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Columnistas

Fútbol venezolano: pan para hoy, hambre para mañana

Se tomaron decisiones importantes en momentos apremiantes para proteger el patrimonio de nuestro fútbol con respecto a nuestros intereses.
@AraguaFC

Desde la decisión que tomaron en 2020 que permitiría terminar la disputa del torneo del fútbol venezolano del año en curso, para cumplir con los tiempos y definir los equipos que disputarían los torneos internacionales de la CONMEBOL, ya ha pasado mucho tiempo. Se tomaron decisiones importantes en momentos apremiantes para, digámoslo así, proteger el patrimonio de nuestro fútbol con respecto a nuestros intereses en el ámbito internacional. Hasta ahí, todo bien, entendible y necesario.

Lo urgente y lo importante era cumplir con unas normativas del ente que regula el fútbol suramericano; pero hasta de estas situaciones siempre queremos sacar ventajas.

Mientras esta dinámica continúe no vamos a evolucionar como gremio. El ventajismo, definitivamente, no es sostenible. Aprovechar el último trimestre del año para lograr un objetivo, que no suelen lograr en condiciones normales, hoy trae como consecuencia el resultado de un fútbol financieramente golpeado. Un mercado que se desploma, una fuerza laboral que clama por condiciones laborales justas, junto con una institucionalidad en decadencia.

Los clubes que trabajan de forma correcta se ven obligados a empezar de nuevo después de haber hecho tan bien las cosas. Los beneficios para los jugadores cada vez son menos atractivos. Lo que queda es tomar lo que hay, mas no lo que se merece.

La burbuja que estalló y se llevó todo por delante

Esos más de dos meses de torneo en modo “burbuja”, que de burbuja solo tuvo el término esnobista, fue un golpe muy duro para las finanzas de los equipos. Los gastos fueron muy altos y hoy estamos sufriendo las consecuencias de unas medidas tomadas por el filtro del ventajismo, el poder y el desinterés evolutivo. Hoy los equipos están repletos de deudas, jugadores que mendigan por lo que ganaron, personal administrativo que han perdido sus trabajos y un espectáculo en decadencia.


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Me gustaría pensar que la ignorancia es la causante de estas consecuencias, porque hay un ápice de ingenuidad e inocencia en ella, pero no es así. Es una lástima, porque cada vez hay mas gente preparada para asumir roles donde se toman decisiones importantes en pro del desarrollo de nuestro fútbol, pero se ven coartadas por la falta de espacio en sus atribuciones y jurisprudencias gerenciales.

Una maqueta a pequeña escala

Definitivamente, el fútbol es la máxima expresión de lo que sucede en nuestra sociedad. Desde la mirada del individuo como ciudadano y el nivel estructural de nuestras instituciones, como los espacios de poder en donde se toman decisiones que terminan teniendo repercusiones colectivas. La dinámica de lo que sucede en nuestro balompié en decadencia, es directamente proporcional a la dinámica que sucede en nuestra nación, también en condiciones de decadencia.

Existe una máxima en el fútbol que dice que: “así como eres dentro de la cancha, también eres fuera de ella”. Si eres ordenado, sacrificado, disciplinado y trabajador dentro de la cancha; también lo eres en tu hogar y en la calle. Lo mismo sucede en todos los niveles de este gremio.

¿A qué me aferro?

Me aferro a lo simple, a lo básico, al trabajo diario. A que cada una de las personas que decidan dejarse llevar por la pasión que este estilo de vida demanda, hagan su trabajo y todo lo que tengan que hacer, con el mismo amor que exige el entregarse a esta vida.

Hay quienes que piensan que la esperanza es un concepto filosófico de ilusión, debilidad y entrega. Pero esperanza puede sonar también a certeza, a algo que está y existe pero que aún no se manifiesta. Y que, para manifestarse, buscamos aferrarnos a aquellos que están dispuestos a alterar este estatus quo gris. A aquellos que están dispuestos a alterar el orden de las cosas, en beneficio de un colectivo sumido en un pantanoso estado de ánimo autómata y reactivo.

Acerca del autor

Ricardo Andreutti

Del Andreutti al Ricky, como Benjamin Button. Supongo que soy futbolista, pero mi mayor suposición es que puedo escribir. Caraqueño que vive en el sueño que diseñó de niño. Agradecido, bibliófilo, emprendedor, yogui, servicial y movido por la inspiración. El universo me regaló conectar con Triángulo Deportivo, donde nos co-creamos y robamos métricas para regalar vivencias, así como Robin Hood. Prometo dar lo mejor, como cuando afronto mis partidos, no obsesionado por el resultado sino por el disfrute.

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