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Columnistas

Aplaudo junto a Tomás Aguilera

Tomás Aguilera
/ llanerosdeguaricobbc

La Superliga de baloncesto está mostrando el deporte como nunca antes en nuestro país. Me refiero a la plataforma de comunicaciones, se hace atractivo que puedas abrir las redes sociales; que es nuestra forma de consumir información y conseguir material al respecto.

Bloqueos, jugadas ofensivas, cierres apoteósicos, videos curiosos; este trabajo fuera de cancha, sobre lo que se hace dentro de la cancha es de notar y es vital si quieres conseguir la mejor interacción y seguimiento posible.

Si hay algo que además me gustaría notar es sobre el trabajo histórico, nuestro baloncesto ha sido grande; recientemente hemos vivido episodios llenos de historia en los que vale la pena hablar y recordar. Desde hace 100 años nos debemos un documental sobre el baloncesto que se hace dentro del país, con lo malo, con lo bueno, con lo glorioso, con todo.

Hace poco hablaba con el segundo jugador más longevo de la SuperLiga, un tipo que logró montar un gimnasio para atletas de alto rendimiento, y que veía con desespero como no se asomaba por algún lado la disciplina que le permitió, como según él cuenta, tener una vida, una familia, un lugar. Dice que trabajó arduamente para ganar cada centímetro que este juego le ha permitido tomar. Tiene 43 años y cuando vió que una burbuja se armaba en Margarita, estiró las piernas y dijo, bueno, vamos que aún queda.

Tomás Aguilera, todo un ejemplo

Aplaudo junto a Tomás Aguilera el levantamiento de esta plataforma, llamada mundialmente “burbuja”, para hacerle frente a uno de los peores momentos de la historia moderna, y para desarrollar la liga profesional deportiva que en este caso es el baloncesto y más reconfortante aún saber que hay juego; que solo se corrige haciendo porque así es que se equivocan o nos equivocamos, que no se equivoca sólo el que no hace.

Aguilera, enfático, alero, que desde el 91-92 se enamoró de esta disciplina allá en el barrio Chuparín de Puerto La Cruz cuando era un chamito, no piensa colgar los botines, si el cuerpo le da desea seguir en una cancha. Aplaude que haya liga, piensa de inmediato en el prójimo, como citando a la biblia, deja entrever su amor por la selección nacional, camiseta que alguna vez vistió, se preocupaba porque de no haber liga, me dice al otro lado del hilo telefónico. “Que sería de nuestro equipo nacional, ellos tienen compromisos inmediatos”. 

Tomé este ejemplo de Tomás en medio de jugadores que para muchos son desconocidos, jugadores que tal vez están fuera de forma, jugadores con poca trayectoria, pero que hoy tienen un espacio donde jugar, donde mostrarse.

Aplaudo junto a Tomás, esto que hasta ahora ha sido la burbuja de la Asunción ese espacio que sirvió para poder ver el talento venezolano, de un deporte que no escapó a la crisis social de un país; pero que desde Oswaldo Narváez hacia abajo, junto con la mirada del seleccionador nacional Fernando Duró, dan cabida a la esperanza

Acerca del autor

Miguel Bastidas

Todavía estoy por descubrir quien soy. Si escribo tendré más propiedad. Si no escribo, perderé mi identidad. Ojalá Cortázar se vea con su Maga y yo me vea con el infinito tamaño de tus ojos. Creo que sigo en Argentina. Bailo salsa erótica. Juégate el 55...Chance!.
- Eres venezolano?
- Todo el tiempo
Sali de una universidad como Periodista. Soy imperfecto, ejerciendo la profesión perfecta, en un mundo imperfecto.

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