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Spinetta y su eterno amor por el fútbol

Spinetta
Luis Alberto vivía el deporte desde el corazón / El Gráfico

Luis Alberto Spinetta es uno de los grandes ídolos del rock latinoamericano, su música hizo historia. Sus letras tan cercanas a la realidad era una manera de expresar su descontento por lo que ocurría en su país. Escribió del amor, de la política y del fútbol, ese deporte que desde niño llevaba en el corazón.

El Flaco, como le llaman sus fanáticos y conocidos, nació un 23 de enero de 1950. Este año hubiese cumplido 71 años, pero un cáncer de pulmón terminó con su vida el 8 de febrero de 2012. Su adicción al cigarrillo era tan fuerte como su amor por River Plate, el club de sus amores. 

Su primera guitarra y el equipo millonario tuvieron relación e incidencia en su niñez. A sus 12 o 13 años, unos vecinos de su familia, los hermanos Pilar y José “Machín” Gomezza, quien era socio fundador del club y masajista, le regalaron una guitarra de 1923. 

“Luis escribió la mayoría de sus primeras canciones, incluso varias que luego grabaría con Almendra”, cuenta el periodista y escritor Eduardo Berti, autor, junto con el Flaco, del ya mítico Spinetta – crónica e iluminaciones sobre el instrumento musical.

Su papá lo llevaba a ver a Platense, pero Machín poco a poco le inculcó el amor por el rojo y blanco. Su equipo, al que respetaba y quería, pero del que no se sentía un hincha más. O sí, lo alentaba a morir, más no estaba de acuerdo con la violencia que se vivía en las canchas. 

“En esa época me encantaba el Monito Zárate y también Carrizo. Amadeo, Tarzán, ¡qué arquero bárbaro! Claro que cuando era chico no entendía mucho el juego. Creía que todos los equipos jugaban a la vez en una misma cancha… pavadas de pibe, qué sé yo. Pero cuando crecí, mi gran ídolo fue Norberto Alonso. Grandioso el Beto, uno de los mejores diez que pisó el mundo. Con Pelé y Maradona ahí….”, expresó Spinetta en una entrevista a El Gráfico en 1989. 

Spinetta le inculcó amor por el fútbol a sus hijos / El Gráfico 

No era un hincha más, sino uno de corazón 

Luis Alberto Spinetta entendía el fútbol más allá de la cancha, más allá de una derrota o triunfo. Él veía a seres humanos y no nada más a un futbolista que cometía un error. 

“Soy muy respetuoso de los jugadores que están ahí ganándose el pan en una cancha, por eso me hacen mal algunas actitudes, por ejemplo cuando la gente los insulta. Recuerdo que durante el Mundial del ’78 un espectador a mi lado lo insultaba a Luque. Y el pobre Luque estaba ahí matándose con un hermano muerto, el brazo y la nariz rota. Sentía una indignación que me daba ganas de llorar, una indignación en el fondo de mi ser. Esas cosas son las que no quiero”, narró en aquella entrevista que le hizo El Gráfico. 

Para él, la postura de muchos hinchas era errónea, porque al equipo no se le apoya solo cuando gana. “Me van a matar, pero me parece mejor hinchada la de Boca. Pierdan o ganen, los monitos están siempre ahí gritando por el equipo”, afirmó. 

No sentía odio por los rivales, todo lo contrario. “Mi mamá era de Boca y uno a la vieja le respeta cualquier cosa”, declaraba. El Flaco veía la división de colores, los gustos por un equipo, pero rechazaba la violencia para ver quién era más grande. 

“Este es un juego que debería dar tan sólo satisfacción y, sin embargo, hay gente que va a la cancha a perder la vida o a tener problemas, los saca la cana (policía) y se pudre todo. Pero no voy a dogmatizar para cambiarlas. Digo que no se puede estar matando por un color”, reflexionaba, quien a través de sus letras habló sobre la muerte absurda por unos colores. 

Spinetta creía que el fútbol tenía su propia música / AFP

El sonido del fútbol y la bengala perdida 

Spinetta confesaba que el fútbol tiene su propia melodía, que era arte y hasta formaba su propia composición. “Es un arte mayor. El murmullo del público, la cancha, la gente, la pelota, los jugadores, todo eso solamente es superado para mí por un escenario. El buen fútbol, el fútbol bien jugado, es un regocijo y representa una manera de expresarse, la armonía del cuerpo, la manera de encarar el espacio”, expresaba a El Gráfico en 1989. 

Todo lo veía como arte, porque él era la expresión del arte puro. Sus canciones revelaban el día a día y eso lo conectó con millones de fanáticos que aún después de su muerte lo siguen idolatrando. 

El 3 de agosto de 1983 una bengala le quitó la vida a un hincha de Racing en la cancha de Boca 

En una noche de invierno, el 3 agosto de 1983, Argentina estaba apunto de liberarse de la dictadura militar, pero seguía manchada de sangre. Esa época oscura en la que el rock era para denunciar, pero los músicos vivían perseguidos por hablar. Todos los días había muertos en las calles, tanto por el Gobierno como por la violencia entre barras bravas. 

Aquel día, Roberto Basile de 25 años fue a la Bombonera para ver a su amado Racing frente a Boca. Según cuenta una nota de Infobae, su novia lo esperaba en un bar. Se iban a ver después de ese partido que quedó 2-2. Sin embargo, él nunca asistió a la cita. 

Los fanáticos de Boca, dirigido por José Barrita, conocido como El Abuelo, lanzaron bengalas de señalización hacia la popular visitante. Una de ellas fue directo al cuello de Basile, quien falleció en el acto. El partido siguió como cualquier otro show, pero ese día una familia se quedó sin un integrante. Otra vez la absurda filosofía de los colores se impuso ante la humanidad. 

Spinetta se enteró del caso, que fue divulgado por todos los medios de comunicación. Un año después, mientras estaba hospedado en un hotel de Córdoba, se le acercaron unos hinchas de Rosario Central. Él no estaba del todo a gusto, igual conversó con ellos y aprovechó para decirle lo que pensaba de las barras. Los fanáticos le respondieron que todo era por los colores. 

Al Flaco le quedó eso en su cabeza. También le dijeron que antes de morir hiciera una canción dedicada a las barras bravas. No espero tanto para hacerlo. En su disco Tester de violencia, publicado en 1988 aparecería La bengala perdida, una letra que habla de la muerte de Basile y la eterna guerra por colores. 

El gol de un músico 

La gloria de un futbolista es marcar goles y alzar copas. Para Luis Alberto Spinetta, el gol de los músicos es hacer que la gente disfrute. Y la verdad es que El Flaco ganó un Mundial, porque desde sus inicios y hasta después de su muerte, sus canciones son melodías para los oídos de quienes saben apreciar su arte. 

¿Y sobre los rivales del músico? “El rival del artista es muy abstracto, pero el rockero tiene una mentalidad ganadora. El artista debe combatir siempre el mal gusto”, confesaba a El Gráfico. 

Estaba unido con su ambiente musical, porque entendía que juntos podían hacer más. Se destacaba por mezclar poesía con música. Una de sus más hermosas joyas; Muchacha ojos de papel. 

Spinetta escribió más de 300 canciones, porque si algo dejó al mundo fue un legado de buena música. Se codeó con todos los grandes, porque él era uno más de ellos. Fue y es fuente de inspiración para los músicos que lo conocieron y quienes solo llegaron a escuchar sus temas. No por algo los 23 de enero se celebra en Argentina el Día del Músico. Todo en homenaje a un ser que se fue físicamente, pero gracias a su arte será eterno. 

Acerca del autor

Mariann García

Soy comunicadora social. Nací entre el mar y las montañas de Venezuela, pero hace más de tres años emigré a Argentina. Tengo diez años cubriendo la fuente deportiva. Me apasiona contar sus historias y descubrir el lado B de sus protagonistas.

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