botas. 

El italiano, figura en equipos como el Atlético de Madrid e Inter de Milán, además de la selección azurri, se declaró en bancarrota en 2014. ¿Por qué? Pues además de no tomar las mejores decisiones financieras, en 2009, tras su retiro, se dedicó a jugar póker de forma profesional, lo que no le resultó tan bien. Allí desapareció parte de su fortuna. 

Otra parte de su dinero lo invirtió en la empresa BFC, en la que era socio de su madre. Años más tarde, esta empresa cayó en bancarrota y Vieri declaró que había perdido casi seis veces su inversión. Allí remató la debacle.

Vieri hoy vive en Miami, es comentarista de Bein Sports, organiza torneos de voleibol de playa -deporte que suele practicar muy bien- pero su más grande afición es la música: es DJ y tiene un grupo llamado Bobo, en honor a su apodo de jugador, y junto a sus compañeros Nicola Ventola y Daniel Adani, lanzaron en el pasado mes de julio su última canción, “Una vita de bomber”. 

Gazza cerca del abismo

El último caso de hoy también fue futbolista: el inglés Paul Gascoigne, quien siempre vivió su carrera rodeado de excesos, lo que lo hacía parecer destinado a un futuro aciago.

El centrocampista, figura del Tottenham a principios de los 90, fue una estrella deslumbrante de la Premier League y su selección, pero no logró explotar todo su potencial. Su condición física no era la adecuada para un jugador de sus características y los escándalos por su adicción al alcohol y su carácter irascible siempre le hacían sombra. En 2004 colgó las botas definitivamente tras un breve paso por el fútbol chino y una pasantía como jugador-entrenador del Boston United, de la quinta división inglesa.

Tras su retiro, sus adicciones -sobre todo alcoholismo- empeoraron y comenzó a ser público que asistía a tratamientos con especialistas y rehabilitaciones, pero su problema, lejos de mejorar, se hacía más fuerte. En 2010 protagonizó una comentada pelea con Liam Gallagher, de la banda Oasis, en un club nocturno. 

Ese mismo año fue detenido por conducir borracho y enviado a rehabilitación, pero sus años más oscuros comenzaron en 2014 cuando fue desalojado de su casa tras desplomarse con una botella de vodka en la mano. Cuando hace referencia a esto, el propio Paul recuerda que le dijeron que murió dos veces en la ambulancia que lo llevó al hospital por los altísimos niveles de intoxicación que alcanzó.

Se recuperó

En 2016, el popular diario sensacionalista The Sun publicó unas fotos de Gascoigne que dieron la vuelta al mundo: en bata, extremadamente delgado, con un cigarrillo en su boca, aparentando muchos más años gracias a su declive físico. El aspecto del ex centrocampista de la selección inglesa preocupó al mundo del fútbol, muchos se negaron a creer que era él.

Para superar su crítico problema de alcoholismo, tuvo que ir más allá de invertir tiempo y dinero en rehabilitaciones y tratamientos comunes. Gascoigne fue sometido en 2018 a una operación en la que además de cortar parte de su estómago, le introdujeron granulas medicinales que causan efecto de malestar si ingiere alcohol. El inglés ha declarado que hoy solo puede beber una cerveza o una copa de vino, y que ya puede controlar el impulso que lo llevó casi a la muerte. 

Todos presentan coincidencias

Cada caso es diferente, no los podemos agrupar en un solo renglón. Cada uno tomó distintas decisiones que los condujeron a la (casi) ruina. Armstrong perdió todo lo que cosechó bajo el engaño. Rodman confió en quien no debía y vivió al límite de los excesos. Iverson no tomó las mejores decisiones y vio su estrella apagarse. A Vieri más bien le faltó tino y lo acompañó algo de mala suerte. Y Gascoigne perdió casi todo por un vicio incontrolable: el alcohol. 

Lo que sí tienen en común estos casos, aparte de tratarse de súper estrellas del deporte que dilapidaron fortunas, es que los errores en sus trayectorias si bien hicieron mella en sus vidas, no han sido sentencias definitivas. Sirven de ejemplo para la siguiente conclusión: aunque parezca que es muy tarde algunas veces, siempre hay tiempo de enmendar el error y retomar el buen camino. O al menos, para tratar de no perderlo todo.

Acerca del autor

Francis Cicle

Periodista. Apasionada por el deporte, especialmente por el fútbol. Empecé en medios tradicionales hace más de 10 años. Hoy me especializo en marketing estratégico y periodismo institucional. Productora de eventos deportivos. Oficial de Medios CONMEBOL. Directora de MediaSportsVE.

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