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Fútbol

Brenzy Peña y la historia de la primera legionaria

Brenzy Peña fue la primera legionaria venezolana / Brenzy Peña

En 2018 Venezuela fue el segundo país en realizar mayor cantidad de transferencias de jugadoras de fútbol al mundo. Un total de 67 criollas firmaron con equipos extranjeros colocándolas por encima de Brasil, Australia y Gran Bretaña. En la cima estuvo Estados Unidos con 144, precisamente allí, en Texas, sonrió al ver ese dato la merideña Brenzy Peña.

Su nombre no es tan pronunciado, no lo es ahora, tampoco lo fue en su justa medida hace más de una década. Eran los tiempos pre redes sociales, lo que hacía un venezolano fuera no era “viral” con rapidez. Pero lo logrado por la pequeña delantera tendrá una significación histórica y más cuando cada vez más jugadoras de fútbol van al exterior.

Brenzy Peña tiene 35 años y hace 13 se convirtió en la primera jugadora venezolana en firmar por un equipo extranjero. Lo hizo con el Barakaldo de la Segunda División española, en esos años en los que la jugadora venezolana no era valorada fuera, quizás tampoco dentro, tomando en cuenta que no había llegado el boom Vinotinto.

Después de una larga carrera de viajes por varias ligas, Brenzy se asentó en Houston. Estudió programación de entrenamientos para deportistas, sistemas comunicaciones y ejercicios correctivos en Graceland University; además sacó una maestría en liderazgo en Texas, su nuevo hogar.

“He visto los mundiales femeninos y se me ha puesto la piel de gallina. Tengo nueve años que no voy a Venezuela pero se nota muchísimo lo que ha crecido el fútbol femenino, eso me alegra. Aunque por otro lado me da tristeza porque a lo mejor nadie sabe quién soy. Es bueno que se hable de Deyna pero poco se hace de Yolimar Rojas, Milena Gimón, las hermanas Peña”.

Y es que Brenzy Peña abrió las puertas del mundo para las jugadoras venezolanas. Tres años después la Vinotinto clasificaría a su primer Mundial femenino, el sub-17 de Trinidad y Tobago. Pero ya hace unos años atrás una merideña iba tocando puertas en ligas extranjeras.


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“Estoy muy alegre con lo que fue mi carrera porque siento que dejé algo aunque muchos no lo sepan. Es una sensación de felicidad saber que yo lo comencé, lo hice, abrí las puertas para el reconocimiento del fútbol femenino en mí país”.

De la gimnasia al fútbol

Brenzy tiene un par, su hermana gemela Brenlly. Ambas comenzaron desde muy chiquitas a practicar gimnasia artística, una disciplina que las formó para el futuro. Fue en Mérida, la tierra que las vio nacer y de la que conserva casi intacto el acento gocho a pesar de tener nueve años que no pisa el suelo que recorrió detrás de un balón.

“Junto a mi hermana practiqué gimnasia más de 10 años, pero siempre íbamos al fútbol a ver entrenar a mi papá y mis tíos. Precisamente mi padre nos sugirió que probáramos y nos gustó. Comenzamos en 2003 con Estudiantes de Mérida y a los seis meses nos llevaron a los Juegos Nacionales en los que perdimos la final con Distrito Capital en penales”.

Brenzy era delantera y su hermana Brenlly portera. Esa actuación en los Juegos Nacionales les valió un llamado a entrenar con la selección cuando aún no completaban el año jugando fútbol a tiempo completo.

“Fueron tiempos complicados en el sentido de que el fútbol femenino todavía no era tan bien visto. Pasamos por situaciones como que nos decían que el fútbol era para hombres, que dar patadas no me llevaría a ningún lado. Pudo haber algo de discriminación pero estaba concentrada y mi familia también”.

Tanto Brenzy Peña como Brenlly siguieron enfocadas en el objetivo, lograr abrirse paso. La delantera hacía goles y la portera los detenía, así recibió el premio como “Mejor Arquera” en los Juegos Nacionales de Cojedes.

El paso por la UCAB Spirits y el salto de calidad

A finales de la década pasada, decir UCAB Spirit era sinónimo de jerarquía. El equipo universitario trató de concentrar a las mejores jugadoras de fútbol de Venezuela. Llegar allí era sinónimo de clase, significaba jugar con las mayores comodidades que cualquiera podía aspirar, al menos dentro del país.

“Mi paso por la UCAB Spirit fue genial, me sentí muy profesional. Rolando Bello me hizo firmar un contrato con muchas cláusulas y lo legalizamos y todo ante la FVF. Yo fui la primera jugadora en Venezuela en firmar un contrato como jugadora profesional. Recuerdo que fue por tres millones de bolívares”, contó entre risas.

En el elenco capitalino sintió desarrollarse. Tuvo que mudarse sola a Caracas debido a que su hermana no quiso aceptar la oferta de la UCAB. También se encontró con la jugadora a la cual admiraba, ahora serían compañeras en el campo.

“Milena Gimón era la capitana. Para mí ella era como Martha así que jugar a su lado fue grandioso. Allí me fue espectacular porque marcaba de uno a tres goles por partido. Fue un momento clave en mi carrera ya que gracias a esas actuaciones fui la jugadora del año para la FVF en 2005. Esa fue una de las razones por la que me vieron y me fui a España”.

Hola, soy Brenzy Peña y vengo de Venezuela

En 2007, Breny Peña hizo maletas por segunda vez, pero ahora no rodaría ocho horas en bus hasta Caracas. Tomó un avión que la llevó hasta Bilbao, allí la estaba esperando el Barakaldo, equipo de Segunda División, al que llegó como la primera venezolana en ir al exterior.

“Sentí muchos nervios y miedos. No sabía cómo me iban a recibir, pero notaba que me miraban a ver cómo jugaba, cómo me movía. Me conseguí con un juego muy diferente así que sentí que el tiempo no fue suficiente para poder adaptarme. Me faltó aprender más”.

Las cuentas no dieron. La memoria de la jugadora no es tan buena como para recordar la cantidad de goles que hizo en ese año. Luego de unos segundos de pensarlo llega a redondear, si acaso, ocho goles; una cifra que no convenció a los directivos del equipo.

Pero el paso estaba dando. Tuvo que regresar a Venezuela luego de finalizar su estadía en Bilbao pero ya el camino estaba andando. UCAB Spirit le guardó el uniforme para cuando quisiera volvérselo a colocar.

“Regreso a Venezuela y me contacta un entrenador de México, aun así me mantuve en la UCAB. El problema es que la liga estaba muy parada en ese momento así que decido irme a las Dragonas de Oriente. Allí me fue buenísimo porque hice como 18 goles en año y medio”, recordó.

Su estadía en Ciudad de México coincidió con una gira de la selección nacional allí mismo. Kenneth Zseremeta aprovechó para llamarla e invitarla a ser parte del grupo. Ese episodio fue uno de los más amargos en su carrera.

“En 2009 la selección se estaba preparando para ir a un Sudamericano y se concentró en México. Terminando con partido ante las aztecas me lesiono la rodilla, tanto el entrenador como la FVF me dejaron botada. No me ayudaron ni me tendieron la mano, fue una situación muy mala”.

Brenzy con los colores azules de Dragonas de Oriente, en México / Dragonas

La merideña asegura que tuvo que costear los gastos de la lesión, un estiramiento de los ligamentos de la rodilla. “No se rompieron pero fue un momento muy duro porque no ganaba mucho dinero. Fui a los medios de comunicación mexicano a expresar mi incomodidad”.

Cuando le marcó goles a sus ex, no los celebró

Estando en México, ya recuperada de la lesión, un equipo de Florida la contactó. El Orlando se estaba preparando para el torneo Feria de Las Flores en Colombia y requerían de una delantera. Brenzy Peña estaba disponible y aceptó ir.

Uno de los encuentros de las estadounidenses fue precisamente contra la selección de Venezuela. “Yo conocía ese torneo porque lo había jugado con el UCAB Spirit. Nos tocó jugar ante la Vinotinto y les hice un gol. Como jugadora profesional que soy no celebré. Ese juego lo ganó la selección con un tanto en los últimos minutos”.

Nuevamente España la llamó, ya como jugadora más madura. El Pauldarrak FC, de Segunda División, confió en la pólvora que Brenzy tenía en sus botines. Pero la experiencia sería muy diferente a la vivida en Bilbao.

“Ahí me fue muy bien, marqué 23 goles en la temporada y terminé como goleadora. Ya sabía lo que era el fútbol español y sentí que fue como un desquite después de esa primera campaña mala. Les enseñé quién era yo. Incluso le marqué un hat trick al Barakaldo. Por supuesto, no lo celebré tampoco”.

Regresó a Venezuela para jugar con Caracas la Copa Libertadores del 2010 en Santos. Junto a las venezolanas estuvieron el Santos y Deportivo Quito, quienes pasaron de ronda, además de River Plate y el colombiano Formas Íntimas. Solo sumaron tres puntos en la goleada ante River 4-1 con triplete de “Miku” Ascanio y un penal de Oriana Altuve.

El futuro la esperó en Estados Unidos

Brenzy Peña se marchó a Estados Unidos antes de la ola migratoria. Su hermana Brenlly hizo lo propio a Argentina, mientras que sus padres se mantuvieron en Venezuela, aunque pasan gran parte del año viajando, visitando a sus hijos en diferentes países.

“Me casé con un merideño, se llama Herles Pernía. No juega fútbol aunque sí lo ve muchísimo. De hecho, ahorita me está esperando para ver el Atlético-Real Madrid. Estoy trabajando en una escuela como profesora de idiomas, me mantengo entrenando con un gimnasio que tengo en casa y de vez en cuando juego caimaneras; aunque este año no he podido por la pandemia”.

Se retiró en 2014 mientras jugaba en el fútbol de Estados Unidos / Brenzy Peña

Los hijos aún no han llegado, pero cuando lo hagan y sean grandes tendrá historias que contarles. “Veo que Venezuela es el segundo país exportador de jugadoras de fútbol y me da mucha alegría porque conmigo comenzó todo. Siento que dejé algo en un momento en el que uno jugaba, no por plata, sino que una le bastaba con que le dieran un boleto de avión, casa y comida. No se ganaban ni 50 euros por juego”.

La espinita con la Vinotinto

Aquella herida de la lesión en México no cerró fácilmente. Viendo las cosas con el frío paso del tiempo, Brenzy aseguró que le faltaron oportunidades para llevar a la selección lo que iba aprendiendo en su recorrido por otras ligas.

“En cierta forma me quedó la espinita de que no me dieran la oportunidad de seguir en la selección. A veces pienso que no se detuvieron a pensar en que yo jugaba fuera, que había probado en Brasil y Argentina. Solo porque en un juego no me fue bien me descartaron, me siento un poco decepcionada por eso”.

A Brenzy Peña aún le quedan preguntas sin respuestas sobre ese alejamiento con la selección. “Pudo ser por mi relación con Kenneth, él tenía una manera de dirigirse a las jugadoras un poco extraña. Tuve una relación distinta con su cuerpo técnico, pero no le guardo rencor. Hace poco conversamos y me dijo que le alegraba que me fuese tan bien, pero creo que en aquel momento se hicieron las cosas mal. Me dejó mucha tristeza”.

Brenzy se retiró del fútbol muy pronto. A los 29 años se dio cuenta que el fútbol no le daría un gran contrato para vivir, así que decidió estudiar. La muchachita que se inició en la cancha de Los Puros en Mérida no ha querido despegarse del todo del balón.

“Veo la liga inglesa, alemana y la liga femenina de México, que aquí la pasan en vivo. Pero te miento si no sueño con algún día dirigir a la selección de Venezuela”.

Brenzy Peña.

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

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