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Fútbol

Claudio Altieri, entrena a Anguila al ritmo de reggae

Claudio Altieri
Claudio Altieri es PF de Anguila / Claudio Altieri

Claudio Altieri llegó a un sitio que al parecer se detuvo en el tiempo. Al caraqueño de apenas 31 años ya solo le falta trabajar en África para haberlo hecho en todos los continentes. Es preparador físico y ahora forma parte del cuerpo técnico de la selección de Anguila, un país que se asemeja mucho a la película “La Laguna Azul”.

Sus playas de agua cristalina y arena fina y blanca, parecen un secreto muy bien guardado. Poco se conoce sobre este territorio de ultramar británico con poco más de 15 mil habitantes. Algunos famosos tienen casas allí de millones de dólares para pasar vacaciones. Los lugareños cuentas con un hospital, un supermercado, una iglesia y restaurantes especialistas en comida de mar.

Pero también tienen otra pasión el fútbol. No brilla tanto en el resto del mundo, tampoco le compiten tan de tú a tú a sus rivales del Caribe, pero tienen un plan. Su cuerpo técnico llegó a la isla para preparar a un grupo de jugadores con plazo de dos o tres años. También están buscando descendientes de isleños, que jueguen en el fútbol de Inglaterra, para que sean parte de su selección.

Ahí es donde nuevamente salta a la vista el nombre de Claudio Altieri. Desde hace 7 meses, el venezolano, hijo de italianos, forma parte del cuerpo técnico de la selección y la preparó para afrontar la primera fase de las Eliminatorias al Mundial de Qatar 2022. Anguila terminó en el último lugar de su grupo con 4 derrotas, sin victorias y un registro de 23 goles en contra, sin anotar.

“En el último juego nos pasó algo muy malo. Previo al partido ante Panamá nos concentramos en Punta Cana y, a pesar de los controles, nueve jugadores salieron positivos para covid-19. Tuvieron que convocar a juveniles de 19 años y terminamos perdiendo 13 a 0”, cuenta Claudio.

No siempre conversa con venezolanos. Debe ser porque se fue del país hace más de 12 años y casi toda su familia emigró por segunda vez. “Solo me quedan un par de tíos allá”. A pesar de ello, su acento sigue intacto así como también habla con fluidez el italiano, inglés y portugués.

Es un venezolano en el exterior haciéndose un nombre en el fútbol. Era lateral izquierdo cuando chamo, pero se retiró temprano para estudiar preparación física. Ahora forma parte de una selección y, dice, añora algún día ocupar el mismo cargo pero en la vinotinto.

Sus inicios en el Club Ítalo de Caracas

Como buen integrante de una familia de italianos, Claudio vio fútbol desde chamo. Los sábados y domingos eran para ver los partidos de aquel Calcio de Del Piero, Baggio, Nesta, Maldini. El Parma de Crespo y el Inter de Ronaldo.

“Los equipos italianos llegaban a la final de la Champions. Creo que fue su mejor momento. Yo soy zurdo y me gustaba hacer goles, pero aunque jugaba como lateral izquierdo siempre veía a Batistuta que los marcaba con la derecha y la zurda también”.

Por eso comenzó a jugar en el Club Ítalo Venezolano de Caracas y en 2003 se fue a Italia con sus padres por cuatro años. “Allá jugué con varios clubes, el último fue Cittadella, pero regresé porque quería volver a Venezuela”.

De su país recuerda los partidos de la Liga César Del Vecchio y los juegos ante el Centro Portugués y la Hermandad Gallega. “Eran como un clásico. También pienso mucho cuando era chamo y entrenaba por las tardes en el club, pero me iba más temprano para caimanear en el barrio que queda al lado del Ítalo. Todos los muchachos me conocían como el italiano, jugaba ahí y después entraba a entrenar”.

Australia, su nuevo destino

Tan lejana como enigmática. Australia fue el destino que Claudio eligió para aprender inglés. Allí quiso seguir jugando al fútbol pero como inmigrante tenía que trabajar muchas horas, por lo que no tardo mucho tiempo en desistir. Aunque eligió una carrera que no lo alejara de una pelota.

“En 2011 comencé mi carrera universitaria en Ciencias Aplicadas al Deporte. Australia es un país de atletas así que respiran la preparación física. Son muy duros en cricket, rugby, natación, ciclismo, remo y demás; luego obtuve una maestría como preparador físico en la Edith Cowan University”.

Claudio Altieri comenzó su carrera como preparador físico en Australia

Al graduarse tenía una juventud por delante y un pasaporte, al final fueron dos porque se nacionalizó australiano. Su primer viaje exótico fue a la India, país en el cual trabajó en las selecciones de fútbol de ese país.

“Trabajé en la parte de rehabilitación de la selección. Conectar la parte física con la parte médica que llevan los médicos y fisioterapeutas. Yo era quien prácticamente les daba el alta a los jugadores para que volvieran a jugar luego de haber estado lesionados. Recuerdo que fui con ellos a las eliminatorias de la Copa Asia y con la sub 23 a la Copa Qatar en 2017”.

De ese lejano país recuerda muchas cosas, no precisamente el paso libre de las vacas por las calles. “Allá aman el fútbol pero su estilo de vida es particular. Al salir del estadio veía niños sin comida, casi desnudos pidiendo agua y una cuadra más adelante había personas manejando un Ferrari. Eso me afectó mucho”.

Cumplida su etapa allí solo tuvo que cruzar la frontera para llegar a China. La Universidad de Pekín había comprado un club de segunda división y él formó parte de su equipo técnico. “El proyecto no avanzó mucho porque querían resultados inmediatos. Pasaron entrenadores de Países Bajos, Serbia e Italia pero nunca se enfocaron en formar”.

La propuesta de Anguila… ¿Dónde queda eso?

“Lo primero que hice cuando me llegó la propuesta fue buscar en Google dónde quedaba”, contó Claudio. Anguila es una isla del Caribe que parece estar escondida, pero hasta allá fue a parar el venezolano, recomendado por un entrenador inglés con el que trabajó en la India.

¿Qué consiguió en Google? Seguramente playas, playas y más playas. Al legar a Anguila se dio cuenta que… Sí, era tal cual como arrojó aquella búsqueda, es playa, playa y más playas. “Si te imaginas que la gente camina por las calle en cholas, bermudas y franelillas sin mangas pues, no te equivocas. Es así tal cual”.

Suena exótico vivir y trabajar en un lugar caribeño como Anguila. “Es una ciudad pequeñísima, no existe la delincuencia, todo el mundo es amable y está dispuesto a ayudarte. Las fiestas todas son con reggae. De verdad parece que allí el mundo se hubiese detenido hace tiempo”.

Como preparador físico de la selección tiene una rutina. “Me levanto en la mañana, llamo a los jugadores y nos vemos en el gimnasio de la federación. Luego por la tarde me voy a entrenar a la playa y vuelvo a trabajar como de 5 a 8. Los fines de semana voy a ver a los jugadores en sus clubes”.

La liga de Anguila tiene 12 equipos masculinos y 12 femeninos. El trabajo que necesitan es arduo, tomando en cuenta que tienen un universo de jugadores muy pequeño. “Faltan entrenadores que vengan de afuera, con otra filosofía. Ahorita voy a comenzar a preparar a la sub 20 donde hay 5 jugadores talentosos”.

La vinotinto desde lejos

Salió hace casi 10 años de Venezuela por lo que aquel país que conoció, ya no se parece al que encontrará cuando decida regresar. A pesar de eso, dijo procurar mantener esa conexión con su país y aseguró, con su currículo académico y experiencia en una selección chica, querer seguir escalando para llegar a la vinotinto. La que sea.

“Es un sentimiento que no se va a pesar de tener tantos años fuera. Me imagino estar en una banca con la franela de la vinotinto puesta y me emociono. Yo sigo conversando con el profesor Jorge Durán, José Pinto y Daniel Blanco, que ahora dirige en Panamá. Ojalá algún día pueda cumplir ese sueño”.

En Australia está su hija Dominique, una niña de seis años por cuyas venas corre sangre brasileña, por su madre, además de la venezolana. “Unos días antes de la Copa América la llamé y le hable de Venezuela, pero en su día a día la influencia más grande es la de la familia de su mamá”.

La diáspora ha repartido venezolanos talentosos en todo el mundo. En Anguila, una pequeña isla más pequeña que cualquier municipio chico del país, está un caraqueño, cuidando y fortaleciendo el físico de su selección nacional.

Acerca del autor

Miguel Ángel Valladares

Soy periodista egresado de la Universidad Fermín Toro de Barquisimeto, Venezuela en 2007. Fui fundador y coordinador de deportes del Diario La Prensa de Lara por ocho años. Me apasiona el deporte. Cubrí eventos internacionales como la Copa América 2007 y 2011. Me gusta contar historias.

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