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Beisbol LVBP

Manual para ser un gerente exitoso en la LVBP, según Samuel Moscatel

Samuel Moscatel-Caribes-LVBP
Samuel Moscatel tiene cinco finales, tres títulos y 11 postemporadas seguidas con Caribes desde 2010

Si el tan solicitado premio Gerente del Año estuviera dentro de la ceremonia de Los Más Grandes de la Temporada en la Liga Venezolana de Beisbol Profesional (LVBP), seguramente Samuel Moscatel habría ganado varios. No es una idea producto de una suposición vaga. Después de todo, es el ingeniero de la maquinaria más victoriosa del circuito criollo durante los últimos 11 años.

Y, con su filosofía para gerenciar, trajo resultados inmediatos. Tomó las riendas de la dirección deportiva de Caribes de Anzoátegui en 2010, zafra en la que el conjunto aborigen consiguió su primer campeonato. Además, fue el inicio de una racha vigente de participaciones en la postemporada, único conjunto de la LVBP que puede presumir de algo así.

Por eso, Moscatel conversó con Triangulo Deportivo para explicar su método. Ideó un “manual” para ser exitoso en el circuito invernal, en el que no hay tiempo ni paciencia y solo los resultados definen el nivel de un gestor.

“No es nada fácil, pero hemos conseguido la forma”, dijo el gerente general de Caribes vía telefónica.

– El equipo es como tu familia

En lo que quizás es la regla principal dentro de su filosofía, Samuel Moscatel afirmó que trata a los jugadores, “como si fueran mis hijos”. Definió como de vital importancia crear un lazo con los beisbolistas, para que la comunicación y la relación tenga el mayor nivel de respeto.

En el caso de Moscatel, tiene una ventaja respecto a sus colegas, según su apreciación. Uno de sus hijos (biológicos) fue beisbolista y llegó al profesional, por lo que entiende de primera mano cómo es el proceso que viven. Sus angustias para conseguir contratos, la necesidad de iniciar nuevos ciclos y la presión a la que están sometidos.

Samuel Moscatel tiene cinco finales, tres títulos y 11 postemporadas seguidas con Caribes desde 2010
Caribes clasificó por undécima ocasión consecutiva. Foto Prensa Caribes

“Eso me llevó a entender que debo tener una comunicación diaria con todos”, afirmó Moscatel. “Siento que hemos creado una gran familia dentro de Caribes. A mí entender, es la principal clave de todos estos años buenos”.

De acuerdo a la dinámica acostumbrada, los directivos limitan su relación con los jugadores a lo profesional. Muchos piensan que un trato entre empleado-empleador hará más sencillo la toma de decisiones para ambas partes, algo que no comparte el líder de la gerencia aborigen.

“Son como mis hijos. A muchos conozco sus familias, esposas y me siento bien trabajando de esa forma. Considero que es una fortaleza de esta institución”, repitió.

– No temas a las decisiones difíciles; confía en tu instinto

La vida del gerente general de un equipo deportivo, seguramente, no es como piensa el aficionado. No todo es sencillo. Además de negociar con otros equipos, discutir contratos, ver entrenamientos y tener los mejores asientos para los juegos, también sufren con los cambios, malas rachas, movimientos incómodos y maniobras que no serán entendidas al primer momento.

“Todas las decisiones que he tomado fueron pensando en cómo mejorar el equipo. Hay que ser inteligente en ese aspecto”, afirmó Samuel Moscatel. “Siempre pensando en el presente y el futuro”.

Moscatel recordó su primer cambio, en 2010. Dentro de sus filas estaba Miguel Montero, estelar receptor y contrastado bateador, pero que no deseaba jugar con Caribes. Solicitó ser cambiado a Magallanes, porque quería estar en la región central del país y así permanecer cerca de su familia. Nombres iban y venían durante las negociaciones, no obstante, el directivo decidió escuchar a su voz interna. “Queremos a Balbino Fuenmayor”, soltó ante la sorpresa de muchos. “Ninguno de los que trabajaban conmigo lo conocía, sin embargo, sabía que le habían dado un buen bono y tenía mucho potencial. También lo había visto porque jugaba con mi hijo. El resto es historia de lo que ha hecho con nosotros”.

Gracias a su instinto, Samuel Moscatel afirmó que pujó para adquirir a Alex Escobar, Jesús Flores, Gustavo Molina, René Reyes, Luis Jiménez, José Castillo, Willians Astudillo, Eduardo Escobar, Oscar “Cachi” Salazar, Tomás Telis y otros peloteros fundamentales en los éxitos recientes de la tribu. O Herlis Rodríguez, quienes numerosos conjuntos intentaron arrebatárselo a Zulia y solo Caribes lo consiguió. “Normalmente los traspasos los manejo yo, escuchando a mis instintos. Lo discuto con mi grupo de trabajo y tratamos de concretarlos”, explicó.

– Gerente y mánager deben estar en la misma línea

Aunque un rol no debe interponerse en las decisiones del otro, trabajar en la misma dirección es fundamental, según explicó Samuel Moscatel. Cuando la relación se rompe entre directivo y estratega, el club está destinado a no conseguir el objetivo. Por más talento que tenga.

“Todos los equipos de la LVBP que dan tumbos y no levantan cabeza, es porque el mánager o, no se apoya del gerente o viceversa”, analizó el gestor. “Cuando llegué a Caribes, lo único que le pedí a los dueños era que me dejaran seleccionar al mánager y me permitieran botarlo cuando considere que deba hacerlo”.

Para Samuel Moscatel, es fundamental tener conversaciones con el piloto de Anzoátegui. Una charla de una hora diaria antes de cada encuentro será suficiente para conocer las falencias y posibles áreas para fortalecer con incorporaciones. Además, sirven para estar al tanto de las interioridades que solo el cuerpo técnico puede presenciar.

Tiburones Omar López
Omar López ganó dos títulos con Caribes /Foto MILB

Pero también es importante conocer los límites. Un gerente general nunca puede tener injerencia en el trabajo del piloto. “Es problema de él si decide colocar a Luis Sardiñas en el jardín izquierdo o a Herlis Rodríguez de receptor. Mientras el equipo gane, no tengo problemas. Nunca solicité una alineación porque no es parte de mi trabajo”, comentó.

“Si no hay buena comunicación, al año siguiente viene otro. Tuve excelente trato con Omar López y, durante un tiempo, con Alfredo Pedrique. Cuando noté que algo cambió, dejó de estar con el equipo. Pasó por ratos con Jackson Melián y sucede de forma perfecta con Mike Álvarez”, declaró.

Dentro de este capítulo, hay más versículos. Moscatel aseguró que tiene dos normas que son irrompibles: la primera, nunca entrar a un clubhouse tras finalizar un compromiso, sin importar si es victoria o derrota. La segunda, no llamar al mánager el mismo día que termina el juego, a pesar del resultado.

“Uno como gerente debe respetar el espacio de los protagonistas. Muchas veces ellos drenan frustraciones y celebran sus victorias dentro del clubhouse, un lugar sagrado para ellos”, expuso Moscatel. “Y con el dirigente, es importante dar tiempo para analizar en frio. Seria incapaz de preguntar por qué se hizo el toque de bola, utilizó tal pitcher o la estructura de la alineación”.

– El equipo sobre las figuras

Por más importancia que tenga un beisbolista en la estructura de un equipo, ninguno es más importante que la institución. Similar al capitulo de “no temer a las decisiones difíciles”, Samuel Moscatel aseguró que el manejo de los emblemas es igual.

En 2020, Caribes lidió con dos escenarios así. Gorkys Hernández y Alexi Amarista, estandartes de Anzoátegui, solicitaron públicamente ser cambiados a los Cardenales de Lara. Desde fuera, parecía que la tribu tenía todas las de perder, porque las figuras de la LVBP tienen mucho peso al momento de exigir traspasos y más cuando tienen destinos preferidos.

Un directivo inexperto habría escogido por mantenerlos dentro del equipo. Por sus condiciones y popularidad con los aficionados, era el camino más sencillo. En cambio, la tribu optó otra ruta.

Gorkys Hernández cambiado a Cardenales
Gorkys Hernández pasó a Cardenales. Foro Prensa Cardenales

“Nunca he tenido problemas en que un jugador venga a mi oficina y me pida un cambio. Pasó con Carlos Zambrano que solicitó irse a Magallanes y lo enviamos para allá. William Pérez se quería ir a jugar cerca de su familia en Barquisimeto; allá está. Gorkys cometió el error de hacer comentarios públicamente y, aunque pudimos haberlo mandado a Margarita o Zulia, está en Lara. Pero no porque lo quiso así, sino porque consideramos que ellos hicieron la mejor oferta”, dijo.

Moscatel aseguró que, “cuando un jugador habla mal de una gerencia”, hace que los otros equipos ofrezcan menos. Sin embargo, eso no cambió su percepción. “A Gorkys Hernández lo quiero mucho y me alegra que está contento con Cardenales, porque es como un hijo. Cuando salió a hablar mal del equipo, desde ese momento decidí que iba a salir de Caribes”.

– Nunca se debe caer en pánico

Aunque la última década pareciera estar llena de momentos felices para Caribes, también tuvieron situaciones difíciles. El buen gerente general, según Samuel Moscatel, nunca entra en pánico cuando llegan las complicaciones. Porque llegarán por montones.

“Recuerdo la temporada 2017-2018, cuando estábamos en el último lugar”, recordó. “Varios directivos del equipo me dijeron que no hiciera más movimientos y que aceptaramos que estábamos eliminados. Siempre confié en los jugadores, ganaron 10 juegos de 11 y se metieron en los playoffs. Luego avanzaron, llegaron a la final y quedamos campeones”.

Despedir a Omar López, reestructurar o no invertir en la importación, eran recomendaciones que le llegaban a Moscatel. Entendió que esas medidas eran producto del pánico por el mal momento. Se detuvo, habló con el cuerpo técnico y mantuvo la confianza en el mismo róster que armó durante meses y que estaba convencido de que eran contendientes.

Samuel Moscatel tiene cinco finales, tres títulos y 11 postemporadas seguidas con Caribes desde 2010
Caribes de Anzoátegui ya clasificó a la postemporada de la LVBP / Foto Prensa Caribes

Aunque no todos los años se puede quedar campeones, es importante que el directivo de un conjunto analice cada paso. Que el temor no sea motivación para tomar una decisión, porque los buenos peloteros, normalmente, traen resultados positivos.

“Se debe pasar el temporal. Saber y confiar la calidad humana, deportiva y de sangre de los elementos dentro de tu conjunto. Y creer en ellos, porque un equipo bien ensamblado nunca va a perder 30 juegos. Te falla uno o dos, pero no los nueve. Confío en mis muchachos”, aseveró Moscatel.

– Delegar no es sinónimo de debilidad

Dentro de Caribes, la selección de importados ha sido vital. Daryl Thompson, Cory Aldridge, Dennis Phipps, Jon Hunton y Andrés Santiago son algunos de los foráneos que brillaron con Anzoátegui. De esas firmas, Samuel Moscatel no asume el crédito, porque admitió que la escogencia de los extranjeros no es su fortaleza.

Todo buen gerente, debe delegar funciones, incluso el deportivo. Dentro de su filosofía, los importados deben ser escogidos por el mánager, porque su paso por las ligas menores les permite observar y detectar talento en las organizaciones de Major League Baseball (MLB) todos los días. Mientras tanto, otros directivos ojean por circuitos independientes.

“Otto Padrón, mi gerente deportivo, y el mánager se encargan normalmente de esa parte”, afirmó Moscatel. “Omar López manejaba toda la importación y solo le dábamos el visto bueno. Si no se llegaba a un acuerdo, se buscaba otras opciones. Pero es importante para mí, que el piloto se involucre porque tiene conocimientos más elevados y exactos de los que puedo tener yo”, cerró.

Acerca del autor

César Sequera

Comunicador Social venezolano, egresado de las Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR) en 2013, enfocado en la fuente deportiva. He cubierto las últimas seis temporadas de la LVBP. Atento a las estadísticas, encariñado con el juego y creyente que todo protagonista tiene una historia por contar.

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