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Fútbol

Y llegó Chile: el visitante incómodo

Chile llegó el domingo por la noche a Caracas con una certeza: sabe que el peso del pasado le obliga a sacar los tres puntos de Venezuela.
La Vinotinto buscará cambiar el rumbo / Getty

El trabajo de reparación de la maltrecha nave espacial que lleva a la Vinotinto a Qatar 2022, vive horas de terror. La visita era conocida desde hacía meses, pero cada vez que se anuncia, las alarmas brincan. Reapareció el octavo pasajero. Un alíen rojo y mal encarado. Y la historia contra él, no les favorece.

Chile llegó el domingo por la noche a Caracas, y se instaló en el hotel Eurobuilding con una certeza: sabe que el peso del pasado le acompaña en la empresa de sacar los tres puntos de Venezuela.

Desde que la eliminatoria suramericana se juega en el formato de todos contra todos, el cuadro austral jamás perdió en suelo venezolano. De hecho, tiene cuatro victorias consecutivas, todas dolorosas, y cuyos costos aún son recordados.

Empate agónico

Corría el año de 1996. Premundial en ruta a Francia 98. Día 2 de junio. Venezuela no tenía las exigencias competitivas de ahora, pero con una selección valiente y varios elementos talentosos (Rafael Dudamel, Stalin Rivas, Giovanni Savarese o Diony Guerra), recibía en el viejo estadio La Carolina de Barinas, a una de las mejores versiones en la historia de la selección chilena.

José Luis Sierra, Javier Magraz e Iván Zamorano encabezaban aquella expedición que sufrió lo indecible, para sacar apenas un punto de suelo barinés. El marcador lo abrió “El Loco” Diony sobre los primeros 15 minutos del partido, pero Magraz, después de un absurdo descuento de 7 minutos de parte del árbitro principal, igualó las acciones con un cabezazo en el minuto 94. Primer zarpazo del visitante incómodo.

Golpe chileno

Premundial en ruta a Corea Japón 2002. Día 25 de junio del año 2000. La cara había escaldó unos peldaños para La Vinotinto, que comenzaba a mostrar una actitud diferente, ahora de la mano de José Omar Pastoriza. El argentino, encargado de comenzar una especie de revolución en Venezuela, fue colocando algunos jugadores jóvenes para refrescar a una selección que, para él, debía ir mejorando con el paso del premundial.

Y nuevamente, llegaba Chile. Los australes estaban en medio de la renovación que implicaba ver que sus mejores estrellas comenzaban a apagarse, que Marcelo Salas ya no estaba con la selección, que Iván Zamorano quemaba sus últimos cartuchos vestido de rojo. 


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Pero aún así, se las ingeniaron para ganar en San Cristobal por 2-0, a pesar de haber sido dominados por una Vinotinto de punta roma, sin capacidad de vulnerar su arco, con goles del propio Zamorano (89’) y de Héctor Tapia (70’). 

Luego llegaron cuatro derrotas más para “El Pato”, que fue cesanteado como DT de Venezuela, para abrirle paso a Richard Páez. El resto es historia conocida. 

Daga al corazón

Otra vez en San Cristóbal. Esta vez fue el 1 de junio de 2004. En la ruta a Alemania 2006. Parecía que esta era la ocasión. Dice el viejo refrán, mejor la pintan calva. Chile venía de ser el último del premundial pasado, y no había comenzado bien el camino al Mundial de Alemania. Venezuela, en cambio, de la mano de Richard Paez, venía de ganar tres partidos seguidos, dos de visita (Colombia y Uruguay), y con 9 puntos estaba en plena pelea por merodear la zona de clasificación mundialista.

Pero, otra vez, el visitante incómodo hizo de las suyas. En un partido de muchísimo desgaste físico y oficio, pasado por agua, con un torrencial aguacero que hizo que en lugar de césped la cancha de Pueblo Nuevo se convirtiera en un lodazal (que atentaba contra el estilo de juego de Páez), los australes lo volvieron a hacer. Mauricio Pinilla, se encontró con un balón rebotado de un compañero en el borde del área grande de Venezuela, y a los 78’, silenció a toda Venezuela.

Ese 1-0 en contra, le terminó pesando a la Vinotinto, que se quedó, cómo no, a tres puntos de igualar el 5to lugar, que daba acceso al repechaje mundialista, que terminó ocupando la Uruguay que recién tomaba Oscar Washington Tabarez.

Aires renovados

Chile comenzaba a completar su larga reestructuración, y comenzaron a aparecer nombres que aún hoy resuenan en el concierto internacional. Además, de la mano de Marcelo Bielsa, el equipo transitaba con buen juego el camino a Sudáfrica 2010. Venezuela competía, pero tuvo algún sobresalto que llevó a un cambio de técnico, reemplazando a Richard Páez por César Farías.

El inicio de Farías no fue nada auspicioso. Comenzó empatando con Uruguay de visita, pero luego tenía que recibir a esa Chile en Puerto La Cruz. El 19 de junio de 2008. En un partido desquiciado, que tuvo un segundo tiempo con cinco goles, la Vinotinto abrió la cuenta por intermedio de Giancarlo Maldonado, pero ripostó Chile con dos dianas una de Humberto Suazo de penalti y otra de Gonzalo Jara.

Cuando parecía que el partido terminaba así, Juan Arango empató las acciones aprovechando un error de la zaga chilena, pero Suazo tuvo la última palabra, y con el milímetro que le dejó la marca venezolana puso el 3-2 definitivo a los 89. Fue la primera de cuatro derrotas seguidas del ciclo Farías, antes de revivir, precisamente en Puerto La Cruz, ante Ecuador. 

Venezuela al final volvió a quedar cerca de la repesca, lamentando nuevamente los puntos perdidos en casa con Chile.

Imperial

Si hay un jugador de la generación dorada de Chile que es diferente, es Arturo Vidal. Llegó a Puerto La Cruz el 9 de junio de 2012, para el partido ante Venezuela por las eliminatorias suramericanas, a mostrar la superioridad que sabía le caracterizaba, y con aires de revancha. 

Era para Chile el primer encontronazo con Venezuela, desde aquella noche de San Juan, en la Copa América 2011, donde la Vinotinto eliminó a los australes del torneo continental. Vidal y todo su equipo, llegaban a tomar desquite.

Esa noche en Puerto La Cruz, Vidal jugó de libero, de volante tapón y de diez. Un despliegue físico tremendo, para desbaratar a una Vinotinto que llegaba crecida tras empatar sobre la hora en Montevideo con Uruguay. Pero un pase de Vidal a Matías Fernández provocó el 1-0 a los 40 del segundo tiempo, y remató la faena Charles Aranguiz, ya en el descuento. 

Otra daga sobre el final del partido. Otra vez Chile se la hacía a Venezuela en casa. La Vinotinto quedó sexta al final de la eliminatoria, a cinco puntos del quinto puesto, lamentando, otra vez, no haber cumplido con su tarea ante los australes, clasificados cómodamente a Brasil 2014.

El reino de los regalos

La última noche de Chile en eliminatorias suramericanas en Venezuela, trajo consigo un sacudón. El ciclo de Noel Sanvicente había comenzado cargado de turbulencias y polémicas, y solo había podido lograr un empate en las cinco primeras fechas del clasificatorio a Rusia 2018.

Era el 29 de marzo de 2016. Chile llegó a Barinas sin algunas de sus figuras, con Juan Antonio Pizzi discutido como DT austral, pero aún así, terminaron avasallando a una Vinotinto hundida en sus errores, en pases a los pies del rival, despejes mal ejecutados. Toda una cadena de despropósitos, característicos del ciclo de Sanvicente.

Rómulo Otero había abierto el marcador con un soberbio gol de tiro libre a los 9 minutos del duelo, pero después dos tantos de Mauricio Pinilla y dos más de Arturo Vidal, sentenciaron el partido y el ciclo de Chita en la Vinotinto. El visitante incómodo lo volvía a hacer. 

Ahora, en 2020, sin goles a favor ni puntos en los tres primeros partidos del premundial para Qatar 2022, y con pocas sesiones de trabajo, a José Peseiro y a su versión de la Vinotinto les toca expulsar al visitante incómodo, al alíen colorado que ha matado las esperanzas venezolanas en las eliminatorias pasadas. ¿Podrán con semejante empresa?

Acerca del autor

Pablo García Escorihuela

Periodista deportivo venezolano (UCV) con 15 años de experiencia cubriendo distintas disciplinas deportivas para medios escritos (impresos y web) y radio (comentarista). Soy especialista en fútbol, con gusto por el béisbol, el baloncesto y el fútbol americano; trabajé en Líder, Meridiano, El Nacional, AM y FM Center; vivo desde hace tres años y medio en Estados Unidos, desde donde aporto mi visión del deporte.

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