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Curiosidades

Carlos Menem, el presidente argentino que usó el deporte como política

Se fue Carlos Menem, el de las particulares patillas, el presidente argentino amante de los deportes. Un hombre que tomó protagonismo en la Copa del Mundo 1990, se retrató con grandes estrellas, quiso ser atleta  y conectó con el pueblo por su origen humilde. Aunque también fue acusado por corrupción y más de una vez se salvó de la cárcel. 

Menem era de esos personajes argentinos que fue amado por unos y odiado por otros. Popular, buscando siempre ser protagonista y unido a la filosofía peronista como pocos. Su muerte, el domingo 14 de febrero, se convirtió en una ventana para el recuerdo. Muchos de sus seguidores lo acompañaron en el Senado de la Nación en Buenos Aires. 

El presidente de mayor perfil deportivo en Argentina gobernó entre 1989 y 1999, una década que tuvo su momento de gloria con el primer mandato y la crisis con el segundo. 

En un país donde el fútbol siempre ha estado ligado con la política como una herramienta de negocio y para acercarse al pueblo, no podía faltar el acercamiento de Carlos Menem a la Albiceleste. A meses de asumir el poder, se colocó la cinta de capitán de la selección para jugar un amistoso. El equipo fue conformado por varios campeones de México 1986, entre ellos Diego Armando Maradona. 

El nacido en La Rioja jugó de volante central con la camiseta número 5 y hasta se lució con par de gambetas. Un año más tarde, no se puso el uniforme, pero sí apareció en el entrenamiento de la selección previo a su debut en el Mundial Italia 1990. Aquel día le otorgó a Maradona el pasaporte de embajador deportivo itinerante. 

Estuvo presente en la derrota 1-0 con Camerún y también en la final contra Alemania. De hecho, ese día celebraba su primer año como presidente. A pesar de caer ante los alemanes, la generación comandada por Maradona fue recibida con bombos y platillos en la Casa Rosada. 

No era para menos, a la Argentina estaba llegando el subcampeón del mundo. La gente los aplaudía en la Plaza de Mayo mientras ellos saltaban en el balcón. Era un día de festejo, y ahí también estaba Menem para brillar en las fotos. 

Carlos Menem y su amor por River Plate 

Carlos Menem nunca negó su amor por River Plate, se sentía totalmente identificado con el equipo Millonario. Él era un fanático declarado, de esos que salía con su camiseta e iba a la cancha. Para su suerte, mientras estuvo gobernando al equipo también le fue muy bien. 

Su hija Zulema heredó ese cariño por River y hace unas semanas visitó las obras que están realizando en el estadio Monumental

Carlos Saúl se vistió con el uniforme de la selección de baloncesto para un partido amistoso

El Carlos Menem basquetbolista  

Carlos Menem era polideportivo, le gustaba conocer a las selecciones y hasta jugar con ellos. El 29 de agosto de 1989 disputó un partido con las principales figuras del baloncesto argentino. “Yo me formé en la escuela del deporte y por eso estoy convencido de que detrás de un hombre que hace deportes hay un hombre bueno. Por eso, siempre les digo a los padres que enseñen a sus hijos a hacer deportes”, declaró en aquel momento. 

Posteriormente, cuatro décadas después y siguiendo la fórmula de Juan Domingo Perón, se jugó el Mundial de Basquet en Argentina. Según cuentan en los medios de comunicación locales no hubo mucha difusión de la actividad, los de la FIBA no estaban contentos con la infraestructura y a la selección tampoco le fue muy bien; terminaron de octavos.

Menem recibió a Michael Schumacher en la quinta de Olivos /La Nación

 El automovilismo era una de sus pasiones 

Una de las categorías del automovilismo que más le gustaba a Carlos Menem era el rally. En 1984 participó del Rally de la República Argentina, una fecha que era parte del calendario nacional, sudamericano e internacional y que se desarrolló por primera vez en Córdoba. 

Su auto fue un Peugeot 504, con el N°71. Durante sus presidencias la Argentina recuperó, por cuatro años, entre 1995 y 1998, un espacio en el calendario de la Fórmula 1. 

El 8 de abril de 1995, bajo un aguacero, y después de 14 temporadas, el gran evento volvió al autódromo Oscar y Juan Gálvez, de Buenos Aires.  Sin embargo, el show fue una muestra de desorganización y eso le pesó al país. 

La foto con Michael Schumacher no podía faltar en su álbum. El todopoderoso del automovilismo ganó el último premio que corrió en Buenos Aires y recibió la invitación de ir a la casa del presidente. 

En el gobierno de Carlos Menem también se organizaron los Juegos Panamericanos 1995 en Mar del Plata, intentó postular al país para los Juegos Olímpicos, pero fracasó. Jugó al tenis con Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini y al golf con Roberto De Vicenzo, Eduardo Romero, Ángel Cabrera. Hasta tuvo sus encuentros golfísticos con el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton. 

Argentina despide a uno de sus presidentes más seguidos, a quien manejó el deporte como una de sus cartas para hacer política. Hubo triunfos, pero también derrotas. El nombre de Carlos Menem no se borrará del país porque es parte de su historia, de esa que los argentinos siempre guardan en su memoria. 

Acerca del autor

Mariann García

Soy comunicadora social. Nací entre el mar y las montañas de Venezuela, pero hace más de tres años emigré a Argentina. Tengo diez años cubriendo la fuente deportiva. Me apasiona contar sus historias y descubrir el lado B de sus protagonistas.

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