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Motores

Belén Ameijenda busca ser la primera piloto con discapacidad

Belén sentada en uno de los autos de formula
La argentina está a un paso de cumplir su sueño / Belén Ameijenda

Belén Ameijenda tiene espina bífida y a diario prende su simulador en casa para entrenar. Aún no sabe cuándo llegará el gran momento de entrar a las pistas. Sin embargo, la argentina confía que pronto se convertirá en la primera piloto con discapacidad. Su objetivo es demostrar que en el deporte se puede lograr una verdadera inclusión sin tener que crear categorías especiales. 

La porteña desde antes de nacer tenía todos los pronósticos en contra. Los médicos le dijeron a sus padres que no iba a poder caminar porque padecía de espina bífida, que es una malformación congénita donde el tubo neural no se llega a desarrollar o cerrar. Esto puede afectar a diferentes regiones de la médula espinal; en su caso son L4 y L5. Además, también padecía hidrocefalia. 

Al nacer la operaron y sus padres recibieron la misma aseveración: no va a caminar. En ese momento la condenaban a una silla de ruedas, pero Dios le daba señales de luz cuando también le dijeron que su cerebro estaba volviendo al tamaño normal. La hidrocefalia se había ido. 

Belén Ameijenda con constancia y esfuerzo le demostró a la ciencia que a veces se puede equivocar, ya que nunca tocó la silla de ruedas. “Al año y medio estaba con un andador”, cuenta la joven tras terminar su entrenamiento en el simulador. 

En 24 años de vida le ha tocado saltar muchos escollos, aunque también ha contado con muchos aliados, entre esos los deportes. Desde niña su  kinesióloga le recomendó hacer actividades y practicó natación y equitación. Los autos solo eran para verlos en la televisión. Apenas cumplió su mayoría de esas recibió un automóvil y ahí la curiosidad por las pistas se fue expandiendo. 

Belén Ameijenda y su amor por los autos 

Belén Ameijenda es la menor de dos hermanas, comenzó sus estudios de periodismo deportivo y luego los de psicología. A la primera de las carreras la eligió como un puente para conocer el mundo del autos. Además, tras tener su primer auto pudo independizarse mucho más y conocer a personas a las que también les gustaba ir al autodromo. 

“Gracias al periodismo deportivo me pude acercar a los autódromos. Yo quería estar en un autódromo”, confiesa la futura piloto. Uno de sus ejemplos a seguir en este deporte era Juan María Nimo, quien es un piloto que está en silla de ruedas y corrió en el TC Pista Mouras, la cuarta categoría de la Asociación Corredores Turismo Carretera.

El primer encuentro con su ídolo fue en 2019 en el autódromo Roberto Mouras de La Plata. “Cuando lo vi en pista fue que entendí. Hacé de cuenta de muchas cosas que en la televisión no se transmiten. Me di cuenta que no era algo imposible. Yo no lo buscaba, pero si venía la oportunidad, yo podía”, recuerda con tono entusiasta a través de una videollamada. 

Luego, al hablar con un amigo piloto, Belu le comentó sobre su sueño de correr en una pista y él la incentivó a intentarlo. Luego hablando con un amigo que ya es piloto. Le dije que mi sueño era correr. Desde ese momento empezó a averiguar en qué categoría podía participar. Ella se decidió por la Fórmula 1.100 Bonaerense que corre solo en los autódromos de Buenos Aires, Roque Pérez, La Plata y Dolores. 

Belén Ameijenda le puso velocidad a los trámites y a inicio de año, el médico del autódromo de La Plata le dio la habilitación médica. Por ahora, para recibir la licencia solo le falta hacer la prueba de escape. 

“Es una prueba de seguridad y para saber en cuánto tiempo sales del auto. Se la hacen a personas con discapacidad. Esto también nos permite saber qué modificaciones tendría que hacerle a mi futuro auto”, explica quien aún no tiene su carro y está haciendo una campaña para poder conseguir sponsors. 

Buscar la inclusión desde el deporte

Belén Ameijenda busca hacer historia a través de uno de los deportes más inclusivos. El automovilismo permite que compiten tanto hombres como mujeres y le abre las puertas a personas con capacidades diferentes. Lo importante es que puedan adaptar todo para la conducción del auto sin dar ventajas técnicas. 

La joven de Buenos Aires está a pocos pasos de convertirse en la primera mujer latinoamericana que compite en el automovilismo con una discapacidad. Ella es consciente de lo que eso significa y espera servir de ejemplo para incentivar a otras personas. 

“Es una responsabilidad, no es nada más que se cumple mi sueño de correr y ya está. La discapacidad no es algo que está en los medios, nos hace creer que adaptar una categoría es inclusión. Esto es la inclusión, el poder competir en una misma categoría sin distinción”, reflexiona. 

Su objetivo es empezar en la formula 1100 Bonaerense e ir escalando a otras categorías. “Ojalá esto le de una posibilidad a más chicos para que se animen, no solo en lo deportivo sino en la sociedad. Animarte a hacer lo que te gusta. Los límites son mentales”, remata quien desde su nacimiento se ha impuesto ante las adversidades. 

En el mundo del automovilismo uno de los casos más relevantes sobre superación es el de Alex Zanardi. A este piloto italiano le amputaron las dos piernas por un choque del CART y volvió a competir en autos de turismos. Además, ganó las medallas de oro en ciclismo de mano en los Juegos Paralímpicos de 2012 y 2016.

Tras el volante todos son iguales; algunos más veloces, otros más inteligentes a la hora de emplear una estrategia. Sin embargo, todos, hombres y mujeres, son seres humanos con historias distintas que buscan llegar a la meta. 

Acerca del autor

Mariann García

Soy comunicadora social. Nací entre el mar y las montañas de Venezuela, pero hace más de tres años emigré a Argentina. Tengo diez años cubriendo la fuente deportiva. Me apasiona contar sus historias y descubrir el lado B de sus protagonistas.

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