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Elías Davalillo comparte el béisbol con la ayuda a los más necesitados

Elías Davalillo
Elías Davalillo / Cortesía

Elías Davalillo es un pelotero que ha sabido superar los obstáculos en el béisbol, su tenacidad y amor al deporte que lo vio crecer lo llevó hasta a reformatear su cuerpo para seguir activo en los diamantes. Pero más allá  del juego de pelota, el sobrino de Pompeyo y Víctor se ha dedicado desde muy joven a ayudar a los más necesitados.

Este caraqueño es uno de los principales rostros de la “Fundación Social Ayacucho” (FSA), asociación que apoya directamente a las comunidades en la planificación, ejecución y desarrollo de proyectos que contribuyan a la integración y superación de la exclusión social, utilizando como principal medio el deporte. con lo que han llegado a los sectores más vulnerables del país.

Carrera de obstáculos

Su transitar por los diamantes no ha sido fácil debido a las lesiones, pero la perseverancia le ha abierto muchas puertas, al punto que Elías Davalillo puede ser considerado como un verdadero trotamundos del béisbol. “A los 17 años firme al profesional en el 2003, ese año estuve invitado con los Leones del Caracas pero no me firmaron, pero gracias Dios luego lo hicieron las Águilas del Zulia”, comenta el jugador y empresario.

“He tenido una carrera bastante atropellada por el tema de las lesiones, lo que me ha hecho tomar tantos destinos diferentes. Después que me dejaron libre en Estados Unidos y Venezuela comencé a jugar en Europa en el 2007. Inicié en Italia y he tenido experiencia en varios países como España, Francia Inglaterra y Holanda. Además he jugado en ligas independientes de Estados Unidos, el béisbol me ha abierto muchas puertas y dado oportunidades”.

Nuevas oportunidades para Davalillo

Para Elías Davalillo las ligas europeas “son una bendición” para muchos buenos peloteros que fueron dejados libres en el béisbol organizados. “La gente piensa que son ligas de retiro, pero es todo lo contrario, son ligas que a muchos le dan un segundo aire y algunos logran volver al béisbol organizado”.

La expansión del béisbol en las últimas décadas en el continente europeo ha sido impresionante, generando un mapa variopinto de ligas de todo tipo.

“Italia es una liga muy particular, es un torneo que te saca de paso. Se juegan muchos dobles juegos y pocos días a la semana. De pronto te enfrentas a un lanzador italiano que posee poca velocidad, pero que maneja muy bien los pitcheos quebrados, y más tarde te topas con un extranjero que tira 95 millas, lo que termina sacándote de paso. Si te fue mal ese fin de semana, pasas toda la semana mal esperando hasta el próximo fin, uno se tiene que ajustar mucho”.

“Francia me sorprendió gratamente por su nivel de organización, tanto en lo referente a la federación, como de liga y los equipos. Tienen unos campos bastante buenos, por lo que me llevé muy buena impresión ya que ese país no es para nada conocido por el béisbol”, explica Davalillo.

“En Holanda es una liga fuerte, me atrevo a decir que tanto Italia como Holanda son las más competitivas del continente. Hay muy buen nivel, con peloteros de renombre, con muchos dominicanos y venezolanos. Además hay muchos holandeses con mucho talento.

Davalillo tiene en mente tres años más

Pese a las lesiones y más recientemente la pandemia mundial de Covid-19, Elías Davalillo no tiene aún en su mente la palabra retiro. “Quiero jugar uno tres años más. Cuando el cuerpo lo pida me retiraré, pero seguramente seguiré practicando el béisbol como deporte ya que después de tantos años se convierte en un estilo de vida”, argumenta el versátil jugador que en su momento fue el cuarto miembro de la familia Davalillo en firmar al profesional luego de Pompeyo, Víctor y David.

“Por el tema de la pandemia he tenido que estar en Venezuela, pero ya he tenido varios contactos para volver muy pronto al béisbol europeo. Tengo fe en Dios que en un mes ya pueda estar activo nuevamente ya que me dio dos veces Covid, bastante fuerte, y me debilitó muchísimo. Ya recuperado estoy trabajando la parte cardiovascular para ponerme en forma”.

Ayudando a los más desprotegidos

A la par de su carrera profesional dentro de los terrenos, Elías Davalillo ha desarrollado en años recientes una empresa de representación de peloteros que sea un respaldo desde el  punto de vista económico, pero que siempre lo mantenga ligado al béisbol. “Además de representar a atletas tenemos varios  prospectos que estamos ayudando a desarrollar”.

Su fundación ha traspasado fronteras

Pero, sin duda alguna, la mayor satisfacción de Davalillo es la Fundación Social Ayacucho.

“El año pasado tuve oportunidades de jugar, pero la vida y el tema social va por encima de los sueños personales y con toda esta situación que estábamos viviendo a nivel mundial no me nacía estar metido en un campo de pelota sino ver qué se podía hacer por las personas. Con la fundación, que ya tiene más de 20 años, hemos estado súper activos en este tiempo de pandemia con traslado de enfermos, apoyando con el tema de mascarillas, de las jornadas de vacunación, en donde podamos dar una mano a la sociedad y a los más necesitados”.

La Fundación Social Ayacucho, es un ente privado, su nombre surgió por la calle donde creció en la parroquia 23 de enero. “Manejamos programas sociales, educativos y deportivos, a través de convenios internacionales y el apoyo que le hemos dado con mi empresa. No es fácil mantener una institución sin fines de lucro pero gracias a Dios hemos salido adelante y hemos puesto nuestro granito de arena para el país”.

Todo comenzó en 1999, luego del terrible desastre natural de Vargas en el que se ofrecieron como apoyo en logística a través de la organización de algunos grupos de rescate. Más tarde, ayudarían a reconstruir las casas destruidas.

Davalillo Reformateado

Elías Davalillo, firmó al profesional como jugador de cuadro, principalmente defendiendo la segunda base y campocorto. Pero los avatares de la vida  le obligaron no sólo a mudarse a los jardines sino también a aprender a lanzar con la zurda.

“La última lesión que tuve fue en la cúpula radial y por negligencia médica tuvieron que extraerla y no colocaron la prótesis adecuadamente en su momento. Quedé padeciendo del codo de lanzar. Continuaba jugando segunda, pero estaba a punto de que me realizaran una Tommy John ya que el ligamento ya no daba más. Luego de la rehabilitación el brazo agarró nivel, pero con muchos dolores de ligamentos. Estoy acostumbrado a jugar con dolor ya que me han operado muchas veces, pero ya el dolor era insoportable”, recuerda Davalillo.

“Yo siempre he sido un bateador ambidiestro y un día me dije que iba a empezar a lanzar a la zurda ya que me negaba a dejar el béisbol. Comencé a trabajar en eso, no solo en lo físico sino en lo mental. Con el tiempo el brazo se fortaleció y no te digo que esté igual al derecho pero eso me ha ayudado a jugar en algunas ligas en el outfielder como zurdo, por ejemplo en la francesa y la italiana. En ocasiones jugaba infield sin forzar mucho la derecha o lo hacía en la inicial, pero principalmente actuaba como zurdo en los jardines. Debo darle gracias a Dios por esa oportunidad y siempre digo que los obstáculos están en la mente, si uno se propone puede buscar la forma de hacer lo que quieras”.

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Acerca del autor

Carlos Jesús Hernández

Soy un periodista venezolano graduado en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela en 1998. Inicié mi carrera en el mundo periodístico en el Diario El Nuevo País, luego pasé a Últimas Noticias, para dar el gran salto al Diario Líder en Deportes, del cual fui fundador y llegué a ser Coordinador de la Sección Béisbol. Desde 2015 resido en San Salvador, donde he trabajado como jefe de comunicaciones de la Federación Salvadoreña de Béisbol, así como de la Liga Nacional de Béisbol de El Salvador, además de colaborar con varios diarios locales y ser columnista de la revista digital Bengoa.

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