fbpx
Tenis

Naomi Osaka, la japonesa morena que conquista el deporte blanco

Naomi Osaka ganó su cuarto abierto de Grand Slam / AFP

El amor entre Tamaki y Leonard era inminentemente prohibido. Japón es considerado uno de los países con menor diversidad racial del mundo, es por eso que parecía impensable que un haitiano y una japonesa estuviesen juntos. Pero de ese amor improbable nacieron Naomi y Mari Osaka. Dos tenistas talentosas, pero la menor estaría destinada a hacer historia.

Naomi y Mari son de apellido Osaka y nacieron en la ciudad japonesa del mismo nombre. Con el tiempo decidirían usar el Osaka en vez del Francois paterno. Precisamente la historia de la tenista que el sábado ganó el Abierto de Australia al vencer a Jennifer Brady 6-4 y 6-3.

Su ídolo, Serena Williams lo supo apenas la vio, Naomi Osaka sería el futuro del tenis femenino. Quizás desde el primer momento en que la venció en 2018. La jovencita que debutó en el profesional a los 15 años tenía todo para convertirse en estrella. Buen tenis y una mezcla extravagante al ser una asiática negra, con cabello rizado.

Con 18 años derrotó a Serena Williams en un US Open / Getty Images

¿De dónde vino esa mezcla? Pues de lo que ya leyó arriba, una relación prohibida entre Tamaki y Leonard, un haitiano de nacimiento pero criado en Estados Unidos. Tal como lo contó el NY Times, ambos se conocieron en los inicios de la década de los 90. Tamaki conoció al espigado estudiante universitario con el que pronto comenzaría a salir.

Tamaki cuenta que cuando tenía 20 años su padre quiso hablarle sobre el “omiai”, un proceso de emparejamiento obligado que termina en el matrimonio. Pero ella no podía salir con otra persona porque ya lo hacía con el estudiante extranjero que, de paso, era de piel oscura. Según el diario, el papá de Tamaki sintió que deshonraba a la familia.

Sin el consentimiento de la familia, la familia se movió de Hokkaido a Osaka donde ambos  consiguieron empleo. Mari y Naomi vinieron casi seguidas, con 18 meses de diferencia. La familia de Tamaki no pudo estar para la infancia de las niñas debido a que perdieron contacto por unos 10 años.

De lo prohibido a lo real

Ese amor prohibido había dado dos frutos exóticos. Tan exóticos como fue en su momento la irrupción de las hermanas Williams en el tenis profesional. Precisamente en una transmisión del Roland Garros en 1999, Leonard quedó impresionado al verlas jugar. Pero le causó más curiosidad ver a Richard, el padre de las Williams, siendo su entrenador.

Entonces una luz se le encendió. Eran demasiadas casualidades. Leonard era negro y tenía dos hijas de color. ¿Qué pasaría si él se dedicaba a enseñarles a sus niñas a jugar tenis? El deporte no le era extraño ya que lo jugaba, solo tenía que perfeccionarse.

Con tan solo tres años, las niñas Osaka partieron junto a su madre y su padre a Nueva York. Llegaron a casa de los padres haitianos de Leonard que, contrario a los japoneses de Takumi, sí la recibieron con los brazos abiertos.

Así crecieron las Osaka, con fuerte influencia haitiana y con muchas canchas públicas gratuitas en Long Island. Cuenta NY Times que su padre se hizo con vario libros y DVD’s para instruirse más como entrenador de tenis.

La familia Osaka al llegas a Estados Unidos / NY Times

“No recuerdo que me gustara golpear la pelota. Lo principal era que quería golpear a mi hermana”, contó Naomi. Siempre que jugaba con Mari perdía 6-0 por lo que ganarle se convirtió en una meta. “Para ella, no era una competencia, pero para mí, todos los días era una competencia. Todos los días decía, ‘Te voy a ganar mañana’. Pasaron 12 años antes de que finalmente llegara ese momento”.

A pesar de estar en Estados Unidos y creciendo en un ambiente haitiano, donde solo se hablaba francés, Tamaki les hablaba en japonés. Su madre no quería que perdieran el vínculo con el país que las vio nacer, por lo que también les preparaba bocadillos de algas y bolas de arroz.

En 2006 los padres de las niñas Osaka se mudaron a Florida buscando mejores entrenadores. Fue así como comenzaron a entrenar en el día y a estudiar en las noches en casa. Este sistema fue duramente criticado por los padres de Tamaki cuando, luego de 11 años, decidieron regresar a Japón para visitar a sus abuelos.

Cuando llegó la hora de decidir sobre la bandera

Ambas jugadoras se convirtieron en profesionales, aunque Naomi ha tenido mayor transcendencia que su hermana. No obstante, Mari es actualmente la número 335 del mundo, una posición nada desagradable a pesar de que la menor, esa que siempre perdía ante la mayor, ahora sea la número 3 pero también ha encabezado el ranking WTA.

En plena etapa de desarrollo las Osaka comenzaron a llamar la atención, pero no tanto en la Asociación estadounidense. A los 13 años, las morenas jugadoras nacidas en Japón pero criadas en Nueva York decidirían que jugarían por la bandera blanca con el círculo rojo. Por ese país del que tenían pocos recuerdos.

Naomi y su hermana Mari decidieron jugar por Japón / Tennis World

“Mi papá pensó que había crecido con mi mamá y tengo muchos parientes japoneses. A pesar de haber crecido en Estados Unidos, con todas las referencias culturales de un joven estadounidense típico, les dije que no necesariamente me siento como si fuera estadounidense. No sabría cómo se siente eso”.

Mari habla fluido el japonés, pero Naomi no tanto. Sí asegura que lo entiende bastante bien y que se anima a hablarlo con sus familiares y amigos. Aun así, ha tenido momentos incómodos cuando en las ruedas de prensa, los periodistas japoneses le hacen preguntas en su idioma, que ella termina respondiendo en inglés.

Un estrellato que apunta a durar años

Con 23 años, la japonesa conquistó este sábado su cuarto abierto de Grand Slam. Aunque todo parece indicar que su verdadera final llegó en la cuarta ronda, en la que derrotó a la hispanovenezolana Garbiñe Muguruza. La morena tuvo que levantar dos bolas de partido para quedarse con la victoria. En semifinal despachó a Serena Williams, su ídolo y uno de los ejemplos por el que su padre decidió llevarlas por el camino del tenis.

Precisamente junto a Serena vivió uno de los episodios más agridulces de su carrera. El 8 de septiembre del 2018 ganó su primer Grand Slam en el US Open. Su rival de la final fue Serena Williams a quien dijo en la previa amar por ser su ídolo.

En aquella oportunidad, Williams tuvo un desencuentro con el juez de silla, el portugués Carlos Ramos. Osaka se quedó con el partido con parciales de 6-2, 6-4, pero en la entrega del trofeo una parte del público la abucheó. La japonesa comenzó a llorar, lo que obligó a que la misma Serena se le acercara para abrazarla.

Aquel episodio fue muy fuerte para su carrera, pero le trajo quizás una de las mayores satisfacciones. En el programa de Ellen DeGeneres, Osaka revelaría que cuando Serena fue a abrazarla le dijo al odio “estoy orgullosa de ti”.

Sus amigos más cercanos la catalogan como una persona extrovertida, a quien le gusta contar chistes. En la cancha se caracteriza por la velocidad de sus devoluciones. A los 23 años ya es toda una celebridad del tenis y, en unos meses, tendrá que buscar la gloria del olimpo en su Japón natal, cuando busque el oro en los Juegos Olímpicos.

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

Agregar comentario

Click aquí para publicar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.