fbpx
Columnistas

Los jonrones: de furor a plaga para las Grandes Ligas

Los jonrones han proliferado en MLB hasta volverse una plaga. Para la próxima temporada van modificar la pelota para que salga menos.
Mike Trout despachó 17 jonrones en 2020 / Sean M. Haffey/Getty Images/AFP

Los jonrones han proliferado en las Grandes Ligas hasta volverse una plaga.

Es la lectura que se puede hacer a la decisión de modificar la pelota para que salga menos a partir de la próxima temporada. Según distintos reportes de la prensa estadounidense, MLB pondrá en juego una bola que recorra uno o dos pies menos en procura de reducir en cinco por ciento la población de cuadrangulares, que ha aumentado casi ininterrumpidamente durante los últimos cinco años. 

Esta infestación de vuelacercas se le salió de control a una industria que incentivó los viajes a las gradas por mucho tiempo.

Primero con la laxitud del comisionado Bud Selig frente al consumo de sustancias prohibidas, una postura cómplice de la cual derivó la llamada “era de los esteroides”. Tuvo que venir el Congreso de los Estados Unidos a exigir a las mayores que endurecieran su legislación antidoping. De lo contrario, ya habría bateadores con ochenta para la calle en una temporada.    

Después de que bajó la marea de los jonrones se siguió promoviendo la cultura del cuadrangular. Poco a poco fuimos viendo cómo los toleteros, casi sin distingo, empezaron a hacer swing largo y hacia arriba porque dentro de las estadísticas de poder estaban los ceros a la derecha en los contratos.

Se suponía que esta explosión de maderazos de largo alcance extasiaría a los fanáticos. Sin embargo, la consecuencia fue un juego con muy poca acción, en el cual la bola reposa la mayor parte del tiempo en los bleachers o en la mascota del receptor después del tercer strike. 

Paradojas de la pelota

Esta lógica polarizante de cuadrangulares y ponches al parecer aburre a los nuevos aficionados. Y, justamente, es el público objetivo para el mercadeo de las Grandes Ligas. Ahora el comisionado quiere más acción y por eso se ha ordenado al fabricante oficial hacer una pelota que rebote con menos fuerza del bate; al tiempo que hasta cinco equipos más utilizarán humidificadores para que la bola salga menos y permanezca más tiempo en el campo.

Claro está que tampoco es el deseo de las mayores retroceder las agujas del reloj hasta 1968, el célebre año del pitcher. Todavía quieren jonrones, solo que no tantos. Y por eso han decidido modificar las pelotas, no para fomentar los bombazos, sino para frenar su multiplicación.


Lee también:


Hubo abundantes denuncias de que la pelota que se estaba usando presentaba anomalías, como costuras excesivamente gruesas, que perjudicaban a los serpentineros. MLB negó la especie y repitió hasta la saciedad que la bola no había sufrido modificación alguna.  Resulta que sí estaba adulterada, solo que los expertos científicos contratados por MLB para analizar los esféricos terminaron echándole la culpa a los pobres trabajadores de Rawlings en Costa Rica, donde se fabrican los implementos que luego son golpeados sin misericordia durante la zafra del Big Show.   

Al aumento exponencial de los jonrones a finales del siglo XX y principios del XXI se le atribuyó el regreso de los fanáticos a los estadios. Antes, hubo un notorio distanciamiento como consecuencia de aquella huelga de jugadores en 1994 que, a ojos de la opinión pública, enfrentó a magnates contra magnates. Ahora, la marejada de cuadrangulares (6,5 por ciento de las apariciones en el plato terminaron con un tablazo detrás de la cerca en 2020) es vista como un obstáculo en los planes de MLB para conquistas a los nuevos consumidores de espectáculos deportivos. Moraleja: cuidado con lo que se desea.

Ganó la regla panamericana

Solo algo más: equipos y peloteros acordaron preservar la regla panamericana para 2021. Nada que asombre. Le gustó a peloteros, mánagers, gerentes y dueños.

En julio del año pasado nos planteábamos la posibilidad de que colocar a un corredor en segunda al comienzo de cada entrada a partir del décimo inning no fuese solo una medida coyuntural ante la pandemia de Covid-19. Diera la impresión de que llegó para quedarse. Ni modo.  Habrá que vivir con eso y acostumbrarse a ese hombre que llega de la nada a la intermedia, sin que haya pasado nada que justifique su presencia allí. 

Acerca del autor

Carlos Valmore Rodríguez

Periodista deportivo, especializado en la fuente de beisbol. Graduado en la UCAB en 1999. He trabajado en El Nacional, Líder, Meridiano, Unión Radio, IVC, Beisbolplay.

Agregar comentario

Click aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.