Blake Griffin una jugada arriesgada para Brooklyn

Blake Griffin quiere ganar un campeonato. El jugador ha manifestado en más de una ocasión que desea un anillo de campeón en la NBA, por eso, tras su salida de Detroit Pistons el jugador eligió estar con Brooklyn Nets. El equipo neoyorquino cuenta con una base de estrellas y luego del Juego de Estrellas lucen como los principales favoritos. Aunque la movida es arriesgada.

Tener en el mismo equipo a James Harden, Kevin Durant, Kyrie Irving y ahora Blake Griffin podría desencadenar una lucha de egos contraproducente para las aspiraciones del equipo de Brooklyn. El otrora jugador de Clippers y Pistons tendrá un rol secundario en el equipo que dirige Steve Nash, algo que no ha pasado nunca en su carrera.

Griffin siempre ha sido la pieza angular de los equipos en los que ha estado. En Los Ángeles Clippers fue la piedra fundacional de un proyecto que no logró nada y luego fue traspasado a Detroit donde partía como la clave del resurgimiento del equipo, pero tampoco se llegó a buen puerto.


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Ahora en Brooklyn será escudero de Durant, Irvin y Harden. La adaptación tendrá que ser rápida si no quiere romper con la endeble química del equipo que viste de negro. Con Harden ya la varilla estaba alta, ahora con Griffin, no ganar el campeonato será un rotundo fracaso.

El trabajo arduo será para Steve Nash. El técnico que debutó esta temporada tiene delante sí una labor titánica para encajar a todas las estrellas con las que cuenta en esta zafra para buscar el título.

Blake Griffin, un jugador de rol

Ya no será el jugador que anote 30 o 35 puntos por partido. Ahora Blake Griffin tendrá que apostar por el equipo. Su rol dentro de la estructura de Brooklyn servirá para diversificar las opciones de tiro y además arrastrar marca en el juego interior.

No es un secreto para nadie que Blaker Griffin no es un gran jugador desde la media y larga distancia, pero su fuerza para el juego interno lo coloca en buena posición. Dentro del equipo de Nash, este lo utilizará como un ariete para poder liberar a sus principales opciones ofensivas.

Es una propuesta arriesgada para un equipo con hambre de campeonato. Puede ser fructífera en el corto plazo o terminar como un equipo desmembrado en el mediano plazo y aún en la búsqueda de un campeonato que el ego de sus estrellas le puede quitar.

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