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Beisbol

Miguel Cabrera: un swing de relajación

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Miguel Cabrera se desbloqueó tras su jonrón 500

Nadie es ajeno a la ansiedad. Ni siquiera para un beisbolista como Miguel Cabrera, consagrado en las Grandes Ligas y con un espacio garantizado en el Salón de la Fama. Incluso alguien de la talla del venezolano puede verse abrumado por lo que sucede a su alrededor y las expectativas que generan sus actuaciones.

Fue la gran enseñanza de la búsqueda del jonrón 500 de Cabrera en las Grandes Ligas. La sonrisa, el grito lleno de desahogo luego de cerciorarse de que la pelota había pasado por encima de verja del jardín derecho del Rogers Centre y la forma de recibir las felicitaciones indicaron que hasta una leyenda del bateo puede ser afectado por la presión.

Y no es una opinión. El propio Cabrera confesó que la caza por el histórico vuelacerca estaba alojada en su cabeza y le afectaba su coordinación de manos al momento de balancear el madero. Eran tanto su deseo de lograrlo en Detroit, frente a los aficionados de los Tigres, que seguramente no tomó las mejores decisiones en el plato, obnubilado por su deseo.

“¿De verdad piensas que alguien con el recorrido de Cabrera esté presionado”, fue una pregunta que deambuló por las redes sociales mientras tardó 31 turnos al bate en alcanzar los 500 estacazos de por vida?

“Todos nos sentíamos aliviados”, aseguró Jeimer Candelario, jugador de los Tigres. “Lo queríamos demasiado. Se lo merecía. Trabajó muy fuerte por esto. También Cabrera lo deseaba mucho, además de contribuir a las victorias del equipo”.

El historial de Cabrera, con 11 convocaciones al Juego de Estrellas, dos premios JMV de la Liga Americana, cuatro títulos de bateo y una Triple Corona no sirvieron de armadura contra tamaña cantidad de ansiedad. La búsqueda de ese último bambinazo había sido la historia de los Tigres en la última estadía en casa, llevando al estadio más público que nunca esta temporada y con el jardín derecho lleno de fanáticos emocionados de atrapar uno de los clásicos jonrones de Cabrera hacia la banda contraria.

Cabrera admitió que sintió presión. Pasó ocho juegos sin dar jonrones luego de sacar el 499 de su carrera en Baltimore y se fue de 31-4 desde aquel batazo y hasta que se paró en el plato con un out en el sexto inning y los Tigres abajo -1-0.

“La semana pasada en Detroit fue dura. Fue la primera vez en cinco, seis años que veo la gente con esa emoción y esa energía”, dijo Cabrera. “Fue bonito ver a tantos fanáticos y esa energía otra vez en Comerica Park”

Miguel Cabrera y el precio de jugar en Detroit

Alguien se ha preguntado, ¿cuántos cuadrangulares tuviera Miguel Cabrera en este momento si hubiera sido parte de los Rockies de Colorado? Después de todo, inició su carrera con los Marlins jugando en el Pro Player Stadium en Florida y ahora en el Comerica Park, ambos parques que favorecen a los lanzadores.

Recientemente Fernando Arreaza aseguró durante una transmisión en IVC que Cabrera le había confesado que el Comerica Park le “había quitado por lo menos 10 cuadrangulares por año”, por las extensas dimensiones del parque. De sus 19 años en las Grandes Ligas, 14 los ha jugado con los Tigres. “Había muchas cosas pasando por mi mente, porque quería hacerlo en Detroit. Pero es difícil dar jonrones allá”, confesó el experimentado toletero sobre jugar en el coso de Detroit”.

Quizás por eso su mente no le permitió gozarse su jonrón 500 como debería. Muchos esperaban que se quedara contemplando en el plato o que lanzara el bate por los aires. Sin embargo, el pelotero no pensaba que su conexión llevara tanta fuerza para salir del parque, aunque las mediciones indicaron todo lo contrario.

“No, no lo creo”, dijo Cabrera. “Cuando la golpeé, digo, ‘Vamos, levántate, levántate’, algo así. Pero juego en Comerica, así que todos los fly ball de esa parte están eliminados. Me alegro de haber golpeado ese elevado aquí, porque si lo golpeo en Comerica Park, será out”.

Nuevos objetivos por delante

Con los 500 cuadrangulares ya parte del pasado, la mente de Miguel Cabrera estará despejada. Puede ser una mala noticia si eres lanzador en las Grandes Ligas. Especialmente porque ya el venezolano ha demostrado lo peligroso que puede ser cuando no tiene ataduras.

Es por eso que no sería irreal pensar que los 3.000 hits pueden llegar pronto. Luce complicado que los alcance en 2021, sin embargo, es una meta que se planteó a comienzo de año y nadie querrá contradecir a un miembro del olimpo del bateo.

“Espero que podamos lograr ambas cosas”, le dijo a los reporteros que siguen a Detroit en el Spring Training, entre ellos Evan Woodberry, del Michigan Live. “Espero que podamos llegar a los 500 (jonrones) y 3000 (hits) este año. Es una de mis metas de la temporada”.

Las proyecciones indican que Cabrera terminará la actual zafra con 114 hits, por lo que terminaría la campaña regular con 2.980 incogibles. Estaría cerca de los 3.000, por lo que sería una hazaña a la que tendría que apuntar para los primeros dos meses de la siguiente zafra.

Los últimos años Miguel Cabrera dejó claro que priorizó el contacto antes que al poder. Se mantuvo con su mecánica de sus años mozos, con un swing plano y no por ese balanceo actual que busca aumentar el ángulo de salida para elevar la pelota, lo que estadísticamente provoca un aumento de los extrabases.

Pero lo más importante es que está relajado. Ese vuelacerca que llegó en Toronto quizás fue el más difícil de su carrera y el que seguramente trajo más tranquilidad a su mente.

Acerca del autor

César Sequera

Comunicador Social venezolano, egresado de las Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR) en 2013, enfocado en la fuente deportiva. He cubierto las últimas seis temporadas de la LVBP. Atento a las estadísticas, encariñado con el juego y creyente que todo protagonista tiene una historia por contar.

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