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El abrazo de la redención de Monty Williams

Monty Williams

Monty Williams se levanta del banco y lo ve venir, prepara su abrazo, quizá esperaba el momento, quizá preparó un pequeño discurso, quizá lo improvisó todo, abrazó a su muchacho, quien como un hijo, colocó la cabeza en el pecho de su padre, era el abrazo de la redención entre él y Chris Paul. Phoenix Suns equipo para el que trabajan avanzan a la final de la NBA por primera vez desde 1993 y sueñan con un anillo, con el primer anillo de campeón en sus manos.

La historia de Williams es, a continuación, un recorrido al más bajo piso del infierno depresivo, al piso más oscuro del inframundo, para luego colocarse a dos victorias de ser campeón de la NBA.

Circunstancias, que en una oportunidad le detuvieron el corazón para causarle un episodio cardíaco, “si no sale bien, podrías no sobrevivir, podrías no despertar” afortunadamente, le expresaron horas después, que podría volver a la cancha para jugar, era 1992.

Episodio de terror

La vida fuera de la cancha, ha sido muy volátil para el coach. En 2016 su esposa Ingrid y sus tres hijas (Faith de 15 años, Janna de 13 y Micah) iban por la avenida South Western, cuando un vehículo que iba en exceso de velocidad se le atravesó ocasionando un desastre. Williams se acomodaba la corbata, Oklahoma City Thunder tenía juego y él era asistente del coach en jefe Billy Donovan, cuando recibió la llamada que le cambió todo.

Sus hijas salieron ilesas, pero su esposa al otro día no resistió las lesiones y luego de 26 años juntos, aquella relación abruptamente llegaba a su fin.

Aquel funeral fue impactante, más allá del terrible desenlace, el apoyo a Williams fue reconocido por la cantidad de gente que se acercó al coach. Era el fin de 26 años juntos, de un ser humano que cambió el rumbo equivocado y lleno de errores que tenía Monty.

Chris Paul couldn't stay calm moments before clinching NBA Finals berth

Ingrid lo guiaba a estudiar cuando Monty Williams era estudiante en la Universidad de Notre-Dame, tenía pésimas calificaciones, el aporte de la mujer de su vida, le cambió las calificaciones.

Siendo adolescente, lo ayudó a salir adelante cuando le diagnosticaron cardiomiopatía hipertrófica, una afección provocada por el engrosamiento del corazón. En el caso del aún jugador, le ocurrió en el ventrículo izquierdo. Le dijeron no sólo que no podía jugar más, sino que su vida podía correr peligro.

Etapa oscura

Ahí vino el descenso, la ausencia de luz provoca la oscuridad, Monty era recurrente en las peleas, buscaba drenar, ganarle una a la vida, era un lobo solitario y herido, pero la luz retornaba cuando frente a sí, se paraba su futura esposa, entonces su conciencia se quitaba la camisa de fuerza, buscando la mejor versión de él. Ingrid era ese brillo.

Entre los muchos personajes que se acercaron a brindarle apoyo al coach, hay dos cuyos nombres sobresalen del resto. Uno, el de Kevin Durant, quien esa temporada por última vez jugó para Oklahoma. El otro, el de Chris Paul, que había sido dirigido por Williams durante un año, en la primera experiencia de este como DT: 2010/11, la última campaña del base en los por entonces New Orleans Hornets.

Llegada a los Suns

El Monty Williams que llegó a Phoenix, lo hizo con un rodaje interesante, era fiel a las cenas con Greg Popovich, más fiel aún, a las palabras que él le profesaba entre comida y comida cuando era su jugador entre 1996 y 1998. ¿Se imaginan lo que puedes escuchar en una cena con uno de los mejores coachs en la historia de la liga? Si una rueda de prensa tras un juego del día es interesante por toda la retórica de Pop, piensen en lo que diría acompañado de un buen malbec, una ensalada y un trozo de carne a medio cocinar. 

Por algo Chris Paul, uno de los mejores bases de la historia del básquet, eligió reencontrarse con Williams en un equipo que, antes de la “burbuja” en Orlando, había ganado apenas 24 partidos y perdido 39. Y que un año antes, sin Monty Williams al mando, había terminado con registro 19-63.

Nada de eso le importó al laureado Paul, que se sumó al equipo a principios de esta campaña y hoy juega las finales de la liga.

En una entrevista a un diario de Arizona, Cameron Payne, jugador de Suns, expresó: “Siempre sabe que decirme, no sé cómo hace, pero siempre sabe lo que quiero escuchar” Williams se convirtió en un gran conversador, no por el tiempo de sus conversaciones, si no, por el contenido, es certero, directo, sentimental con la dosis perfecta, coach de baloncesto cuando el juego lo amerita, consejero y más cuando el momento lo solicita y eso incluye, un buen abrazo luego de eliminar a Los Clippers de Los Ángeles, el abrazo de la redención. 

Acerca del autor

Miguel Bastidas

Todavía estoy por descubrir quien soy. Si escribo tendré más propiedad. Si no escribo, perderé mi identidad. Ojalá Cortázar se vea con su Maga y yo me vea con el infinito tamaño de tus ojos. Creo que sigo en Argentina. Bailo salsa erótica. Juégate el 55...Chance!.
- Eres venezolano?
- Todo el tiempo
Sali de una universidad como Periodista. Soy imperfecto, ejerciendo la profesión perfecta, en un mundo imperfecto.

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