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Fútbol

Defensa y Justicia: el campeón de los sacrificios

Defensa y Justicia
El equipo de Florencio Varela se impuso 3-0 ante Lanús y se quedó con la Copa Sudamericana / AFP

El fútbol no es de merecer, pero sí de sacrificios. Defensa y Justicia lo sabe y toda su vida ha sido una lucha. Aunque en esta ocasión no sufre por la presión de perder la categoría, tampoco celebra que es de primera. Los de Florencio Varela festejan ser los campeones de la Copa Sudamericana tras vencer 3-0 a Lanús. 

En uno de los días del año más calurosos en Córdoba, los dirigidos por el histórico Hernán Crespo crecieron y jugaron uno de sus mejores partidos.  A un lado quedó Lanús. Los goles de Adonis Frías, Braian Romero y Washington Camacho sellaron el momento de gloria. La estrella internacional en su escudo. 

Defensa pasó de jugar el ascenso a tener una agenda repleta de eventos internacionales como: Copa Libertadores 2021 en zona de grupos, Recopa Sudamericana ante el ganador entre Santos-Palmeiras y la Levain Cup contra el FC Tokio. Un sueño hecho realidad, un camino labrado que hoy ve sus frutos.

Los de Florencio Varela están acostumbrados a la inestabilidad. Poco le duraban los técnicos, no tenían figuras relevantes y costosas, porque en su filosofía no podían gastar tanto dinero. Es un equipo que aprovecha a los jugadores que no ven minutos en otros clubes y trata de hacerlos rendir con su camiseta. 

El club del barrio es asesorado por el empresario Christian Bragarnik, asesor externo de la institución. La mayoría de sus técnicos son jóvenes y suelen ver a Defensa como un trampolín. Si bien no son capaces de invertir fortunas en fichas de futbolistas, sí van creciendo en infraestructura. Porque cree en las bases y en las nuevas oportunidades. 

 

Defensa y Justicia ascendió en 2014 y ya tiene una Copa Sudamericana / AFP

De luchar un ascenso a campeones sudamericanos 

Aunque Defensa y Justicia solo tiene seis años en la primera división de Argentina, su historia comienza en 1935 en Florencio Varela, un barrio del conurbano. Un lugar en donde no sobra nada, o capaz sí, pasión por el fútbol. 

Nació con la idea de ser un club social, que cubriera las necesidades de la zona.  El fútbol solo era un hobby para algunos de los 1.000 socios que empezaron a llenar las instalaciones. 


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En 1976, seleccionaron los primeros jugadores para presentar el equipo ante la AFA y poder disputar torneos oficiales. Según una investigación de Infobae, la aprobación llegó el 20 de diciembre de 1977. Todos los vecinos y socios colaboraron para construir el estadio San Martín, el lugar donde debutaron en la Primera D. El 4 de marzo de 1978 se estrenaba con una victoria 2-1 ante Cañuelas. 

En 1982 ascendieron a la C. Para ese año, Eduardo Ricardo Pérez, asumiría la presidencia, cargo que también ejercía en la compañía de transporte El Halcón de la línea 148.  Esta relación hizo que su uniforme fuese verde y amarilo. Además, desde entonces se le conoció con el apodo de halcón de Varela. 

Durante tres años estuvo en esta categoría peleando para ascender a la B, un hecho que logró el 23 de noviembre de 1985. Ahí permaneció durante años, siempre luchando por tratar de llegar a primera. Aunque también se le vio muy mal cuando en la temporada 2005/06 debió disputar la promoción con Deportivo Morón para no descender. 

Posteriormente, siguió en la B hasta que llegó Diego Cocca, quien consiguió el anhelado ascenso a primera división, en mayo de 2014. En seis años, con su filosofía de DT jóvenes y rescatar jugadores en el olvido, ha sido subcampeón de Racing, jugó la Libertadores, cuatro Sudamericana, y hasta se quedó con la última gracias al trabajo de Hernán Crespo y su cuerpo técnico. 

Cinco años después como DT, alza su primer título internacional / AFP 

Hernán Crespo, el hombre que sacó brillo a joyas abandonadas 

El nombre de Hernán Crespo quedará grabado en las calles de Valera. Aunque ya era un hombre reconocido en Argentina, el alzar la Copa Sudamericana con un equipo sin recursos lo eleva a otro nivel. Sin embargo, su historia como entrenador no ha sido color rosa. Al igual que Defensa y Justicia, él también ha sacrificado cosas para brillar. 

Crespo nació en Florida, en la zona norte de Buenos Aires. Su primer y único equipo en Argentina como futbolista fue River Plate. Luego deslumbró en Parma, Lazio, Inter, Milan y Genoa de Italia y Chelsea de Inglaterra. En sus estadísticas suma 323 goles oficiales. Además, jugó tres mundiales y es el cuarto máximo goleador en la historia de la selección argentina con 35 goles en 64 partidos.

Su historia como DT inició en 2015 cuando dirigió al Modena en la serie B del fútbol italiano. Aunque antes ya había sido entrenador de las categorías inferiores del Parma. Ya en el 2019, después de 22 años en el exterior decidió salir de su zona de confort y volver al país que lo vio nacer. 

Banfield fue el primero que creyó en su talento. No le fue muy bien en su prueba, más allá de que dejó algunos destellos que dejaron ver buenas ideas. Defensa y Justicia le dio una segunda oportunidad en su tierra y ahí se impulsaron entre ambos. 

Crespo armó un equipo sólido. Se adaptó a los escasos recursos y se nutrió de futbolistas que estaban olvidados por otros clubes. Braian Romero es uno de esos casos, y de hecho, fue protagonista con uno de los tantos. Hace cuatro meses Independiente le dijo que no contaba más con él y Hernán lo llamó. El jugador de 29 años se convirtió en el goleador de la Sudamericana con 10 tantos. 

No solo potenció a Romero, con quien tiene largas conversaciones entre artilleros. También ayudó a Emanuel Brítez, Francisco Pizzini, Rafael Delgado, Eugenio Isnaldo y Walter Bou. Les dio espacio, además, a exponentes formados en el club, como el defensor Adonis Frías y el mediocampista Valentín Larralde (llegó a Varela proveniente de Gimnasia y Esgrima La Plata con edad de quinta división). Muchos juveniles también vieron minutos. 

Hernán Crespo tenía un año sin ver a su familia / Infobae 

El exdelantero les dio confianza, les habló y formó una familia. Porque si algo tenía lejos Hernán era su propia familia. Debido a la pandemia, su esposa e hijas quedaron en Italia y recién en la final ante Lanús las pudo ver. ¡Qué momento para reencontrarse! Sus ojos no paraban de llorar; no solo era una copa, sino el abrazo de sus premios más preciados. 

Como dice una de las canciones más famosas de Gustavo Cerati: Tarda en llegar, y al final, al final, hay recompensa. 

Acerca del autor

Mariann García

Soy comunicadora social. Nací entre el mar y las montañas de Venezuela, pero hace más de tres años emigré a Argentina. Tengo diez años cubriendo la fuente deportiva. Me apasiona contar sus historias y descubrir el lado B de sus protagonistas.

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