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Columnistas

Un “hechizo” persigue al equipo venezolano en el Clásico de 2017

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Una especie de “maldición de Tutankamón” pesa sobre el desdichado elenco venezolano que hace cuatro años perdió cinco de sus siete combates, dos por nocaut, en el Clásico Mundial de Beisbol de 2017.

Varios de los protagonistas de aquel malhadado equipo parecen perseguidos por un “hechizo” y hoy en día no son ni la sombra de lo que eran cuando asistieron a aquella competencia. Y hablamos de “embrujo” porque se han ido desvaneciendo prematuramente, mientras que otros fueron de infortunio en infortunio en el ámbito profesional (en algunos casos, también el personal) justo a partir de ese momento. Hubo algo más que el desgaste natural causado por el paso del tiempo.

Para aclarar el punto: quien suscribe esta columna descree de las supercherías. Pero sí llama la atención las coincidenciales desventuras que han acompañado a un número significativo de peloteros de esa novena que solo pudo cantar agónicas victorias ante Italia.

Félix Hernández

“El Rey” llegó al Clásico Mundial de 2017 con 30 años de edad y como monarca absoluto en la rotación de los Marineros de Seattle. No volvió a ser el mismo después del torneo. Entre 2017 y 2019 la efectividad de uno de los mejores pitchers venezolanos de todos los tiempos fue de 5.42. En el trayecto perdió su capitalidad en la batería de iniciadores y su trono en la corte de Seattle, donde llegaron a degradarlo al bullpen. En 2020 prefirió restarse de la temporada por el Covid 19 y no pudo hacer el equipo con los irrelevantes Orioles de Baltimore de 2021. Todo este desbarajuste le ha acontecido antes de cumplir 35 años, una edad a la cual todavía le queda vida útil a muchos serpentineros.

Carlos González

Cuando “Cargo” se uniformó con la Vinotinto como rightfielder principal para el Clásico de 2017 venía de empujar cien carreras y asistir al Juego de las Estrellas. El mundial marcó el principio del fin. Entre 2017 y 2019 el OPS ajustado del campeón bate de la Liga Nacional en 2010 fue un desarrapado 87, bajo la media en las mayores. En 2017 tuvo un pronunciado bajón, con solo 14 bambinazos; 2018 dejó plebeyo .276 de average; en 2019 dio tumbos y regresó a las menores; en 2020 fue dejado libre por los Marineros de Seattle durante los entrenamientos primaverales y a los 35 almanaques no se ha vuelto a saber de él por las anchas alamedas.

Odubel Herrera

El jardinero izquierdo de Venezuela en el Clásico de 2017 llegó a la concentración como estrella naciente. A los 24 años de edad había asistido a su primer choque astral. Por eso le apartaron una parcela en el lineup nacional. A la vuelta de dos años estaba reseñado por violencia doméstica, suspendido por Major League Baseball y ahora segregado del plantel de los Filis de Filadelfia que comenzará la temporada este jueves.

Ender Inciarte

El centerfielder titular de la Vinotinto venía de ganar su primer Guante de Oro y promediar .291 con los Bravos de Atlanta. Dos campañas después de su participación perdió la titularidad y ahora es jardinero suplente. Inciarte cumplió 30 años de edad en octubre.

Alcides Escobar

El torpedero diario del país de los shortstops en el mundial de 2017 venía de ganar Serie Mundial y Guante de Oro en 2015 y jugar los 162 partidos de los Reales de Kansas City en 2016. En 2018, con 31 años de vida, perdió la titularidad y lleva tres campañas desterrado de las Grandes Ligas. En diciembre sopló 34 velas. No es edad para columpiarse sobre la mecedora.

Rougned Odor

Incluido a última hora en el roster tricolor, Odor venía acompañado de notoriedad como un intermedista capaz de golpear 33 jonrones y noquear a José Bautista con un certero jab. Desafortunadamente, el paleador zuliano no ha hecho sino retroceder desde su incursión en el Clásico. Una nota de la prensa estadounidense reseñó que desde 2017 el WAR de Odor es el segundo más bajo entre quienes han sumado al menos 1.500 apariciones bajo la Gran Carpa en ese tramo; y esta semana fue noticia que los Rangers de Texas lo marginaran de su plantilla para iniciar la refriega de 2021. Claro, que igual le quedan su contrato de más cuarenta millones de dólares y sus caballos.

Miguel Cabrera

El capitán de Venezuela en el mundial de 2017 inició su declive a los 34 años de edad tras el mundial de 2017. El slugger venía de sacudir 38 bambinazos y producir 108 anotaciones en 2016 para los Tigres de Detroit al coserse la C con la Vinotinto. Fue su última gran vendimia. Distintos padecimientos agujerearon una salud que era de hierro y entre 2017 y 2020 su OPS ajustado marcó 100, justo en la medianía del Circo Máximo. Cabrera se niega a capitular y, en mejor estado físico, va a comenzar 2021 como inicialista de Detroit.

Martín Prado

El utility maracayero se había ganado el derecho a ser el antesalista de Venezuela en el Clásico de 2017 por sus sobresalientes colectas anteriores, pero por desdicha se lastimó una pierna en el torneo y desde entonces las lesiones le impidieron jugar a diario. En 2019, uno de los peloteros criollos más respetados y estimados en la Gran Carpa puso fin a su distinguida carrera de 14 ediciones arriba.

Francisco Rodríguez

El Kid Rodríguez se quedó sin balas luego de acompañar a Venezuela como su cerrador en el Clásico de 2017. El hombre que salvó 44 juegos para los Tigres de Detroit en 2016 se desintegró en la contienda siguiente, cuando tuvo efectividad de 7.82. Fue despedido, primero por los Tigres y luego por los Nacionales de Washington, que lo habían hecho regresar a las menores. Tenía en ese momento 35 años de edad y una recta que pistoneaba.

Omar Vizquel

El Clásico Mundial de Beisbol marcó el bautizo de Vizquel como piloto. Fue un despegue traumático, con solo dos triunfos angustiosos frente a Italia y críticas a su gestión. El paisaje se hizo más lúgubre luego. Perdió el puesto de mánager en la sucursal AA de los Medias Blancas de Chicago y luego su esposa lo acusó de violencia doméstica, un señalamiento que ha mermado su votación para el Salón de la Fama de las Grandes Ligas.

Las “maldiciones” son parte del folklor deportivo y no son sino eso. ¿Mas no les llama la atención este patrón que se repite entre hombres que, por cronología, bien podrían seguir viajando en la primera clase del beisbol? ¿Se les ocurre alguien que haya arrojado el “maleficio”?

Acerca del autor

Carlos Valmore Rodríguez

Periodista deportivo, especializado en la fuente de beisbol. Graduado en la UCAB en 1999. He trabajado en El Nacional, Líder, Meridiano, Unión Radio, IVC, Beisbolplay.

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