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Columnistas

Miren lo que hace Carlos Páez en una cancha

Carlos Páez
/ NcaabasketLA

Creo que no había cumplido los 15 años cuando lo vi jugar en el 2014. Carlos Páez era parte de aquella preselección nacional de baloncesto de Venezuela que se concentró en Barquisimeto y que participaría en el sudamericano U15 que daba cupos al premundial.

Hoy juega NCAA con el Austin Peay Governors y hace con el balón el instrumento perfecto en un base, un pequeño gigante que se ha ido construyendo desde adentro, a sabiendas que el mundo quizá lo subestimaba un poco, y si, lo subestimaba. Hasta que Carlos “el chino” Páez demostró en una cancha como se juega primero con la cabeza, luego con el cuerpo y tercero con la pelota.

Precisamente por subestimarlo casi queda fuera de ese equipo nacional venezolano. El último día de corte fue convocado por el coach Jorge Arrieta y resultó ser el mejor jugador del seleccionado vinotinto en ese torneo donde promedió 5 puntos, 3.2 asistencias y 2.6 rebotes.

Un año más tarde Carlos Páez fue parte de la selección nacional de Venezuela que participó en el FIBA Américas U16. Estuvo entre las principales piezas del equipo, al culminar el torneo con promedios de 9.4 puntos, 4.8 rebotes, 2.6 asistencias y 2.4 robos.

En 2017 fue junto a Odeth Betancourt los representantes venezolanos en “Baloncesto Sin Fronteras”, evento organizado por la NBA y realizado en Bahamas. El baloncesto ya lo quería.

En el 2018 Carlos Páez se convirtió en el primer venezolano en ser invitado al Basketball Without Borders Global camp; evento que formó parte de las actividades del fin de semana del All Star Game de la NBA que se llevó a cabo en el Staples Center de Los Ángeles.


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El camino por la Liga Nacional

Pero antes de eso, Páez se mostró en la Liga Nacional, necesitaba cancha para llegar a Estados Unidos. Guaros tenía un equipo filial en la Liga Nacional, bueno, no era filial propiamente, tenía una mezcla de jugadores como Heissler Guillent y Windi Graterol con un naciente Yohanner Sifontes y jugadores de esa preselección.

Ahí estaba Carlos Páez, que admiraba a Diego Guevara, que pensó en jugar fútbol, pero que en su casa, por su papá y su hermano siempre hubo baloncesto, siempre espacio para esta disciplina. 

No era necesario verlo 30 minutos, con la toma de decisiones que hacía en la cancha bastaba para saber que “el chino” como lo conocen popularmente, tenía calidad e inteligencia y eso es tesoro a cualquier edad en cualquier oficio que usted escoja, pero más aún en un deporte donde hay que pensar rápido a cada instante.

De Venezuela a Sunrise Christian Academy en Estados Unidos, de esa escuela cristiana donde revalorizó el término “hermandad” a la NCAA para seguir jugando y estudiar periodismo, una carrera que le permitiría continuar de cerca al estilo de vida que lo mantenga de lindante con el baloncesto, aunque sueña con ser profesional, anhela vestir de nuevo la camisa vinotinto como adulto.

Siempre que tenga la oportunidad, trataré de verlo jugar, me hace disfrutar el juego.

Acerca del autor

Miguel Bastidas

Todavía estoy por descubrir quien soy. Si escribo tendré más propiedad. Si no escribo, perderé mi identidad. Ojalá Cortázar se vea con su Maga y yo me vea con el infinito tamaño de tus ojos. Creo que sigo en Argentina. Bailo salsa erótica. Juégate el 55...Chance!.
- Eres venezolano?
- Todo el tiempo
Sali de una universidad como Periodista. Soy imperfecto, ejerciendo la profesión perfecta, en un mundo imperfecto.

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