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MLB: ¿se trancó la panamericana?

Regla panamericana
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Resulta desconcertante que el comisionado de Grandes Ligas, Rob Manfred, haya declarado recientemente que tanto la regla panamericana (la del corredor en segunda por generación espontánea para acortar los extrainnings) como la reducción de los doble juegos a siete innings muy posiblemente desaparezcan de la faz de las mayores una vez finalizada la temporada regular de 2021.

Manfred insistió en lo que dijo desde el principio: que estas medidas fueron pensadas como respuestas coyunturales a los retos derivados de la pandemia de coronavirus y no como las puntas de lanza para constituir un nuevo juego de beisbol, más rápido y digerible para el gran público y las próximas generaciones de consumidores de espectáculos deportivos. Una versión que generó no pocos descreimientos, sobre todo porque en 2019 AC (antes del Covid) MLB ya había implementado lo del paracaidista en la intermedia en ligas menores. Y MLB, como gran corporación que es, no experimenta por deporte. Es de suponer que, tras todo ensayo de una industria de miles de millones de dólares hay un objetivo a cumplir y un horizonte definido hacia el cual avanzar.

 

¿Qué pasó con el “gran éxito” de la regla panamericana?

Hacia mediados de 2019, Manfred proclamó a los cuatro vientos que la aplicación de la regla panamericana en los criaderos de las mayores había tenido “gran éxito” en su misión de disminuir el tiempo de juego. Eso hizo sospechar a más de uno que, tarde o temprano, la norma de marras irrumpiría en la Gran Carpa.  La pandemia, sospechaban los malpensados, le serviría a Manfred de coartada para introducirla sin mayores objeciones. Su prolongación hasta 2021, ya con un calendario de 162 partidos por equipo y acceso progresivo de público a las tribunas (vale decir, un retorno a la normalidad) parecía confirmar que el asunto había llegado para quedarse, lo cual demostraría que MLB no estaba inventando por inventar en 2019. Ahora Manfred dice esto y uno se queda pensativo sobre lo que están tramando las cabezas del Big Show.

Si la regla panamericana tuvo “gran éxito” y se sabe que MLB lleva tiempo combatiendo la excesiva duración de los encuentros (como lo demuestra la aprobación de otras reglamentaciones, como el reloj para los pitchers, la limitación de visitas al montículo, la exigencia de que los pitchers enfrenten a un mínimo de tres bateadores y el boleto intencional automático), ¿qué factor operó para no incorporarla definitivamente al cuerpo de leyes de las Grandes Ligas? ¿No es contradictorio? ¿O será que se dieron cuenta de que es una medida cosmética que no resuelve el “problema” de fondo?  


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Ya no son los extrainnings, ahora es el shift

Ahora pareciera ser que el nuevo blanco de la oficina del comisionado son las formaciones defensivas alternativas, que han proliferado en el Circo Máximo desde hace ya seis años. A Manfred le preguntaron sobre eso en Denver, donde este martes 13 de julio se llevó a cabo el Juego de Estrellas. Parafraseándolo, Manfred explicó que, en efecto, sería deseable un juego de pelota con más acción, con mayor movimiento en las bases. Mencionó que lo que se estaba buscando no era cambiar el juego, sino regresarlo a como era cuando él era un chico. 

Recuerden que en AA ya se están restringiendo los “shifts” al obligar a todos los infielders a tener los pies en el infield; y ya al comenzar al calendario de esa categoría se dejó abierta la posibilidad de exigir la presencia de al menos dos fildeadores en cada lado del cuadro interior a partir de la segunda mitad de campaña. Si se lo preguntan a quien suscribe, los mánagers deberían poder emplazar a sus fildeadores donde más éxito probabilidades de éxito tengan en el propósito de hacer outs.  Pero lo relevante es lo que estén analizando allá en Nueva York, donde, se supone, nada se deja al azar.

En todo caso, es una sorpresa que se planee abolir la regla panamericana en Grandes Ligas, por cuanto había ganado adeptos entre peloteros, técnicos y ejecutivos. Si así ha de ser, tanto mejor. Y no se trata de posturas inmovilistas, reaccionarias, refractarias a las transformaciones. Hay muchas cosas que pueden mejorarse en el juego de pelota sin desvirtuarlo con ese corredor sembrado en segunda sin habérsela ganado.  

Pueden venir otros cambios

Que no canten victoria quienes prefieren que el juego se quede exactamente como está, o como era. Existe la posibilidad de que los cambios que vengan sean aún más radicales, aunque Manfred garantizó que no era esa la intención. Nunca perdamos de vista que el beisbol originario tenía unas reglas bastante diferentes a las que tenemos en la era moderna de las Grandes Ligas.

Todo cambia, y así debe ser, porque la evolución garantiza la continuidad de cualquier especie. Mas no todo cambia para bien. Si la regla panamericana no pasa de ser un accidente habrá prevalecido el buen juicio. La única panamericana útil es la carretera que enlaza a varios países de este continente. Ojalá y quienes administran la Gran Carpa tengan la lucidez para adaptar un deporte casi bicentenario sin sacrificar sus principios rectores. Ya veremos cómo pasa Rob Manfred a la posteridad: si como un visionario que ayudó a llevar al negocio hacia el futuro o como un personaje que sucumbió en el ensayo y el error.  

Acerca del autor

Carlos Valmore Rodríguez

Periodista deportivo, especializado en la fuente de beisbol. Graduado en la UCAB en 1999. He trabajado en El Nacional, Líder, Meridiano, Unión Radio, IVC, Beisbolplay.

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