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Carlos Quiñones canta bolas y strikes en la Madre Patria

El corazón del béisbol en España es, sin duda, la presencia de venezolanos en todos sus niveles. El umpire Carlos Quiñones es uno de ellos.
Carlos Quiñones / Cortesia

El corazón del béisbol en España es, sin duda alguna, la presencia de venezolanos en todos sus niveles. En especial en la máxima categoría: la División de Honor, en la cual más del setenta por ciento de atletas son de origen latino. Sin embargo, una gran cantidad de ese grupo son provenientes de la tierra de Simón Bolívar. Carlos Quiñones es uno de ellos.

Pero, ¿Carlos Quiñones es pelotero? No. Esta alta migración nacional a la MadrePatria no solo se conforma de jugadores. Hay compatriotas que trabajan como anotadores y árbitros. Quiñones, a sus 31 años de edad, es uno de los umpires con más proyección en el circuito ibérico.

Carlos Quiñones dirige en laDivisión de Honor / Cortesia

Nativo de El Tigre, en el Estado Anzoátegui, Carlos Quiñones es uno de los dos árbitros venezolanos que trabajan en el torneo español. Ambos, fueron formados en la prestigiosa academia Venezuela Umpire Camp, que tantos logros ha gestado en su rama al béisbol nacional. A la par de ellos, hay un buen número de venezolanos que llevan años laborando como jueces en dicho país elevando el nivel del arbitraje en esa pelota.

Los comienzos de Carlos Quiñones

Luego de una breve carrera como pelotero amateur, Carlos Quiñones se inició en este mundo, al ingresar en la Liga de Arbitraje de El Tigre, en 2008. “En el año de 2009 hice mi primer curso nacional de arbitraje en Barquisimeto y año más tarde entré a la Venezuela Umpire Camp. Estuve allí desde 2010 hasta el 2012 arbitrando en la Venezuelan Sumer League y en el programa de desarrollo de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP)”, comentó el oriental.


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A la par de su crecimiento como árbitro se graduó de Técnico Superior en Mecánica. De esta manera, conseguió un buen trabajo en una trasnacional de la zona oriental de Venezuela. Asimismo, empezó a combinar sus labores con su pasión, tras las bases en Liga Nacional Bolivariana de Béisbol.

Junto a Jesús Pérez, otro de los criollos en ese béisbol

Salto a Europa

A finales de 2019, Carlos Quiñones tomó la difícil decisión de emigrar a España, debido a la situación país. Emigró con su esposa y su pequeña hija, buscando una mejor calidad de vida para su familia.

“Al llegar a España, antes de iniciarse la pandemia, hice muchos contactos, me moví bastante ya que quería continuar con mi carrera de árbitro”, contó Quiñones.

“Aquí está Jesús Pérez, un compañero de la academia de umpires en Venezuela, pero no fue sino hasta que pude contactar a Humberto Castillo, quien vive en Tenerife y me dio clases en la academia, quien junto al jugador Dennis Niño, me pusieron en contacto con Nacho Pardo, secretario general de la Real Federación Española de Béisbol y Softball. Él me pidió el curriculum y las constancia de cursos realizados. Me homologaron todos los cursos y me dieron la aprobación para arbitrar en el nivel tres, que es el máximo acá, el que te permite trabajar en la División de Honor, a nivel nacional, así como de representar a España en eventos internacionales”, explicó Quiñones, quien también se homologó para arbitrar Softbol, una disciplina que ha tomado un gran auge en ese país.

“El año pasado con el tema de la pandemia sólo pude estar en cuatro series debido a la reducción del torneo. Además me lesioné con un foul de piconazo en la serie Madrid- Barcelona, la pelota me rozó la oreja izquierda y me tuvieron que aplicar cuatro puntos de sutura. Lo bueno es que aquí hay seguro deportivo que te cubre ese tipo de contratiempos. Este ha sido el año de la consolidación, gracias a Dios me ha ido muy bien, de doce series he arbitrado ocho”, relató.

Contingente nacional

Para Carlos Quiñones, la gran migración que hay en la pelota española en los últimos años, en especial la venezolana, ha permitido que el béisbol se haya fortalecido de gran forma.“Del 100% de los jugadores en la máxima categoría, el 70 % son latinos, encabezado por los venezolanos”.

Carlos Quiñones junto a Jesús Pérez, el otro criollo formado en la conocida academia venezolana, forman parte de la Federación Madrileña de Béisbol. Pero además de ellos, según la página oficial de ese organismo están los umpires criollos Jesús Pérez, Ángel Márquez y Jesús Estévez, así como el anotador Leopoldo González. Esto es solo un ejemplo del gran número de venezolanos que trabajan en las diferentes dependencias, como la de Canarias, donde por razones históricas existe una gran colonia nacional.

“Yo vivo en una provincia de Toledo. Acá primero hay que inscribirse en el Colegio Nacional de Árbitros, y luego te otorgan la designación, por lo que ahora pertenezco al colegiado de la Federación Madrileña de Béisbol y Softball por la zona geográfica donde vivo. Este fin de semana (sábado) me toca arbitrar en Viladecans, Barcelona. Para ello te pagan todo el transporte que necesites para llegar de tu casa a donde debes trabajar. Por ejemplo, a mí me toca pagar unos siete euros en un autobús que me lleve a Madrid, y luego el tren de máxima velocidad a Barcelona que son otros ciento y pico de euros”, explica el de El Tigre.

“También te pagan el hotel, obviamente con límites. El hospedaje no debe costar más de 63 euros. Además te dan dieta de alimentación cuando pasas cierta cantidad de kilómetros. Ahora, como se está jugando doble juego por la pandemia son obligatorios esos viáticos de alimentación, incluso si está en casa. Acá no hay restricciones, si necesitas irte en avión lo haces y luego te lo pagan”, contó.

Buen nivel arbitral

Pese a su corta edad, Carlos Quiñones cuenta con la experiencia suficiente para comparar y catalogar a sus pares españoles.

Quiñones ha tenido mucho trabajo esta campaña / Cortesia

“El nivel del arbitraje en España es bueno. Los árbitros locales se saben las reglas de punta a punta, manejan muy bien el reglamento y lo cumplen a cabalidad. Obviamente, en lo que respecta al estilo del arbitraje, es decir, si me veo bonito cantando un out o un quieto, no lo tienen tan desarrollado como el latino. Si hay una jugada apretada de bola corredor, en la que estamos acostumbrado a que en el béisbol en América se luzcan cantando con fuerza y efusividad la jugada, acá simplemente dan su veredicto sin mayor gestualidad, es la única diferencia”, explica.

“Los árbitros españoles son una personas fenomenales, siempre están atentos a aprender. Un error que tienen los árbitros latinos, lo cual después de estar acá lo pude corregir. Si te pasa algún problema con una jugada en el terreno, eso queda allí cuando termina el juego. Acá no, se preocupan mucho por perfeccionar su trabajo y gracias a la tecnología (todos los partidos son grabados), se dedican a ver los videos y corregir errores tanto de colocación en el campo como de decisiones, reglas, etc”.

Buena organización

Otro aspecto que no duda en alabar Carlos Quiñones sobre el béisbol en la Madre Patria es el nivel de organización.

“La organización acá en España es muy buena y se hace con mucha anticipación. Este fin de semana me toca la segunda mejor serie de la liga: Viladecans -Marlins de Tenerife. Acá te avisan las cosas con tiempo y están pendiente de todo lo que necesites. Hay mucho respeto y se trata como debe ser a los árbitros”.

Carlos Quiñones: a seguir el ascenso

Generalmente luego de finalizada los torneos en la mayoría de las ligas europeas se disputan varias competencias entre equipos campeones, similar a lo que que la Champions en el fútbol, próximo peldaño para Quiñones en su carrera.

“Le pido a Dios que me den la oportunidad de trabajar en eventos internacionales, ya le he demostrado que estoy preparado para eso”, cerró.

Acerca del autor

Carlos Jesús Hernández

Soy un periodista venezolano graduado en la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Central de Venezuela en 1998. Inicié mi carrera en el mundo periodístico en el Diario El Nuevo País, luego pasé a Últimas Noticias, para dar el gran salto al Diario Líder en Deportes, del cual fui fundador y llegué a ser Coordinador de la Sección Béisbol. Desde 2015 resido en San Salvador, donde he trabajado como jefe de comunicaciones de la Federación Salvadoreña de Béisbol, así como de la Liga Nacional de Béisbol de El Salvador, además de colaborar con varios diarios locales y ser columnista de la revista digital Bengoa.

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