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Tenis

Novak Djokovic, el niño estrella que sobrevivió a las bombas

Novak Djokovic vivió de cerca la guerra / AFP

Una encuesta realizada entre jóvenes serbios para dilucidar a qué compatriota admiraban más, dejó una respuesta nada sorpresiva. Novak Djokovic, ganador de 17 torneos de Grand Slam y cinco torneos de Maestros. Número uno de la ATP y el único que ha podido romper el binomio que en una generación han formado Roger Federer y Rafael Nadal.

Pero el carácter de aquel muchacho, que ya cuenta con 33 años, se forjó de una manera dura. El sonido de las bombas cerca de la casa de su abuelo marcó la infancia de un chico al que muchos clubes ayudaron, dado su talento y pocos recursos económicos. Ese mismo al que sus padres tuvieron que dejar por un tiempo junto a sus hermanos, a cargo del viejo Vladimir, para trabajar y poder pagar su educación y el tenis que luego lo haría una estrella mundial.

Y es que la fuerza con las que devuelve las pelotas es tan fuertes como esas bombas. Esas que lo obligaron a entrar en un refugio mientras la Organización para el Tratado de Atlántico Norte atacaba Belgrado en 1999. Con 12 años, Novak tenía que entender que la poderosa OTAN debía expulsar de Kosovo a las fuerzas serbias comandadas por Slobodan Milosevic, el presidente que murió bajo custodia del Tribunal Penal Internacional de La Haya acusado por crímenes de lesa humanidad.

La BBC fue hasta el barrio donde vivió Novak junto con su abuelo, Vladimir. Banjica, se llama el lugar, es un suburbio a siete kilómetros al sur de Belgrado que se caracteriza por tener un puñado de edificios. Sus habitantes, puede decirse que son de clase media, trabajadora. En un apartamento de esos edificios, uno de dos habitaciones, vivió el campeón.

Algunos murales fueron pintados con la imagen de Novak Djokovic, su abuelo y la primera entrenadora / BBC

Su abuelo murió allí en 2012 y, dicen los vecinos, ahora es propiedad de una de sus hijas que vive en Suiza. En los alrededores de aquel lugar no faltan las paredes pintadas con la figura de la leyenda del tenis. Los serbios puede que sean personas frías y poco expresivas, pero sienten orgullo por el muchacho salido de abajo que llegó a lo más alto.

Las noches en el refugio

Su padre Srdjan y su madre Dijana debieron dejar pronto a los niños en casa del abuelo viudo Vladimir. La necesidad de generar ingresos los llevó a tener que dar clases de esquí por el día y a trabajar en una pizzería de noche en la ciudad turística de Kopaonik, al sur de Belgrado.

Las fuerzas serbias habían entrado a Kosovo aplicando lo que llamaron “limpieza étnica”. Luego de fracasar la vía diplomática, las fuerzas de la OTAN comenzaron a hacer bombardeos selectivos. Aquellos ataques causaron daños colaterales en la población, por lo que los Djokovic tenían que entrar en un refugio.

“Nos despertábamos todas las noches a las 2 o 3 de la madrugada durante dos meses y medio por los ataques. Prácticamente estábamos siempre el sótano. Todos los que venían, entraban, no había ninguna limitación. En cierto modo, estas experiencias me hicieron un campeón. Nos hicieron más fuertes y más hambre por el éxito”.

Noval Djokovic a CBS en 2011

Para entonces Novak tenía 12 años. Ya había aparecido en televisión nacional diciendo que quería ganar Wimbledon. Precisamente ese torneo que ya ha conquistado en cinco oportunidades. Muchos en Serbia conocían a Djokovic y tenían esperanzas de que fuese una futura estrella del tenis.

Fue así como llegó a oídos del entrenador Bogdan Obradovic. El papé de Novak no dudó en contactar a esa promesa del tenis que tuvo que retirarse a los 18 años para que fuese el encargado de llevar la carrera de Novak.

Belgrado fue bombardeada por fuerzas de la OTAN en 1992 / AFP

El entrenador contó que nunca dejó de entrenar con Novak a pesar de los bombardeos. Iban a algunas canchas de Belgrado en las que lo dejaban jugar gratis. “La gente ya conocía a Novak, era popular, así que lo ayudaron mucho. Nos entrenamos en muchos clubes diferentes. Había mucha improvisación, pero así lo hicimos”, contó Obradovic.

Uno de esos clubes fue el Partizan. Uno de los grandes de Serbia que cuenta con 27 títulos en la liga de fútbol, el deporte más popular de ese país. Pero en sus instalaciones también se practica polo acuático, baloncesto y voleibol. Allí también se formó Ana Ivanovic, otra de las figuras del tenis serbio.

La hora del estrellato

Según su entrenador, cuando entrenó por primera vez a Novak el niño llegó con una botella de agua, una banana y una toalla. Todo meticulosamente preparado para un pequeño que pesaba unos 25 kilogramos.

Pero sería de la mano de Obradovic que aquel muchacho saltaría al estrellato. Con los años, el entrenador fue nombrado capitán del equipo de Copa Davis y en 2010 ganaron la “ensaladera de plata” ante Francia.

Serbia fue campeón de la Copa Davis en 2010 / AFP

Djokovic fue parte importante de ese equipo al ganar sus dos partidos de singles, ante Gael Monfils y Gilles Simon. Con 23 años, el muchacho que se sobrepuso a los bombardeos le había dado un Copa Davis a su país, en el mismo Belgrado del conflicto.

“Tenemos un jugador de baloncesto llamado Vlade Divac, que también es un gran embajador mundial y jugó en la NBA durante los bombardeos. Pero el alcance de Novak es mucho más amplio: es un héroe captando a todos en Serbia. La gente puede identificarse con él por su personalidad. El tenis es el tercer deporte del país detrás del fútbol y el baloncesto, pero Novak es el más popular”.

Sasa Ozmo, periodista de Sport Klub

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

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