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Curiosidades

Felipe de Edimburgo y sus extensas relaciones con el deporte

Estuvo relacionado con los Juegos Olímpicos, Criquet y caballos. / AFP

El pasado viernes 9 de abril, el mundo recibió la noticia de la muerte de Felipe de Edimburgo, conocido también por su título de Duque. A sus 99 años y a pocos meses de llegar al centenario, falleció tras tener complicaciones por una infección que complicó su estado de salud durante un tiempo.

Y aunque gran parte de su vida la dedicó a una carrera militar, también estuvo ampliamente ligado al deporte y es lo que estaremos ahondando a continuación. Incluso, se dice que pudo haber tenido una amplia frustración por no hacerlo de forma profesional, no obstante si desde las llamadas ‘oficinas’.

Sus apariciones datan de cuando estas disciplinas se manejaban únicamente entre las élites. Es decir, el clasismo en aquella época hacía separar muy contundentemente a los atletas y especificaba que solamente los adinerados podían hacerlo. Aquí se incluye todo lo relacionado al aspecto olímpico.

La Reina Isabel y el príncípe de Edimburgo. / El Periódico.

A estas clases altas y de élite pertenecía Felipe Edimburgo y toda su familia, por lo que de una forma u otra fue partícipe. Sin embargo, según reseña Marca, aunque el duque resultaba ser de una casa real griega, su familia no era la de mayores riquezas, sino por el contrario, era de las más pobres y desfavorecidas.

Un año después del nacimiento de Felipe de Edimburgo, es decir en 1922, su país estaba pasaba por un complejo momento social tras las secuelas que había dejado la I Guerra Mundial. Por ende, la monarquía quedó abolida y decidieron viajar a otros países como Francia y Reino Unido con el fin de establecerse nuevamente.

Aquí es donde entra la primera relación del Duque con el deporte. Años antes de esta salida del territorio griego, se buscó la reanudación de los Juegos Olímpicos de la mano del barón Pierre de Coubertin y en 1986, el abuelo de Felipe de Edimburgo, Jorge, fue el encargado de la inauguración.

Sin embargo, decidió hacer su carrera militar donde fue un oficial naval de la II Guerra Mundial. Posiblemente, lidiando con parte de su pasado tras lo que le tocó vivir al salir a exilio. Años más tarde, su vida cambia: se casó con Isabel, quien heredó el trono británico en 1953 y por ello, la relación con el deporte por parte de Felipe de Edimburgo, se amplió.

El Duque de Edimburgo en uno de sus grandes pasiones. / Pinterest.

Caballos, Juegos Olímpicos y Criquet

Tras aquella unión mencionada anteriormente, Felipe de Edimburgo se convirtió en el representante nominal jefe del estado de Australia, entre otros tantos títulos que obtuvo. Por lo que su presencia en distintos actos de importancia mundial era más que obvia.

En 1956, le tocó imitar a su abuelo: inauguró los Juegos Olímpicos que se disputaron en aquel año, en la ciudad de Melbourne. Por otra parte, no solamente con estas disciplinas estuvo muy vinculado, también con los caballos y todo lo relacionado a ese medio.

Para muestra, su etapa en la presidencia de la Federación Ecuestre Internacional de 1964 hasta 1986. Sobre todo porque la casa real británica tiene una gran influencia y relación con este deporte hípico. Tal es así, que la sucesora en dicha entidad internacional fue Ana, su hija.

Asimismo, todo lo que incluía caballos le gustaba. Era una pasión tal, que se convirtió en jugador tanto de Criquet como de Polo, siendo un representante internacional en múltiples ocasiones, ya que lo hacía muy bien.

En otros deportes como el fútbol también apareció: entregó distintos trofeos en Wimbledon. Además, estuvo presente en un acto donde se le entregó a Booby Moore el Trofeo Jules Rimet, tras culminar el Mundial de 1966. Así que, más allá de tener múltiples funciones en la corona, el deporte no dejó de ser una prioridad para Felipe de Edimburgo.

Felipe de Edimburgo, Princesa Ana
Ana de Inglaterra. / Vogue.

Una familia olímpica: la relación más cercana con el deporte

Con una amplia herencia relacionada con los JJOO, la princesa Ana de Inglaterra, hija de Felipe de Edimburgo, asistió a la edición de Montreal en 1976. Representó a la selección de equitación de Reino Unido, junto a su caballo conocido como Goodwill. Este era parte de los establos de su madre, la reina Isabel.

Posteriormente, ya en una era más actual, Zara Philips, quien es la hija de la princesa Ana y nieta de Felipe de Edimburgo, asistió a los Juegos Olímpicos de Londres en el año 2012. También en la misma competición y se hizo acreedora de una medalla de plata.

De esta manera, la familia de la Casa real de Reino Unido tiene una amplia relación con los Juegos Olímpicos. Esto podría seguir aumentando con el pasar de las generaciones.

Acerca del autor

Alberto Gardeazabal

Nací en Caracas, Venezuela. Lasallista y Licenciado en Comunicación Social de la Universidad Monteávila. Gerente Deportivo FIFA de la Universidad Metropolitana. Con cinco años de experiencia en medios web, periodismo institucional, locución y producción radial.

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